Sobre el paro nacional del 21 de noviembre

Aunque es cierto que el Gobierno de Iván Duque no está bien y es una realidad que pocos pueden atreverse a tapar, hay una delgada línea que separa eso con recurrir a la violencia basado en mentiras y engaños, para rechazar dicha situación.


EDITORIAL

Algunas cifras indican que el país transita por una senda positiva, una de ellas es de las que más alardea el presidente Duque: el crecimiento económico. Estamos creciendo por encima de toda la región. Claramente el presidente omite un pequeño pero importante detalle, mencionar que estamos creciendo a costa del petróleo, un sector que realmente no refleja dicho crecimiento en la vida cotidiana de los colombianos, no genera más empleos y no impacta la calidad de vida de los colombianos como debería ser.

El sector de la construcción, que es uno de los mayores jalonadores del PIB y que sí puede inyectar algo de dinamismo y mejora de la economía, está de capa caída. El consumo aunque ha estado estable no tiene los crecimientos esperados y la inflación está cercana a un 4.0%, aunque el Banco de la República sostiene que es normal y controlado.

Pero, a las personas del común no les importa las cifras, los indicadores, si el mercado de valores baja, sube o está estable. Las personas se fijan en tener seguridad en sus territorios. Desde los municipios más recónditos del país hasta las ciudades capitales. Tener un sistema judicial que opere correctamente que es algo elemental en cualquier sociedad y, en tercer lugar, que su economía esté bien.

Es importante que exista oferta de empleo, que las personas tengan óptimas capacidades para laborar, por consiguiente y no menos importante, están otras responsabilidades como el sistema de transporte, salud, educación, que son importantes para el colombiano, pero que hoy no están en peligro. Si uno lo quisiera analizar, quizá el transporte ha sido un flagelo para todos los trabajadores del país.

Las marchas convocadas para el 21 de noviembre, que como siempre, será un jueves, hacen parte de una seguidilla desde hace un año y medio y la cifra que revelaba un diario de circulación nacional sobre que cada dos días había una protesta en Colombia, parece un punto de no retorno en cuanto a protestas se trata.

Primero, hay un llamado a la protesta con algunos elementos que son totalmente falsos, hablando de reforma pensional, laboral, que se elimina Colpensiones, que van a subir la edad de pensión para las mujeres, entre otros; y que en este país, lastimosamente como las personas se mantienen más pendientes del noviazgo de un futbolista, el hijo de un cantante o la farándula rosa, no se atreven a informarse, o les da física pereza saber qué es lo que realmente está pasando.

Seguramente hay motivos para protestar en contra del Gobierno de Iván Duque, pero no se puede ir a protestar por información falsa que está circulando. La estrategia del GFobierno Duque ha sido reforzar sus redes sociales, eso está bien, pero tacan burro si creen que todos los colombianos usan redes sociales. Se han enfocado en hacer difusión a través de medios de comunicación, pero en un pequeño grupo selecto y siguen desconectados de las regiones.

El gobierno sigue sin salir a dar la cara. Los ministros están en foros, cocteles y debates en clubes sociales de Bogotá, no salen a la región a ser visibles, hablar y mostrar los resultados. Eso ha sido el talón de Aquiles para el gobierno.

Desde 360 Radio queremos resaltar y apoyar como siempre el derecho a la protesta, siempre y cuando sea totalmente pacífico, y aquí es necesario hacer un hincapié, están los hechos históricos; cuando marcha la derecha no hay paredes pintadas, vidrios rotos, ni ataque a la fuerza pública. Mientas que, cuando marcha la izquierda, todo lo contrario, hay muertos, heridos, vandalismo y destrozo a la propiedad privada.

Si existen personas que no apoyan al gobierno por cualquier razón, pueden ir a marchar. Si hay personas que van a marchar por cuenta de la información falsa, están más que equivocados, y quienes no salgan marchar, no quiere decir que apoyan al gobierno sino que no les gusta ese tipo de revolturas.

Es un campanazo para el presidente Duque, para sus ministros, para que por fin se conecten con el país y se pongan las pilas, porque de seguir como van, puede generar un efecto inhóspito, ya que se juntaría la izquierda y la derecha en contra de él y ahí si originaría un efecto que seguramente va a lamentar el presidente.