“Tengo la pasión y la experiencia para liderar un proceso de transformación de Medellín”, Alfredo Ramos

Foto: Cortesía Alfredo Ramos

A sus 41 años, el abogado y administrador de negocios, Alfredo Ramos, decidió presentar su nombre a la Alcaldía de Medellín
la semana pasada , a través de un video que se ha viralizado a través de redes sociales.  Ramos, tras su paso por el sector privado y cuatro años como Senador de la República, prefirió no reelegirse como congresista y esperar por más de un año para ser candidato a la Alcaldía de Medellín.  360 Radio es el primer medio que ha podido hablar con Ramos tras su anuncio, tocando sin censura los temas personales y políticos más relevantes que estarán en su agenda durante los próximos meses.


SOBRE LA POLÍTICA

360: ¿Por qué decide presentar su nombre a la Alcaldía de Medellín?

Alfredo Ramos:  Es una decisión de vida que tomé con todo el entusiasmo. Muchas personas se me han acercado durante mi carrera pública a manifestarme su apoyo y su confianza, y tras mi decisión de no presentarme al Senado de la República, las voces aumentaron para que pusiera mi nombre a consideración de los ciudadanos de Medellín y asumir este reto. Así que es una combinación: por un lado, del apoyo ciudadano que agradezco inmensamente. De otro, una convicción personal sobre la obligación que tenemos los ciudadanos de servir a los demás. Y quiero hacerlo en mi ciudad, Medellín, donde nací, donde crecí, donde he trabajado toda mi vida, donde tengo mi familia y mis amigos. He recorrido toda mi vida sus barrios, por asuntos personales y laborales, y vale la pena tomar esta decisión por el amor que siento por Medellín, por sus habitantes.

Tengo la pasión, la experiencia, el conocimiento para liderar un proceso de transformación de Medellín, que sea una ciudad de clase mundial. Una transformación que recupere la credibilidad en la democracia, que genere verdadero progreso económico y del talento de Medellín, que nos dé una gran calidad de vida a todos los que amamos Medellín.

360: ¿Qué se ha dedicado a hacer desde que terminó su paso por el Senado de la República en julio pasado?

A.R.: En el plano profesional, he estado recorriendo Medellín, caminando sus barrios, dialogando con todas las personas, estudiando los retos de crecimiento que tenemos, creando ideas audaces que cambien la dinámica de nuestra ciudad. Hago parte de inspiRamos, un colectivo de investigación urbana para crear las mejores políticas públicas urbanas, que apliquen a Medellín, pero también a muchas ciudades colombianas, que tienen grandes retos económicos, sociales, institucionales, ambientales.

Además, he podido compartir mucho con mi familia tras cuatro años de estar entre Medellín, los municipios de Antioquia y Bogotá. Acabo de tener en diciembre mi primer hijo, Rafael, y he podido estar mucho con él, aprovechar un tiempo increíble en esta nueva etapa. Han sido momentos inolvidables, que quiero seguir viviendo.

Cortesía Alfredo Ramos

360: ¿Cuáles son las principales diferencias que pudo encontrar entre su paso por más de diez años en el sector privado y su paso por el Congreso?

A.R.: Son enormes, especialmente en eficiencia y en la claridad en los procesos. El sector privado es más ágil en sus decisiones, sin debates que distraen de los objetivos, avanza con mucha más eficiencia para la consecución de resultados. Existen procesos mucho más claros, orden muy definido, pero paralelamente flexibilidad para la mejor toma de decisiones.


En el sector público se dan más vueltas, se habla mucho y en muchas ocasiones sobre temas innecesarios, y los resultados empiezan a retrasarse sin sentido. Parecería que existe un acuerdo para que el sector público fuera paquidérmico, y eso hace mucho daño porque los ciudadanos no ven los resultados esperados. La tramitología y las sanciones estatales son caldo de cultivo para los corruptos.

No quisiera entrar en los temas de corrupción porque no me queda duda de que, infortunadamente, existen tanto en el sector público y en el sector privado. Pero sí existen maneras más efectivas de control de la corrupción en el sector privado, procesos más rápidos que además garantizan eficiencia y transparencia. Y en el sector privado, se ve claramente un mayor ánimo para innovar, una mayor capacidad autocrítica para el cambio, los cambios salen de adentro. El sector público no ha tenido la suficiente capacidad de cambiar desde adentro para modernizarse. Por eso, los ciudadanos se empiezan a desesperar y castigan la democracia.

