Se burlan del cargo de Presidente de Colombia

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EDITORIAL

Parece que una buena parte de los políticos colombianos entendieron que aspirar por jugar a la Presidencia es una buena estrategia para luego recibir embajadas, consulados, ministerios, viceministerios y gerencias en el Gobierno.


Está bien que se crea y entienda que la política en nuestro país está desprestigiada, pero de ahí a creer que lanzarse a la Presidencia sea un pasatiempo, chiste o jugada política que aún no se distinga, es caer muy bajo en la vida pública y una sátira a los electores y al establecimiento en general. La cantidad de partidos políticos sumados a esa posibilidad de una candidatura por firmas, ha abierto una puerta demasiado laxa e irresponsable para lo que significa aspirar a la primera magistratura de la Nación.

Si nuestro país contara con personas de altas capacidades para elegir a nuestros dignatarios, seguramente esto no pasaría. No se trata de decir que hay límites para quien quiera aspirar a la Presidencia, todos pueden hacerlo y es un derecho constitucional, sin embargo, cuando tenemos una lista de 32 personas que aspiran por firmas, observamos las dificultades económicas que enfrenta la Registraduría, el desgaste mismo de la entidad, además de la degradación del debate político y la distracción que hace parte de los juegos políticos, que solo afectan la calidad de la democracia.

La lógica de la realidad, de la trayectoria y reconocimiento, deben sugerir como mínimo quienes tienen las verdaderas posibilidades de ser elegidos como presidente. Cuando hoy observamos las candidaturas de Juan Fernando Cristo, Frank Pearl, Ubeimar Delgado, Carlos Caicedo, Jairo Clopatofsky, Jaime Araujo, Rubén Lizarralde; nos damos cuenta que esto perdió completamente el sentido de la realidad y ya se está abusando del sistema. Todos los nombres anteriores no están haciendo nada más que preparar su trampolín para “adherir” al candidato ganador y luego ir a pedir un cargo y asegurarse por los próximos cuatro años.

Aunque por claros intereses y el no pisarse la manguera coadyuvan a que este tema no se regule en la reforma política o se ponga en la palestra pública, va siendo hora que se debata sobre el particular y se comience a regular este accionar. Las finanzas públicas no son infinitas y no se pueden despilfarrar en revisar millones de firmas de 30 candidatos que luego el 80% van a renunciar a sus aspiraciones para irse con otro candidato. Como también es menester que si alguien está vinculado con un partido político, no se le permita buscar la candidatura por firmas.

Es fácil vislumbrar que los verdaderos candidatos que hoy tiene Colombia son: Germán Vargas Lleras, Gustavo Petro, Sergio Fajardo, Jorge Robledo, Humberto de la Calle, Juan Carlos Pinzón, Alejandro Ordoñez y el que diga Uribe.

¿Se equivocarán los colombianos en las elecciones del 2018?