Las decisiones del sector defensa y seguridad del país nunca más pueden ser sometidas a escrutinio del público

No son decisiones democráticas, así a muchos les parezca increíble, inaceptable y fuerte, pues la verdad es que las decisiones sobre temas tan delicados tienen que tomarse por parte de las personas que saben, que están preparadas, que están especializadas en eso.

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El 90% del país no tiene idea del sector de seguridad y defensa. Y por cuenta de eso, que fue lo que hizo el gobierno de Juan Manuel Santos y de Iván Duque, posponer decisiones de seguridad y defensa porque o se enojaban las personas o se enojaba la oposición o como en el caso de Duque, porque Gustavo Petro en su momento lo amenazaba con que si lo hacía lo volcaba al país, entonces pues Duque cedía ante esas presiones.

Y lamentamos que se hayan tenido que perder estas vidas recientemente de los soldados, de los pilotos para que el debate vuelva a la mesa, pero lo peor es que estas no son las únicas muertes y no son las primeras.

Esperamos que sean las últimas, pero también sería innegable o sería una mentira decir que hoy no están en riesgo más vidas, no solamente de pilotos, de infantes, de marina, de soldados, de policía por el estado actual de la flota aérea en general de las fuerzas armadas.

Porque Colombia por sus condiciones en su momento económicas, sociales, etcétera, le tocó recibir mucha ayuda y depender mucho de donaciones y equipos viejos, pero Colombia en su mejor momento económico, en la ola en la bonanza petrolera, que coincidía justamente con los momentos de renovación, de recambio de equipos aéreos, pues no lo hizo.

Primero, porque Santos estaba embelesado con el tema de la paz y nunca vio como prioridad el presupuesto militar, para qué el presupuesto de defensa si ya esto iba a ser más o menos como Dinamarca. Acá no iba a haber ningún riesgo de nada, entonces no había que invertir en seguridad.

Luego Duque pues lo mismo, no invertía más en seguridad porque entonces ya lo popular era que el presupuesto más grande fuera el de la educación, así no tuviera ningún efecto, pero era bonito para la galería.

Mientras tanto no se reemplazó la flota de aviones de combate cuando tenía que reemplazarse a partir del 2014, cuando el mundo no estaba en guerra, cuando el peso no estaba tan devaluado, cuando los equipos no costaban tanto, cuando podían llegar rápido, pero no se hizo.

Y así por muchos años paso inapercibido el presupuesto para la flota militar, sentido de que para nosotros hoy cuesta todo más por el valor de los equipos, porque están más demorados, porque el mundo está en guerra, pero esas son las consecuencias de querer someter todo a lo que las personas digan.

Hoy, si alguna enseñanza tiene que quedar en Colombia es que esas decisiones tienen que circunscribirse a los altos mandos de la fuerza pública al estado y que independiente de la ideología del gobierno de turno, es imperativo el proteger las vidas de los de los colombianos que a diario eh están trabajando para defender, para proteger a este país con su soberanía.

Es que este es un país bioceánico, con tres cordilleras, con fronteras muy complicadas, pero algunos creen que eso se puede vender con boy scouts en burros y no con una fuerza armada, motivada, equipada y preparada para cumplir con su trabajo en las mejores condiciones.

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