Sin voz

Por: Cecilia López Montaño


La Región Caribe se queja de no tener voz en importantes debates nacionales cuyos efectos generan consecuencias que nos afectan. Ahora, fue la crisis de Hidroituango con el problema del río Cauca, afluente del río Magdalena que desemboca en Barranquilla y que atraviesa sectores importantes de nuestro territorio. Este reclamo se hizo en El Heraldo, el periódico más importante del Caribe colombiano; por la cobertura que tiene en los 7 departamentos, y por sus repercusiones amerita un comentario.

No es la primera vez que nos excluyen y si no entendemos sus causas, seguirá sucediendo con costos inmensos para la población. La pregunta obvia es, qué papel juegan nuestros líderes, quiénes son y dónde están. Si ánimo de ofender, desde que se retiró Antonio Celia, líder empresarial con voz nacional, no ha aparecido nadie que lo reemplace. Si existe por favor identifíquenlo para aquellos que no vivimos en la Región Caribe. En la política, además de la mala fama que tiene la mayoría de nuestros congresistas, aquellos que se destacan, se distinguen bien sea por agendas locales algunas exitosas, otras no, pero  a nivel nacional nada  se escucha. Eduardo Verano y Dumek Turbay, gobernadores del Atlántico y de Bolívar, son los únicos que aparecen en foros nacionales. En laacademia está Adolfo Meisel, rector de Uninorte que tiene un gran reconocimiento nacional y cuenta con todos los requisitos para liderar temas en la región con impacto en el país, pero está muy solo, lo cual es imperdonable. Primera reflexión: tenemos serias debilidades de liderazgo regional para lograr tener voz en los grandes debates del país.

Al identificar temas que interesen al grueso de los habitantes de esta región, los deportes y la crónica roja dominan la agenda de los medios. A pesar de tener muy buenos columnistas que sí plantean temas que están no solo la discusión local, sus escritos parecen más debates aislados. Segunda Reflexión: para lograr una verdadera descentralización a nivel local y regional debe existir interés y discusiones sobre los problemas del país.

Bogotá sigue siendo el epicentro de todo, público y privado, y tener voz en la capital del país es una tarea difícil, pero no imposible. Tenemos que hacer un gran esfuerzo para evitar darles argumentos a quienes no creen en la descentralización, y disfrutan con que las decisiones se tomen en el centro del país. Saquemos de su zona de confort a personas valiosas que se han retirado del debate político antes de tiempo. Recuerden, la expectativa de vida ha aumentado y si nos morimos, de malas, pero mientras tanto aprovechemos todo lo que sabemos para ayudar a tener voz costeña en el país.

Saquemos de la vida chévere a esa juventud valiosa que disfruta de vivir en el Caribe. Jóvenes, interésense por lo que sucede en el país; ustedes son ciudadanos no solo de toda Colombia, sino del mundo. Construyamos una voz costeña que discuta, analice y por ende participe en decisiones que nos afectan en vez de quejarnos como siempre.