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Simone Biles, Phelps, Osaka, Iniesta y los problemas de salud mental de los deportistas de elite

Foto: Montaje 360.
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Simone Biles, gimnasta estadounidense considerada como la mejor de todos los tiempos, no ha sido la primera deportista que se retira de una competencia para priorizar su salud mental, pero logró que su salida de los Juegos Olímpicos visibilizara la presión a la que son sometidos los grandes atletas y lo difícil que puede ser conectar mente y cuerpo para impresionar al mundo.


Por: Redacción 360 Radio

Cuando deportistas como Simone Biles, Michael Phelps o Naomi Osaka, deportistas admirados alrededor del mundo por su indiscutible talento, deciden dar un paso al costado y retirarse de competencias de impacto global, las personas esperan que la justificación sea una lesión física, como si este fuera el único factor que les puede impedir ejercer su deporte.

Otras personas en cambio reprochan su decisión, afirmando que si son deportistas exitosos, con dinero, premios y reconocimiento mundial, no deberían estar quejándose por sentir ansiedad, depresión o altos niveles de estrés.

Lo cierto es que cuando se es deportistas la incapacidad de tener su mente tranquila no solo se limita a emociones encontradas y una falta de disposición, sino que es imposible que el cuerpo correctamente y al mismo nivel al que se está acostumbrado.

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En el caso de Simone Biles, al momento de dejar los Juegos Olímpicos de Tokio, la gimnasta explicó que tenía »twisties’, es decir, no podía realizar los giros que durante años ha repetido a la perfección y esto no supone solamente bajas calificaciones y ser eliminada de la competición, sino exponerse a lesiones causadas por la presión y no por una falta de disciplina o talento. «Al final del día, queremos salir de aquí caminando, no arrastradas en una camilla», manifestó la deportistas.

Por otro lado, el nadador olímpico Michael Phelps, que tiene en su poder 28 medallas olímpicas, también decidió retirarse por un tiempo de las competencias. «Soy alguien que ha pasado por al menos tres o cuatro períodos de depresión fuerte después de los Juegos y llegué a poner mi vida en peligro», dijo en 2016. En su biografía reveló que la presión mediática y deportiva es mayor de lo que el público puede imaginar.

Algo similar ocurrió con Naomi Osaka, la gran tenista japonesa, quien admitió que la competencia de élite era demasiada presión para ella y, primero se alejó de la prensa y luego de las pistas, renunciando incluso a Wimblendon, el torneo soñado por cualquier tenista. Aunque decidió continuar en los Olímpicos porque se celebran en su país.

En España sucedió con Andrés Iniesta, el ídolo del fútbol que brilló en el F.C. Barcelona, quien después del fallecimiento de su compañero Dani Jarque sumó varias lesiones que le impedían volver a la cancha y desataron un fuerte período de depresión. «De repente, uno empieza a encontrarse mal. No sabe por qué motivo, pero un día está mal. Y al siguiente, también. Y así, día tras día. No mejoras. Y el problema es que no sabes lo que realmente te está pasando. Me hacen un montón de pruebas. Todas salen perfectas. Pero mi cuerpo y mi mente se desencuentran, se alejan. Nada produce mayor congoja que no saber qué es lo que te está pasando. La bola se va haciendo más grande. Te encuentras mal y la gente que te rodea no lo entiende. Y el Andrés que todo el mundo conoce se va quedando vacío por dentro. Eso es duro, muy duro», explicó en su momento el deportista.

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Y como estos existen muchos casos más entre los deportistas que todos aplaudimos y admiramos, detrás de cada triunfo hay decenas de entrenamientos que pueden terminar en lesiones y que además de prepararlos físicamente, les exigen altos niveles de concentración y enfocarse solo en ganar, porque es lo que todos esperamos que hagan.

Tom Dumoulin, campeón del Giro y ciclista olímpico se retiró a sus 30 años este año por la presión de salir triunfante en cada competencia. Foto: Eurosport.

Precisamente es por esto que la fama y el éxito no retienen la salud mental, sino que pueden tener un efecto contrario en la misma, porque los deportistas deben cumplir las expectativas de todos, y cuando se trata de atletas de élite como los que se mencionan en este artículo, no solo tu entrenador y tu familia esperan verte triunfar, sino el mundo entero.

«También tenemos que centrarnos en nosotros mismos, porque al fin y al cabo también somos humanos», dijo Simone Biles cuando se retiró esta semana. Estas palabras no solo hablaron por ella, sino por todos sus colegas que por años se han dejado a sí mismos atrás para satisfacer a quienes los rodean.

Afortunadamente, el mundo está cambiando, la pandemia ubicó a la salud mental como uno de los factores más importantes en la vida del ser humano, porque de ella parte su rendimiento, los resultados de su trabajo y las relaciones que entable con su entorno. Por años había estado olvidada y hasta quienes recibían atención psicológica y psiquiatra eran señalados por la sociedad con cierta anormalidad, hoy sabemos que todos en algún momento podemos necesitar una guía para comprender las etapas de la vida que estamos viviendo y poder seguir adelante, aceptando las dificultades y las oportunidades del diario vivir.

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