360: Usted ha liderado muchas causas públicas para buscar mayor transparencia en el sector público, en el Congreso, en su propio partido. ¿Cuáles creen que son los mayores obstáculos para acabar con la corrupción en el sector público?

A.R.: El gran logro de la corrupción ha sido legitimar con normas su accionar. Siempre hay una forma de hacerle esguince a las normas, y hay personas especializadas en volver transparente lo que no lo es.

Para erradicar este grave fenómeno, que está socavando rápidamente la democracia, más que cambios normativos, se requiere una combinación de decisiones que tenemos que acelerar: elegir personas íntegras en todas las posiciones del Estado antes que cambiar tantas normas, cambios culturales profundos donde premiemos las buenas acciones y no se aplauda la trampa, y decisiones donde se privilegie la transparencia en las transacciones financieras como herramienta para cerrar el paso a los corruptos.

La tecnología ayuda mucho en este propósito, y así incluso hice un proyecto de ley, con el objetivo de cerrarle la puerta a la ilegalidad y la criminalidad acelerando el proceso para acabar con el efectivo y
un reto que tenemos es que nuestra sociedad en muchas ocasiones prefiere mantener silencio frente a las malas acciones, las personas saben que algo está mal hecho, pero no denuncian por temor o porque sienten que no vale la pena. Incluso, quien denuncia termina siendo tildado de “sapo”, como coloquialmente se dice, y se estigmatiza a quien denuncia a quien comete una ilegalidad.

En política, especialmente, se ganan muchos enemigos por denunciar malas acciones, y los partidos políticos no toman acciones contra aquellos, y buscan cómo mejor apartar a los denunciantes.

360: Una pregunta que siempre le hacen a los políticos: ¿qué consejo le da a los jóvenes que quieren hacer política?

A.R.: Pues eso de dar consejos parece para personas con mucha relevancia, mucha historia en la Política. Yo soy nuevo en estas lides, y no me las voy a dar de sabio. Pero sí les pediría que hicieran el gran esfuerzo personal de cambiar el mundo, y el servicio público es una herramienta muy poderosa, no la única, pero sí muy poderosa, para cambiar la vida de los demás y la vida propia.

Se requiere sacrificio y esfuerzo, no es tan bien remunerado económicamente como el sector privado, por ejemplo, pero tiene un incentivo más grande en ver la felicidad de muchas personas a las que se les puede cambiar positivamente su vida.

Debemos inculcar en los jóvenes la idea de que la confianza en la democracia, hoy con tantos riesgos, sólo la logramos cuando muchas buenas personas, preparadas, transparentes, que digan la verdad, que rindan cuentas, trabajadores de todos los días, estudiosos, con gran compromiso personal, con gran cariño por la comunidad, lleguen a tomar las decisiones y las hagan realidad, con el fin de transformar la sociedad. No es de una sola persona. Tenemos que ser muchos.

Yo quiero liderar un gran equipo de ciudadanos, sé que sólo no lo puedo hacer.Así que esos jóvenes deben entrar a hacer Política, exigir espacios con mérito en los partidos políticos, volver transparente la Política. Así avanzaremos mucho. Pero vale la pena, es mi principal llamado a los jóvenes, sin realmente llamarlo “consejo”.

SOBRE SU VIDA PERSONAL

360: Usted viene de una familia política, pero también se conoce un pacto de familia en el que sólo uno de los miembros participa de lo público. ¿A qué se debe esa decisión?

A.R.: Es simple respeto por los demás. Los políticos tienen que dejar de pensar como políticos y pensar más como ciudadanos. Los ciudadanos quieren renovación, oportunidades, puertas abiertas. Y el nepotismo es chocante, molesta inmensamente.

Sólo ingresé a la política cuando nadie más de mi familia estuviera en ella, porque entiendo esa incomodidad ciudadana.

Paralelamente, entiendo que tengo todos los días la obligación de generar liderazgo propio, mostrar mis capacidades, trabajar sin descanso para que los ciudadanos crean en Alfredo Ramos como persona, como individuo.

La política no puede ser una parcela, sea familiar, sea grupista. La política tiene que convertirse en un escenario real de oportunidades y mérito, y especialmente de muchos, no de unos pocos.

