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    “Si uno reforma el congreso y logra que sea un poco más legítimo, con un poco más de reconocimiento, el instrumento de la política comienza a funcionar” Politólogo Miguel Silva en 360 Radio

    Miguel Silva M
    Foto: Miguel Silva Moyano
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    Miguel Silva, politólogo, habla sobre el país, sobre su rumbo, sobre como se pueden ir perfilando candidatos y sobre todo de la importancia de la institucionalidad manejada de forma correcta, de modo que beneficie a los colombianos (congreso)


    360 Radio:

    360:

    Miguel, le agradecemos de antemano por aceptar esta invitación, y es que, luego de haber pasado por un 20 de julio quizá muy trascendental, luego de lo que ha transcurrido desde el mes de noviembre y hasta hace pocas semanas en nuestro país; en el último año de un gobierno donde hay mucho por analizar y sobre todo, ad portas, en teoría, de unos nuevos comicios electorales, medianamente superando una pandemia, son ambientes que han hecho de Colombia un terreno muy interesante de analizar, y es muy interesante saber usted cómo percibe todo lo que está pasando en el país a nivel político, desde un mundo de redes, Twitter, Facebook, otro mundo que es la calle y otro mundo que es el Gobierno. 

    ¿Cómo vislumbra el panorama en Colombia, qué está pensando la gente? 

    Foto: Cortesía Miguel Silva Moyano
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    M.S.:

    Bueno, lo primero que yo quisiera señalar es que esta, aunque parece ser una coyuntura de corto tiempo, no es muy reciente. Yo creo que venimos arrastrando un agotamiento durante la última década y esto no es solamente atribuible al gobierno de Duque. Si nos vamos a las encuetas como las de Invamer, que hace este registro cada trimestre, este es un tema de agotamiento que viene desde el segundo o desde finales del primer gobierno Santos, pero sobre todo en el segundo y que tampoco es atribuible completamente al gobierno de Juan Manuel, sino que tiene que ver y lo planteo con un asunto que viene de atrás, al que no le hemos dado respuesta creo yo, y ese es mi primer punto de análisis. 

    Al no darle respuesta se sigue agotando, se sigue agravando hasta el punto en el que estamos hoy. ¿Cuáles son las características de ese proceso? Lo primero es una gran desconfianza ante las instituciones, esto más allá de las redes sociales, por eso parto de la evidencia de encuestas, porque lo que estas nos muestran sobre todo en las principales 5 ciudades, -esto no puede ser generalizado para el resto del país porque puede estar sucediendo una cosa distinta-, pero por lo menos para estas cinco grandes ciudades, que representan una cuarta parte del país, lo que vemos es una gran desconfianza frente a las instituciones, una imagen de pesimismo sobre todo frente al futuro del país, una desconfianza y muy mala imagen del Congreso de la República, de los partidos políticos. 

    Hay un hecho ahí que me preocupa como ciudadano y como demócrata y es que incluso los partidos políticos tienen un nivel de desfavorabilidad como lo llegó a tener en su momento las FARC, a ese punto hemos llegado, al del agotamiento de las instituciones. 

    Entonces, tenemos una serie de problemas; el mecanismo que tenemos para resolverlo es la política, luego la política que es el instrumento está agotada; tenemos unos partidos lejos de la gente, agotados y con un problema de deslegitimidad creciendo, ese es el panorama general que yo veo. Aahora, eso sirve de base para que aparezcan distintas motivaciones políticas alrededor de esto, hay quienes quieres descapitalizar todo ese descontento y aparecen posiciones de toda índole, entonces vemos quienes quieres aprovechar todo esto y llevarlo al extremo y acabar casi con lo poco bueno que tememos. Este es entonces el escenario al que hemos venido asistiendo y la muestra es el paro nacional aunque el paro inicialmente se conectó con ese descontento.

    Fíjense que lo que para y estalla todo es la reforma tributaria mal planteada -necesaria, creo yo- pero mal planteada, mal trabajada, etc., y esa tributaria generó ese descontento que vimos en el paro que inicialmente tuvo gran apoyo, pero ese mismo paro se salió de sus cabales, de su cauce y empezó a perder apoyo, la gente dejó de apoyarlo hasta el punto que vimos lo del 20 de julio, que aunque se pudo notar las manifestaciones, no fue lo mismo que con la reforma tributaria. Entonces, siento que esos líderes tampoco están logrando conectarse realmente con ese malestar que tiene la gente hoy en día en Colombia 

    360:.

