En un acto que simboliza la transformación de la propiedad rural en el Eje Cafetero, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras, oficializó la entrega de un predio emblemático en el departamento de Risaralda. Lo que décadas atrás fue un activo bajo el control de estructuras ligadas al extinto Cartel del Norte del Valle, hoy se convierte en el epicentro de un proyecto productivo liderado por familias campesinas de la región.
Este movimiento no es solo un trámite administrativo; representa un paso firme en la consolidación de la Reforma Agraria, una de las banderas principales de la actual administración para saldar la deuda histórica con el sector rural. El terreno en cuestión, cuya extensión y ubicación estratégica lo convirtieron en un botín del narcotráfico durante los años más oscuros de la violencia en el occidente colombiano, ha completado su proceso de extinción de dominio.
El nuevo destino de las tierras del narcotráfico en Risaralda
Tras permanecer años en un limbo jurídico, la propiedad ha sido adjudicada a asociaciones de trabajadores agrarios que, hasta ahora, carecían de hectáreas propias para cultivar, la entrega de este predio en Risaralda no busca simplemente el reparto de la tierra, sino la creación de un ecosistema productivo sostenible. Según el plan de manejo establecido:
Soberanía alimentaria: Se priorizará la siembra de cultivos de ciclo corto y frutales típicos de la zona.
Fortalecimiento asociativo: Las familias beneficiarias trabajarán bajo modelos de cooperativas para facilitar el acceso a mercados regionales.
Asistencia técnica: El Estado se ha comprometido a brindar acompañamiento para asegurar que la producción cumpla con estándares de calidad.

Este enfoque busca evitar los errores del pasado, donde la entrega de tierras sin apoyo técnico terminaba en el abandono de las parcelas. Aquí, la intención es que el campesino sea un empresario del campo con capacidad de autogestión. Risaralda, conocido mundialmente por su vocación cafetera, enfrenta desafíos crecientes en cuanto a la tenencia de la tierra y el relevo generacional. Al recuperar predios que estaban en manos de la criminalidad, el Gobierno busca enviar un mensaje de legalidad y justicia social.
La meta de la Reforma Agraria en esta zona del país es redistribuir tierras fértiles que se encontraban subutilizadas o en manos de testaferros, para integrarlas al aparato productivo nacional. Con esta entrega, se suma una victoria más en el tablero de la restitución y la formalización rural. Para las familias que hoy reciben las llaves de este predio, el sentimiento es de esperanza. Muchos de ellos han sido jornaleros durante toda su vida, trabajando tierras ajenas por salarios mínimos. Hoy, por primera vez, son dueños de su destino.
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