La tardía intervención del Gobierno Nacional a las cárceles de Colombia

La tardía intervención del Gobierno Nacional a las cárceles de Colombia

EDITORIAL


Nuestro editorial para el día de hoy es sobre la tardía respuesta, esa tardía intervención del Gobierno Nacional a las cárceles de Colombia, las cuales se han convertido desde hace muchos años en verdaderas universidades del crimen. A este Gobierno le tardó un poco más de tres años, en específico a la cartera de Justicia por la cual ya han pasado más de tres ministros, entender la necesidad imperante de haber intervenido no solo militarmente sino con labores de inteligencia todas las cárceles del país.

Son 132 establecimientos de reclusión del orden nacional, 126 establecimientos penitenciarios o carcelarios, cinco complejos penitenciarios, una colonia penal agrícola, seis regionales. Si bien la condensación de graves problemas de nuestro país en materia de justicia e impunidad y a la clara escasez de centros carcelarios, pues hace más de ocho años no se construye una solo cárcel en Colombia, el fenómeno de la delincuencia que opera desde las cárceles del país es inconmensurable.

Miles de denuncias reposan en los archivos de la Policía Nacional, de la DIJIN, de la Fiscalía, sobre cómo operan decenas de bandas desde las cárceles de Medellín, de Barranquilla, de Bucaramanga, de Pereira, de Cali, de Bogotá. Las pesquisas que se han realizado el 12 de octubre dejan muy mal parado el Gobierno colombiano, al INPEC, y permiten generar una clara línea de acción: no se puede aplazar más la decisión de construir más cárceles en el país y por qué no pensar nuevamente en abrir el debate sobre la importancia de que sean concesionadas, de que sean los privados quienes manejen estos centros carcelarios.

Se han registrado 44 cárceles de todo el país, también se inspeccionó de manera especial La Picota, en donde decomisaron 25 teléfonos celulares en el patio diez. Este pequeño episodio, se replicó en todas las cárceles del país en que se realizaron los operativos y el resultado dio la módica suma de más de 700 celulares. Licor, drogas, navajas, toda clase de artefactos que pudiesen servir como objetos corto punzantes, más de $15 millones en efectivo y fuera de eso más de 94 expedientes que quedan abiertos contra funcionarios del INPEC.

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No es entendible cómo esta clase de operativos no se realizan desde hace un buen tiempo en compañía del Ejército. Más allá de eso, de cómo se ejerce la vigilancia dentro de los centros carcelarios del país, ¿cómo es posible que hubiera 756 celulares, tres kilos de cocaína, dos kilos de marihuana, televisores, más de $15 millones?, ¿dónde están los guardias del INPEC?, ¿por qué el Estado se demoró tanto en llegar? Es increíble lo que se ha permitido hasta estos momentos en las cárceles de Colombia.

No solamente desde allí han acabado con decenas de familias con extorsiones miserables, han ordenado asesinatos, se manejan bandas de ladrones en todo el país y existen los famosos presos vip, los que gozan de salas muy cómodas y de visitas conyugales superiores a las permitidas.

Es loable que haya sucedido esta intervención, pero a la par es increíble todo el tiempo que tardó. Ojalá no pasen otros cinco o diez años para que el Gobierno intervenga allí, tiene que ser una política de Estado en control permanente a todas las cárceles de Colombia, que todo delincuente que está purgando una pena responda por otros delitos si es que los está cometiendo desde un centro carcelario de Colombia.

La cárcel no puede significar impunidad, garantía, placer y convivencia con el crimen; la cárcel tiene que significar realmente una tortura que no quiera vivir ningún colombiano, tortura porque debe ser una cárcel de máxima seguridad en donde realmente hay una clara directriz de respetar la ley y apostar por la resocialización, de no tener celulares, ni acceso a licor, ni a drogas ni a armas blancas. ¿Utópico? Quizá, pero tenemos que perseguir el nivel de perfección y utopía para quedarnos en la mitad del camino, quedándonos en la mitad ya seria estar mucho mejor de lo que estamos hoy.

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