    Miguel, usted retoma algo muy importante y es ese descontento y esa desconfianza no solo han sido construidas en el gobierno Duque, ha sido una construcción muy sostenida de los últimos años, con decenas de deudas sociales, económicas, políticas y podríamos afirmar lamentablemente que estamos en un punto en que nadie confía en nadie, en el que nadie cree en nadie y eso para una democracia es bastante grave.

    Hay también un escorio gigante y es, diríamos que desde la teoría, y de pronto en la práctica nos da la razón, que la única forma de cambiar las cosas es participando, y creo que nos vamos a las antípodas quizás de lo que mucha gente cree porque le parece apático participar en política, pero es la única herramienta que hay. 

    Primero, hay gente que quiere participar en política pero no encuentra el camino por varias razones, primero porque los partidos políticos -con todo respeto- están secuestrados por unos caciques, que tienen unos feudos, donde usted va a cualquier partido con una propuesta de aspirante, al concejo, al congreso, y te dice: “Hay estos matices, vaya hable con el señor ‘equis’ y usted entra a ese grupo y ahí verán que hacen y allí se entra perdiendo; segundo lo que cuesta una campaña, lo que significa competir contra esta gente que hace campañas de cierta manera -que ya todos sabemos cómo se hace- 

    Entonces Miguel, parece secuestrado ese acceso a las campañas, pero por el otro lado, vemos personas como la Alcaldesa de Bogotá Claudia López, que ha sido una persona que ha llegado a sus cargos con altos votos de opinión, con una carrera que ha hecho a pulso, pero que hoy tampoco tiene a Bogotá unida, que hoy tampoco ha hecho lo que podría hacer de la manera en que llegó, que es con un libertad, -Libertad que mucho alcaldes quisieran llegar a tener, porque llegan hipotecados, llegan secuestrados-, pero uno ve hoy que Bogotá tampoco va por buen camino, entonces vemos que por ningún lado hay luz.

    Foto: Miguel Silva

    M.S.:

    A ver, yo creo que en primer punto este es un mal de todas la democracias, esta es una paradoja que trae implícita la democracia misma; pareciera ser que es un herramienta que tiene muchos problemas, pero es la mejor que hemos encontrado, definitivamente es mejor a una dictadura, es mejor a un gobierno aristocrático, en fin, la democracias parece tener muchos problemas, pero parece ser, de lo que hemos ensayado en miles de años lo que mejor funciona, ¿y funciona para qué? pues, para que las sociedades lleguen a acuerdos, -sobre lo que se debe o no se deber hacer- etc., y dentro de ese mecanismo de las democracias vamos a ver que los partidos políticos, que son agentes de esa democracia, tienden a terminar coactados por unos poderes muy identificados y en este caso hay que hacer unos esfuerzos por abrirlos. Esta apertura no se da por su propio impulso, sino que hay que abrirlos. 

    Yo me pregunto si esa reforma política del 2003 no vale la pena ya darle una revisada estructural porque lo que nos entregó. Primero teníamos muchos partidos que no servían para nada y ahora nos entregó muy poquitos partidos, pareciera que nos fuimos al extremo ¿no?, valdría la pena darle entonces una revisada a eso. 

    Nos quedamos a mitad de camino por ejemplo en el tema del voto preferente o las listas cerradas, -algunos partidos han hecho con éxito lo de las listas cerradas-, pero esto implica también un reto de quien define el orden de las listas con un bolígrafo, entonces termina siendo antidemocrático, pero en general, en el país estamos viendo que esa democracia representativa no está logrando satisfacer incluso a los candidatos y a la ciudadanía que no se siente representada en esos partidos.

    Nosotros hemos venido por ejemplo promoviendo una idea que ha funcionado en otros países, que tiene que ver con las llamadas Asambleas Ciudadanas, que es por ejemplo, -como hacían los griegos-, que es llamar al azar a los ciudadanos a que deliberen sobre un tema y elaboren recomendaciones ¿por qué al azar?, porque cuando uno abre estos espacios de representación siempre llegan los mimos de siempre, con las mismas reclamaciones y se toman los espacios y finalmente el ciudadano no logra hacerse visible.  

