La Junta Directiva del Banco de la República decidió este viernes elevar la tasa de interés 100 puntos básicos hasta 10,25%, una determinación que confirma el tono prudente de la política monetaria al inicio de 2026, pese a las señales mixtas que muestra la economía colombiana.
La decisión llega en un contexto marcado por una inflación que, aunque ha cedido frente a los picos de años anteriores, sigue por encima de la meta del 3%, así como por un crecimiento económico moderado y un entorno internacional todavía incierto.
Según el Banco, la inflación total en diciembre se ubicó en 5,1 %, levemente por debajo del 5,2 % registrado a cierre de 2024. Sin embargo, la inflación básica —que excluye alimentos y regulados— repuntó de 4,85 % a 5,02 % entre noviembre y diciembre, lo que evidenció presiones persistentes en los precios subyacentes de la economía.
«Las expectativas de inflación mostraron un fuerte deterioro en enero frente a las mediciones de diciembre. En la encuesta a analistas, la mediana de la muestra subió de 4,6 % a 6,4 % para finales de 2026 y de 3,8 % a 4,8 % para finales de 2027. A su vez, las expectativas implícitas en los mercados de deuda también aumentaron y se mantienen por encima del 6 % en el horizonte de dos años, reflejando mayores preocupaciones sobre la convergencia de la inflación a la meta», dicen.
En materia de actividad económica, los indicadores del cuarto trimestre de 2025 sugieren que el PIB mantuvo un buen dinamismo, impulsado por una demanda interna sólida y un fuerte crecimiento del consumo privado y público.
El equipo técnico estima que la economía colombiana habría crecido 2,9 % en 2025, en un contexto de ampliación del déficit de cuenta corriente hasta 2,4 % del PIB, explicado por el fuerte aumento de las importaciones, el menor peso de las exportaciones minero-energéticas y un entorno externo marcado por elevada incertidumbre y mayores riesgos geopolíticos y comerciales.
¿Por qué el Banco de la República decidió subir la tasa de interés?
Antes de la reunión, analistas económicos habían advertido que el Banco de la República enfrentaba una disyuntiva compleja: apoyar la reactivación económica con tasas más bajas o mantener una postura restrictiva para evitar nuevos repuntes inflacionarios.
Varios expertos coincidían en que la Junta optaría por priorizar el control de la inflación, especialmente ante el comportamiento de los precios de los alimentos, los servicios y algunos costos regulados que siguen presionando el índice de precios al consumidor.
Además, algunos centros de estudios señalaron que el riesgo fiscal, la volatilidad del dólar y la expectativa de tasas altas por más tiempo en economías desarrolladas limitaban el margen del Banco Central para iniciar un ciclo de recortes agresivos.
La encuesta de Citi correspondiente a enero explicó que de las 25 entidades consultadas, solo cinco esperan que la tasa se ajuste hasta 9,5%, mientras que 17 anticipan elevación en 50 puntos básicos, hasta 9,75%.
Por su parte, ANIF sentenció que la decisión de los codirectores estaría influenciada por el cierre de la inflación en 5,1% en 2025 y por el incremento de 23,7% del salario mínimo para 2026, lo que conllevaría a una subida de la tasa de interés.
Impacto en créditos, consumo y economía
Con las tasas de interés en 10,25%, se espera que el costo del crédito continúe siendo elevado para los hogares y las empresas, lo que podría prolongar la desaceleración del consumo y limitar nuevas inversiones en el corto plazo.
No obstante, desde el Banco de la República se ha insistido en que una inflación controlada es condición clave para una recuperación sostenible, y que decisiones apresuradas podrían generar desequilibrios más costosos a futuro.