360: Igualmente, la política tiene unos riesgos personales muy grandes, que ha usted incluso le ha tocado vivir en persona. ¿Por qué seguir haciendo política pese a conocer esos riesgos a los cuales se enfrenta?

A.R.: Vale la pena servirle a los demás. Vale la pena recuperar la confianza en la democracia. Eso es suficiente para asumir cualquier riesgo. Y es evidente que en política se enfrentan mayores riesgos que en otras profesiones: de seguridad; jurídicos, en momentos en que la justicia se ha convertido en un arma política; reputacionales, pues quien hace política inmediatamente puede llegar a prejuzgarse como ladrón; de sacrificio de tiempo que se podría invertir en la familia o en los amigos.

En fin, son muchas situaciones que definitivamente pueden convertirse en un dolor de cabeza para algunos. Pero el hecho de servir, de cambiar vidas, de prestar el más noble servicio, hace que esos riesgos no sean tenidos en cuenta al momento de tomar estas decisiones de vida. No me veo en una carrera política muy larga personalmente. Lo que sí quiero es que muchos tomen la decisión de ingresar al servicio público porque ven en Alfredo Ramos una inspiración para servirle a los demás.

360:¿Y lo hace a pesar de que su padre estuvo privado de la libertad por hacer Política?

A.R.: Lo hago con más ganas aún. Luis Alfredo Ramos es un hombre inocente, que le ha prestado los mayores servicios a Medellín, a Antioquia, a Colombia. En una infame persecución política, le fue cercenada su libertad a pesar de no existir prueba alguna en su contra. Le quisieron dañar su buen nombre, pese a tener una trayectoria intachable, pese a que toda su vida hizo política basada en su prestigio y sus grandes resultados en lo público y en lo privado, y por eso los ciudadanos creen en él pese a todo el daño personal que le hicieron a él y a nosotros como familia.

Las personas saben cómo ha sido la vida pública y privada de Luis Alfredo Ramos. Saben que hemos vivido austeramente como familia, sin lujos diferentes a los que una persona que ha hecho un patrimonio fruto de sus ingresos laborales puede darse. Es que estar privado de la libertad, sin condena, sin pruebas, es una infamia que no se le desea ni al peor enemigo.

Lo triste es que, en nuestra sociedad, algunos sólo saben hacer política acabando con sus rivales. Y entre más visible y con mayor proyección lo vean, más fácil es víctima de fuerzas oscuras. Esas fuerzas oscuras se unen para perseguir a personas de bien, como a Luis Alfredo Ramos, inventándole todo tipo de injurias en su contra. Como algunos no tienen nada para ofrecer, sólo buscan desprestigiar a los buenos Políticos. Creen que con esas mentiras lograrán el cariño popular. Y de esas malas personas, por fortuna unos muy pocos, ha sido víctima Luis Alfredo Ramos.

Tener la consciencia tranquila es la mejor defensa. Y por eso hago política con más ganas: porque no nos puede vencer el temor de la persecución. Al contrario, debemos vencer esa nueva forma de corrupción incrustada en algunos sectores de la Política y la Justicia.

360: Existe un líder político que sabemos ha sido su principal referente en Colombia, y es Álvaro Uribe Vélez. Una persona que genera muchas pasiones, a favor y en contra. Muchos, a raíz de esas pasiones, han preferido esconder su cercanía a Uribe. ¿Cómo es su verdadera relación con Uribe?

A.R.: Solo tengo admiración y agradecimiento con el Presidente Uribe, con su familia. Es un hombre excepcional, de un liderazgo histórico, con una gran inteligencia, un trabajador envidiable, un apasionado del servicio, un comunicador como pocos. No me escondo con oportunismo de esa admiración. Defiendo al presidente Uribe en público y en privado.

Tiene errores, como todas las personas, pero pueden ser errores a los que llega por el amor que le tiene a los demás, porque no se queda cruzado de brazos ante las infamias y las injusticias. Eso le ha traído enemigos muy grandes. De esos mismos que mencioné que sólo buscan acabar con la libertad y el buen nombre de los demás.

Entiendo esa persecución, lo rentable que ha sido para algunos. Y por ello, mi lealtad con el presidente Uribe y su familia es a toda prueba.