    Entonces, hay una serie de herramientas innovadoras que uno podría ensayar para tratar de conectar un poco más a ese instrumento que es la política, que debería funcionar y que no está funcionado adecuadamente. 

    Con el tema de Bogotá, como bien lo dicen, Claudia está desaprovechando una gran oportunidad, primero con la cantidad de votos con los que ganas y segundo, en Bogotá, el dato es que los alcaldes eran impopulares, sobre todo los últimos dos, Petro y Peñalosa eran muy impopulares, pero en general ser alcalde de Bogotá es ser impopular.

    Claudia López rompe esa racha y arranca con unos niveles altísimos de favorabilidad, pero poco a poco los ha ido desperdiciando y creo yo que lo que le cobra la ciudadanía -esto no tiene que ver con la pandemia- es la incoherencia; prometer cosas en campaña  y después hacer cosas distintas durante el gobierno, -me refiero a algunas obras-, pero también a la forma en cómo se gobierna, que se supone que había luchado contra el clientelismo, la corrupción, un montón de cosas, -yo no puedo hablar en este momento de corrupción en la alcaldía de Bogotá-, pero evidentemente hay unas prácticas clientelistas que son absolutamente claras. 

    Ahí entra entonces el papel que juega el Partido Verde en todo esto, y  ¿A qué está jugando la administración?, para muchos parece ser evidente que lo que está jugando o para lo que está usando la alcaldía es para preparar su camino a la candidatura presidencial, -no ésta-, yo no creo que se la juegue a fondo con Fajardo, pero se la va jugar a fondo seguramente en la siguiente elección que sería la de 2026, esa elección donde ella quiere participar, ahí quedó secuestrada la alcaldía de Bogotá, quedó en función de eso. 

    360: 

    Miguel, los partidos políticos hoy están pensando en cómo hacer campaña, en reelegirse en marzo en los comicios para el congreso y tenemos luego de estas marchas, protestas, bloqueos, protestas violentas, protestas absolutamente pacíficas; pues un ambiente enrarecido para elegir presidente. 

    Colombia ha tenido un ánimo demasiado mesiánico en los presidentes, los ciudadanos creen que es una personas que tiene que llegar a solucionarle la vida a todos en cuatro años y si no lo hacen fracasaron, y ahora unas mediciones y algunas otras percepciones, quizá menos técnicas, pero que desde los medios de comunicación se hacen, evidenciamos a hoy como se va a un extremo el debate presidencial, los que están a un lado, o los que están al otro y en ese sentido. Personas como Sergio Fajardo han perdido visibilidad, voz, eco; ha perdido un peso en el escenario público nacional. 

    Petro, está con sus ‘petristas’, con su partido, con las personas que se han sumado a su pacto, pero vemos que no ha tenido mayor crecimiento, vemos que está con su nicho y de ahí parece que no sale; algunos creen que la pandemia en términos de pobreza e inequidad le pueden favorecer -todos sabemos las propuestas que ha hecho, que a algunas personas les pueden parecer ideales-. 

    Tenemos al otro lado, al partido del Gobierno. Todos sus precandidatos estaban absolutamente devaluados y perdidos, y llega de un momento a otro María Fernanda Cabal, lanza una candidatura y dentro del mismo partido están diciendo hoy que Cabal podría ser la candidata si hay una consulta, porque hay una inclinación a un extremo y de ahí que saquen a Oscar Iván Zuluaga del armario, para tratar de neutralizar ese mismo ambiente. 

    ¿Cree usted que se van a ir a los extremos estas elecciones?¿Cómo cree qué va el rumbo, también desde los que piden a excandidatos?, como por ejemplo Vargas Lleras, a quien piden que vuelva a lanzarse, o los que aspiran a convencer, que aparentemente y este medio tiene información de que posiblemente Alejandro Gaviria haga parte de la Coalición de la Esperanza, ¿Qué opina de todo este panorama? 

    M.S.: 

    Pues, digamos que uno de los grandes retos que siempre les ponen a disciplinas como la ciencia política, es saber qué va a pasar por ejemplo dentro de un año y yo siempre digo eso es imposible, y sobre todo en política es absolutamente imposible; a duras penas sabemos qué está pasando en este momento, como para aventurarnos a pensar en lo que sucede en un año.  Ahí es donde las encuestadoras comenten un error y es comenzar a medir intención de voto faltando un año. 

