Sergio Fajardo, candidato presidencial, volvió a generar polémica tras lanzar fuertes críticas contra el también aspirante a la Casa de Nariño, Abelardo De La Espriella. “Ganar en primera vuelta no sirve si se pierde en la segunda”, fue lo que dijo el ex gobernador de Antioquia, en medio de unas declaraciones que se centraron en el riesgo de la polarización, la construcción de mayorías y la posibilidad de que el país termine gobernado por sectores extremos si no se consolidan acuerdos amplios en segunda vuelta.
El mensaje de Fajardo se enmarca en una preocupación recurrente dentro de los sectores de centro: la dificultad de transformar una victoria en primera vuelta en un triunfo definitivo en el balotaje. Según su planteamiento, no basta con tener una base electoral sólida en la primera fase de la contienda, sino que es indispensable construir consensos más amplios que permitan ganar en una segunda vuelta, donde las alianzas suelen ser decisivas.

En su intervención, Fajardo cuestionó la lógica de las campañas que se enfocan únicamente en consolidar nichos ideológicos sin ampliar su capacidad de convocatoria. En ese sentido, advirtió que algunas candidaturas, aunque fuertes en intención de voto inicial, podrían no tener la capacidad de sumar apoyos suficientes para una victoria final.
Aunque no mencionó directamente a todos los actores políticos, su discurso fue interpretado como una advertencia frente al crecimiento de figuras polarizantes como Abelardo de la Espriella, a quien sectores críticos consideran un candidato con alto nivel de confrontación política. Para Fajardo, este tipo de liderazgos pueden resultar “peligrosos” en un país que, según él, necesita acuerdos y no divisiones.
Críticas al estilo político de De la Espriella
Uno de los puntos más duros del mensaje del exalcalde fue su cuestionamiento a la coherencia ética del abogado. Fajardo señaló que no es posible hablar de lucha contra la corrupción mientras se mantienen relaciones o vínculos con estructuras cuestionadas. En su lectura, este tipo de contradicciones debilitan la credibilidad de quienes buscan llegar al poder bajo banderas de orden y legalidad.
Aunque evitó entrar en ataques personales, su intervención fue interpretada como una crítica directa al estilo confrontacional de De La Espriella, quien ha construido su figura pública a partir de discursos fuertes en temas de seguridad, justicia y oposición a sectores de izquierda.
El dilema de las mayorías políticas
Fajardo también insistió en que ninguna corriente política por sí sola —ni la izquierda asociada al gobierno del presidente Gustavo Petro, ni la derecha tradicional— tiene garantizado el triunfo en una segunda vuelta sin ampliar su espectro de apoyo. En ese sentido, advirtió que tanto el petrismo más radical como el uribismo más duro tienen límites claros para construir mayorías nacionales.
En ese contexto, mencionó indirectamente a figuras como la senadora Paloma Valencia, representante de sectores conservadores cercanos al uribismo, como parte de un bloque político que, aunque sólido, no necesariamente tendría la capacidad de atraer votantes moderados o de centro en una segunda vuelta.
También hizo referencia al papel de sectores progresistas representados por figuras como el senador Iván Cepeda, señalando que el reto de estas candidaturas es similar: ampliar su base más allá de sus electores tradicionales.
Un llamado a una alternativa de centro
El eje central del mensaje de Fajardo fue la necesidad de reconstruir una alternativa política que logre unir a sectores moderados de distintas corrientes ideológicas. Según su visión, Colombia necesita una candidatura capaz de representar a ciudadanos de izquierda, centro y derecha que no se identifiquen con discursos extremos.
En ese sentido, insistió en que el “voto útil” no debería definirse únicamente por afinidades ideológicas, sino por la capacidad de una candidatura de evitar la polarización y garantizar gobernabilidad. Para él, el riesgo de que una opción radical llegue al poder es que se profundicen las divisiones y se pierdan avances sociales construidos en los últimos años.