Creo también que existen muchos obsesionados con el presidente Uribe, sus rivales los más obsesionados. Desayunan, almuerzan y comen Álvaro Uribe. No tienen nada más qué hacer o qué decir. No son capaces de superarlo. Y la política tiene que trascender esas obsesiones con cálculo político. La política debe concentrarse en las ideas, en los liderazgos, en los comportamientos. Aquellos que todo lo llevan a Uribe sólo demuestran su poca inteligencia.

360: Igualmente, usted tiene una gran amistad con Iván Duque, fue su compañero de bancada, su compañero en temas económicos, trabajaron varios proyectos de ley y debates conjuntamente, tienen una edad muy cercana. ¿Cómo ve hoy al presidente Duque y cree que sus resultados le afectarán en su carrera política?

A.R.: Iván Duque es una de las personas más inteligentes que he conocido. Una capacidad increíble de conocimiento de los temas de Estado, con grandes conocimientos de historia y con un divertido sentido del humor. Es un hombre con las mejores intenciones, que se ha preparado con creces para ser un gran Presidente. Lo aprecio personalmente y lo admiro como político.

Los resultados de su gobierno se han empezado a notar después de recibir un país completamente descuadernado en institucionalidad y en finanzas públicas, con una gran crisis social y con un resentimiento entre colombianos del cual se nutrió el anterior gobierno.

Ajustando algunas pequeñas tuercas en temas de estrategia y comunicación, recuperando la confianza en Colombia como ha sido su obsesión, creciendo económicamente, siguiendo con la transparencia y el mérito como constantes en su gobierno, estamos frente a un líder de talla mundial. El tiempo le está y le seguirá dando la razón al presidente Duque.

SOBRE MEDELLÍN

360: ¿En cuáles aspectos institucionales, económicos y sociales de Medellín concentraría sus esfuerzos como alcalde?

A.R.: Medellín es una ciudad con muchos retos, como la de todas las grandes urbes pero incrementadas por fenómenos económicos y sociales que han estado presentes durante mucho tiempo, y que apenas están empezando a afrontarse de forma decidida. Tenemos una mina de oro por construir en Medellín, especialmente con un talento lleno de solidaridad, empuje y orgullo. Y para ello, se debe trabajar con todas las ganas en diferentes frentes, con ideas audaces que cambien la dinámica de nuestra ciudad, que sean realizables y que generen resultados concretos que mejoren todos los indicadores institucionales, económicos, sociales y ambientales de Medellín.

Todos estos objetivos deben tener en absoluta consideración al resto de municipios de Antioquia. No se puede pensar el futuro de Medellín sin Antioquia. Tiene que ser un matrimonio indisoluble y eternamente feliz, sin fisuras ni vanidad de por medio.

Por un lado, es fundamental recuperar la credibilidad, la legitimidad del Estado, del gobierno, de la sociedad. Los ciudadanos sienten hoy desazón, desesperanza en la Política. No se le están dando soluciones concretas a sus necesidades. Y por eso nos debatimos entre una clase política corrompida que se desea perpetuar y unos populistas que no tienen idea de liderar pero que se aprovechan, con cantos de sirena, del desprestigio de la clase política, pero que también se corromperán indefectiblemente cuando no pueden cumplir lo incumplible.

Ninguna de esas dos opciones puede ser alternativa. Y desde las instituciones locales comienza el proceso de generar confianza en la Democracia. Esto se logra con un alcalde y una administración que lideren con el ejemplo, con transparencia y cercanía; una administración que sea amigable con el ciudadano, que toque a su puerta con generosidad para prestarle todos los servicios del Estado; una administración que genere respeto y que no tenga tolerancia con los que sólo buscan ingresos de la criminalidad.

De otro lado, se requiere que exista una administración que sea proactiva y creativa para conseguir crecimiento económico, que forme el talento humano con absoluta calidad y lo conecte con el desarrollo del futuro, que lidere la iniciativa del sector privado, buscando inversión y turismo de calidad para la ciudad. Para ello, es necesario crear instituciones confiables, infraestructura digital y física moderna, avanzar en desarrollos tecnológicos y científicos, facilitar la inversión y disminuir la tramitología. Con desarrollo económico, con empresas y empleos estables y de talla mundial, fomentamos las bases para un gran crecimiento social.

El desarrollo de la ciudad no se le puede dejar únicamente al Estado. Se hace siempre necesario involucrar al sector privado, a las organizaciones cívicas, a jugársela por Medellín.