    Además, porque así se comienza a perfilar de alguna manera unas voluntades, ¿Qué fotografías hay al día de hoy para el análisis? Lo primero es que tenemos encuestas de intención de voto, que yo creo que no deberíamos fijarnos mucho en ella porque no dicen nada, y cuando digo esto es porque no son los que están, ni están los que son, entonces eso es como hacer cuentas en el aire. 

    Hay otros insumos que es el de la favorabilidad de los personajes, pero la favorabilidad no siempre coincide con la intención de voto; Humberto de la Calle tenía la mayor alta favorabilidad en las pasadas elecciones y le fue muy mal consiguiendo votos, porque una cosa es la favorabilidad y la otra es traducir eso y términos de votos. 

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    Partiendo de todo este asunto yo plantearía lo siguiente, y es que necesariamente todas las campañas tienden hacia una polarización, absolutamente todas, pero eso no quiere decir que sea un polarización ideológica, son dos tipo de polarización distinta, es decir; una polarización electoral, que siempre se da en el momento en que aparece un candidato con mayor posibilidad, en este caso Petro, y los que no quieren que sea Petro empiezan a preguntarse, ¿Quién si no es Petro?, ya aparecen un montón de posibilidades.

    Pero es que la cosa es tan incierta en Colombia que yo no me aventuraría a aclarar, -como lo hacen muchos-, que el único que tiene el tiquete seguro para la segunda vuelta es Petro, yo no me iría hasta allá, porque si uno mira todo lo que ha sucedido en esta cuestión de malestar hasta el mismo Petro ha salido afectado, ha perdido apoyo, ha estado muy perjudicado, no se ha logrado conectar tampoco; él no representa el malestar, él no se ha conectado tampoco con lo que siente la gente. 

    El malestar de la gente tiene que ver con la pobreza, pero no solamente es eso, también tiene que ver con el populismo, tienen que ver con un desencanto con esa forma de hacer política. Entonces yo no me aventuraría a decir que Petro tiene el tiquete asegurado, puede que sí, puede que no, pero no está completamente asegurado.

    Eso nos lleva a pensar entones como se van a mover tanto las maquinarias como el voto de opinión, y hoy, quienes más tienen organización política, -que es lo que denominamos maquinarias-, tienen una ventaja sobre los demás, eso para el congreso de la república y es una cuota inicial muy importante para la presidencia. 

    Frente al panorama ideológico que es muy distinto a lo electoral, yo señalaría que claramente Petro, logró cooptar al rededor suyo la izquierda, pero insisto, el malestar va mucho más allá de la misma izquierda; entonces Gustavo Petro logra liderar la izquierda, derrota a Robledo. 

    Esa Coalición de la Esperanza a mi juicio está mal formulada, incluir ahí a Robledo implica quedarse con unas barreras ideológicas y unas cortapisas ideológicas que no corresponden a los votos; es decir, esos votos ya están donde Petro, y sí hay unas limitaciones ideológicas para llegar a acuerdos. En ese plano, pareciera haber un liderazgo.

    Yo creo que la derecha por ejemplo no está derrotada en el país. En Colombia en este momento esa derecha tiene una crisis de liderazgo que se puede resolver. Inicialmente esa derecha estaba representada en Álvaro Uribe, pero para él ya pasó su tiempo; lo que hemos visto, -su liderazgo se agotó-, pero no quiere decir que las comunidad haya dejado de comulgar cos las ideas cercanas a la derecha; ya bien, si la derecha logra encontrar un líder que represente sus ideas pues ahí va a tener una posibilidad, esté o no en el Centro Democrático. 

    El otro ámbito de disputa es lo que denominamos el centro, que tampoco tiene un liderazgo claro y ahí si nuevamente, lo de Fajardo no ha logrado despegar, no se ha logrado recuperar del evento de las ballenas, no ha logrado despuntar. Alejandro Gaviria sigue siendo un candidato de las redes sociales, pero en la calle la gente no lo reconoce y no sabemos cómo candidato si pegue o no, porque esa es otra cosa que hay que mirar, entonces el panorama aún es muy incierto. 

    Yo miraría mejor esto por bloques, mirar quienes logran liderar, porque va a pesar mucho lo que pase en la primera vuelta, depende de cómo lleguen, cómo se plantean, que estrategia jueguen.