Se requiere un gobierno que todos los días busque mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de Medellín. Que los ciudadanos no tengan que estar perdiendo varias horas del día en congestiones viales, sin poder disfrutar de su familia, de hacer deporte, de participar en una actividad cultural, sin poder educarse en nuevas competencias. Que los ciudadanos tengan una ciudad con espacios verdes cerca de sus hogares, llenos de árboles, de animales, de espacios para desarrollarse con dignidad como ciudadanos. Que los ciudadanos no tengan que preocuparse por la calidad del aire y las enfermedades que produce la contaminación, o preocuparse porque las quebradas no están bien cuidadas y dañan nuestro río Medellín, o que los ciudadanos se encuentren ubicados en zonas de riesgo, o que la ciudad no tenga mucha claridad sobre qué hacer con los residuos orgánicos.

360: Habría muchos temas para entrar en detalle sobre Medellín. Sólo se quieren tocar unos muy puntuales para que usted nos pueda expresar su visión de ciudad al respecto. Posiblemente en otro momento podríamos hablar de algunos temas adicionales, pero por ahora se le propone hablar de seguridad, movilidad, finanzas públicas, desarrollo económico y educación.
Comencemos, ¿cómo combatiría el problema de la criminalidad en Medellín?

A.R.: El gran objetivo de la lucha contra el crimen organizado debe ser la reducción del delito, con el ideal de llevarlo a cero, pero con resultados tangibles en la disminución del mismo. Esto se logra, entre muchas otras fórmulas, con una agresiva disuasión que le cierre las puertas a los criminales. En nuestra ciudad, más de las dos terceras partes del delito están asociadas a estructuras criminales organizadas, y si le apuntamos a esa disminución, lograremos resultados reales. No sólo en reducción del crimen sino en mejora de la percepción de seguridad en la ciudad.

Existe una criminalidad asociada a la convivencia y al crimen de oportunidad, que por espacio de esta intervención dejaré para una conversación posterior, y que requiere cambios culturales y educativos muy profundos. Por ello, en esta respuesta sólo me concentraré en la lucha contra la criminalidad organizada, para no alargar mucho la respuesta.

Primero, debemos ganar espacio en presencia legítima del Estado en todo el territorio de Medellín, con una oferta institucional profunda, que trascienda la presencia policiva, aunque ésta es fundamental para la disuasión del criminal. Así que el Estado debe hacer presencia con actividades de salud, de cultura, de deporte, con buenos referentes académicos, con oportunidades de desarrollo económico a todas las comunidades, ganándole la mano a los criminales que se aprovechan de la falta de presencia del Estado en muchas comunidades. Pero especialmente, se requiere una Policía con presencia constante, con exigente operatividad, con monitoreo permanente sobre sus actividades, con integridad a toda prueba.

Los objetivos de la Policía no se deben medir por el número de capturas sino por la reducción real de los delitos, especialmente los de alto impacto. Los criminales deben temerle a la autoridad, así de simple debe ser la lógica.

Adicionalmente, la tecnología debe potenciar la acción del Estado frente a los criminales, que permita todo tipo de objetivos: desde que a los criminales les dé temor salir a las calles porque a través del reconocimiento facial pueda identificárseles, hasta la prevención en las calles de la presencia de armas, explosivos o estupefacientes, que pueden detectarse con alta precisión a través de cámaras y sensores. Existen muchas herramientas tecnológicas que cierran el cerco a los criminales, e incluso reducen el riesgo para la integridad física de los Policías. El ahorro en costos y el aumento en efectividad es el principal argumento para esa apuesta tecnológica.

Y no podemos dejar de mencionar una fuerte inteligencia contra la criminalidad, que persiga todas sus rentas, las del narcotráfico, la extorsión, los negocios ilegales de inmuebles, entre tantos otros. Atacar esas rentas ilegales es un objetivo concreto para derrotar los grupos criminales. Si a esto se le suma la posibilidad de crear una Policía de civil, que haga que los criminales se sientan con total incertidumbre frente a su objetivo criminal, seguiremos cerrando el cerco a la ilegalidad.

Un par de comentarios finales sobre la lucha contra el crimen: primero, unos de los triunfos más claros frente al crimen es que los ciudadanos se tomen las calles, dejen el temor a un lado. Para ello, es necesario una gran transformación urbana física, con más actividades comerciales, culturales, deportivas, una ciudad activa las 24 horas, con mayor iluminación. Así le ganamos la partida a la criminalidad. Confianza es una palabra esencial.