    Por ahora, mi palabra para todo esto es incertidumbre, no hay un liderazgo claro y esto se está pareciendo mucho a esa primera elección de Uribe, año 2002. En el 2001 Álvaro Uribe no aparecía en las encuestas, Horacio Serpa ganaba en las encuestas de lejos, barría a todo el mundo y en pocos meses dio la vuelta. Yo creo que estamos en un escenario similar; es impredecible realmente lo que vaya a suceder. 

    @SilvaMoyano

    360: 

    Miguel, las necesidades del país pueden ser muchas, -es una lista larga-, pero ese descontento que es diferente en las ciudades, uno en Bogotá, otro en Medellín, otro en Cartagena y otros en las regiones más recónditas del país, tiene que estar incluidos en una propuesta no solamente al congreso, sino también a la presidencia.

    para usted, Miguel, ¿En dónde se deben concentrar esos esfuerzos, físicos, de inversión, de discurso, de los nuevos líderes políticos y del futuro presidente? 

    M.S.:

    Yo creo que independientemente de todas esas frustraciones que hay en el país, es una suma de frustraciones que hay en la sociedad; creo que hay un elemento que puede ser un común denominador que tiene que ver con los privilegios y esto lo encuentro tanto en la derecha, como en la izquierda como en el centro por ejemplo; hay un reclamo del cómo hacen políticas los congresistas. Hemos visto reclamos de la misma derecha diciendo, el congreso es demasiado grande, el congreso no trabaja bien; hemos visto reclamos de la izquierda diciendo que el congreso está cooptado o que es corrupto etc., y yo creo que es un malestar que hay que resolver urgente y es una reforma al congreso, porque ese no se va a reformar a sí mismo. 

    Si uno reforma el congreso y logra que sea un poco más legítimo, con un poco más de reconocimiento, el instrumento de la política comienza a funcionar y a resolver los problemas públicos; a lo que me refiero es que pareciera que antes de ir a solucionar los problemas hay que organizar los instrumentos, hay que arreglar la máquina, es lo que Gargarella, un constitucionalista, denominaría el cuarto de máquinas, -cómo mejoramos las máquinas para poder atender los problemas públicos-, entonces yo creo que lo primero es eso. 

    En todos los sectores con los que uno habla hay un descontento de cómo está funcionando la política, en la izquierda, en el centro, en la derecha, todos están en descontento frente a cómo está funcionando hoy es, ese es un primer descontento. 

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    como segundo, hay un tema que tiene que ver con la utilización adecuada de los recursos, y esto tiene que ver con los privilegios, -se ve al funcionario público como un privilegiado-, se ve a los funcionarios públicos como alguien que se la gana sin hacer lo que debe hacer, y esto corresponde con una imagen de que el estado no hace lo que debería.

    Pareciera que tuviéramos un tamaño del Estado muy grande frente a los retos que enfrenta; ese es un reclamo que uno encuentra en diferentes segmentos, o sea, hay un descontento de la gente; la gente no está molesta porque le cobren impuestos, a la gente lo que le molesta es que ese dinero no se traduzca en obras, en inversión; creo que ahí hay un gran reto, de que gastemos menos en cosas inoficiosas y más en áreas estratégicas.

    Esos son elementos pero hay muchas más frustraciones que hay que ir resolviendo poco a poco, yo no creo que sea un mesías o sea una utopía la que nos digan de un momento a otro “hay que cambiar el modelo”, no se trata de eso, porque esas mismas utopías terminan en lo que ya hemos visto, se trata de ir resolviendo poco a poco esas frustraciones, pero atenderlas, darles la cara.

    Yo creo que Duque no ha dado la cara, Duque ha estado mirando el reloj esperando que este partido se acabe rápido para irse a descansar, pero no lo veo jugando en la cancha dándole la cara a esos problemas; lo veo desconectado, y quienes le están hablando al oído probablemente están más preocupados por cómo se para él frente al partido, o alguna otra cosa, que realmente preocuparse por lo que está pensando la ciudadanía, -que no es lo que está pensando Petro-, yo creo que este malestar no lo recoge Petro, este malestar es demasiado grande, demasiado disperso, demasiado complejo, no lo resuelve un solo candidato. 

    @SilvaMoyano

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