Y de otro, necesitamos un sistema judicial eficiente, íntegro, que actúe rápidamente frente al creciente fenómeno de impunidad del delito, una solución que, aunque no depende del gobierno local, puede ejercerse un liderazgo nacional de municipios para la modificación de leyes relativas a la reincidencia de criminales.

360: ¿Cómo se puede evitar el ingreso a la criminalidad de tantas personas que terminan en sus redes?

A.R.: Allí tenemos una de las respuestas más importantes que podemos darle a una sociedad. Existen unos grupos altamente vulnerables a la comisión de delitos, y debemos tratarlos con especial atención. Tenemos la obligación de evitar que muchos jóvenes terminen siendo presa de la criminalidad, del consumo de drogas, del embarazo adolescente, de las redes de tratas de personas. Este reto se debe abordar con muchas estrategias, todas complementarias.

De un lado, es importante empezar a ofrecer dentro del entorno familiar y el proceso educativo una opción de proyecto de vida que trascienda la enseñanza técnica, muy seguramente a través de procesos formales en actividades culturales y deportivas. Una jornada única escolar se convierte en un ingreso directo para estas posibilidades de crecimiento personal.

Así mismo, procesos informales de enseñanza de valores cívicos y de referentes positivos de la sociedad, en donde no sea el “maloso” del barrio el que acapare la atención de los jóvenes, sino que sea el deportista, el académico, el músico y, sobre todo, una gran formación en afecto, autovaloración y autocuidado.

También, la generación de oportunidades reales de emprendimiento y empleo, con base en el talento de los jóvenes, de su potencial, es una herramienta muy poderosa para evitar esas externalidades riesgosas.

De otro lado, es muy importante hacer gran énfasis en la resocialización de quienes previamente cometieron delitos, pues las prisiones deben dejar de ser unos centros de violencia y convertirse en lugares para la capacitación, los valores, el emprendimiento.
Se debe hacer un claro seguimiento del Estado, tras darles estas competencias, a quienes salen de los centros de reclusión, el público más atractivo para reincidir en la criminalidad.

Cortesía Alfredo Ramos. Acompañando
el diálogo directo del gobierno nacional con los ciudadanos en Manizales.

360: Como toda ciudad en desarrollo, la problemática de movilidad de Medellín ha venido en crecimiento y no parecerían existir soluciones en el corto plazo. ¿Cuál es su visión frente a este fenómeno?

A.R.: La problemática de movilidad debe ser abordada desde varios frentes. Por la problemática de congestión vial, tenemos una Medellín no sólo más contaminada, sino menos competitiva y con menor calidad de vida. Para ello, debemos partir de varias premisas, con el fin de solucionar este gran reto. Partimos de un proceso educativo y de formación ciudadana para priorizar los sistemas urbanos modernos de movilidad. De un lado, debemos entender que la pirámide de la movilidad debe beneficiar a los peatones, las bicicletas con sus respectivas ciclorrutas técnicamente hechas y el transporte público masivo, por encima del transporte privado. Es decir, cambio de chip pero con soluciones reales y atractivas.

No soy amigo de las restricciones, y por ello no estoy de acuerdo con estar poniendo talanqueras al transporte privado sin antes tener opciones reales de un transporte público masivo que sea de tecnologías limpias, ordenadas, integradas en tarifas, seguras en su prestación del servicio.

El transporte público masivo debe ser el transporte de pasajeros por excelencia si queremos apuntarle a una mejor calidad de vida de los ciudadanos, que les permita tener tiempo para su familia, para actividades culturales, académicas y deportivas.

En Medellín, debemos apuntarle a varios objetivos en materia de transporte público:

• Primero, la existencia de rutas organizadas e integradas que sean perpendiculares a las estaciones del Metro de Medellín, en donde faltan aún muchas por cubrir.
• Segundo, el avance, por determinar aún en cuál modo de transporte, de dos arterias fundamentales: los corredores de la 80 y la 34, que fortalezcan la integración de zonas de la ciudad que aún no tienen acceso a un servicio público de transporte de clase mundial.
• Tercero, el crecimiento de la línea del Metro con la famosa línea F, que comunica las estaciones de Caribe e Industriales, beneficiando el occidente de la ciudad
• Cuarto, también debemos avanzar en la consolidación del sistema Metroplús como originalmente se había establecido, en zonas como la Avenida Guayabal, la integración con San Antonio de Prado, la Avenida El Poblado y la Avenida Oriental, y nuevas opciones como la posibilidad de ir al aeropuerto José María Córdova.

Allí están las prioridades del transporte público, tras evaluar costos y capacidades económicas de Medellín en los próximos años. Pero se debe iniciar el proceso de masificación del transporte masivo. La gran derrota es quedarse en discusiones técnicas que no permiten el avance del sistema.

Pero paralelamente, para mejorar la calidad de vida, buscar mayor peatonalización y uso de bicicletas, la ciudad debe avanzar en procesos de urbanización y vivienda sostenible con infraestructura verde, cultural, deportiva y comercial alrededor de las zonas económicas y educativas de la ciudad, que son las que mayor número de personas movilizan. Igualmente, tenemos el reto de crear nuevas centralidades de la ciudad con infraestructura similar de vivienda y hábitat, lideradas por el propio sector público pero con inversión privada, en zonas de menor desarrollo económico y de alta concentración de vivienda.

Me sueño, por ejemplo, nuevas centralidades en zonas de Villa Hermosa, Manrique, Robledo, Aranjuez, Santa Cruz, Doce de Octubre, entre tantos otros, en las que las personas no se tengan que movilizar por toda la ciudad para acceder a su lugar de trabajo. Estas zonas económicas deben estar íntimamente ligadas al desarrollo económico de la ciudad, especialmente en el sector servicios.

Por último, debemos hablar sobre infraestructura de movilidad, que nunca dejará de ser importante pese a todos los avances que se puedan hacer en transporte público masivo, seguirán siendo vitales para la comunicación intraurbana.

Primero, se deben priorizar aceras, senderos y ciclorrutas técnicamente ejecutadas, especialmente para acceder a las estaciones de transporte público. Segundo, para automotores, se puede avanzar sobre algunos intercambios importantes para facilitar el flujo, como por ejemplo el deprimido en La 33 con la llegada de la vía Las Palmas o su conexión con la Carrera 34 en El Poblado, a raíz de la entrada en operación del túnel de oriente.

Y, por último, se hace importante la conectividad vial en algunos barrios periféricos, creando o cerrando broches viales, en donde la llegada de infraestructura vial es compleja, y que ayudaría a mejorar su movilidad y su seguridad.

La ciudad también tiene que avanzar en materia de parqueaderos públicos, en todas las zonas, pues no podemos seguir parqueando nuestros vehículos en las calles, pienso yo que ni siquiera pagando, para que permitamos mayor flujo vehicular en momentos de alta congestión y mientras avanzamos en la construcción de nuestro transporte público masivo.

360: ¿Cómo educar a los jóvenes para conectarlos más con el desarrollo económico, no sólo la educación como proceso formativo de valores?

A.R.: La educación debe apuntarle a dos objetivos fundamentales: primero, la formación de ciudadanos con valores y principios democráticos, éticos y cívicos, un aporte fundamental a la construcción de una sociedad sólida.

De otro, la educación no puede perderse de un objetivo de desarrollo y crecimiento económico. Respetando la libertad del individuo por la toma de sus propias decisiones, el Estado sí debe imponer la agenda de desarrollo a través de una oferta de incentivos públicos para crear los empleos y las empresas del futuro. Por ello, es necesario fortalecer la conexión de la educación, especialmente en los niveles medio y superior, con el desarrollo económico. Esto requiere modificaciones en los planes de estudios y en metodologías, en carreras y profesiones, en incentivos económicos para el emprendimiento, especialmente el relacionado con ciencia, tecnología e innovación.

Tenemos que dar un salto grande en nuestra visión. Muchas de las profesiones actuales no existirán en unos pocos años de cuenta de la inteligencia artificial. Tenemos entonces un gran reto en la formación de nuestro talento hacia el futuro, porque no podemos seguir sacando profesionales que serán prontamente obsoletos. Y, además, tendremos que reentrenar nuestro talento ya formado, lo que se hace doble reto.

360: ¿Hacia dónde se debe dirigir el desarrollo económico de Medellín?

A.R.: Nuestra ciudad ha tenido una gran historia en diversos sectores, que no podemos perder y que podemos seguir potenciando. Y con base en esos pilares, generar empresas y empleos de clase mundial, esto es, estables, bien remunerados, con proyección de crecimiento.

Medellín debe apostarle a siete sectores económicos que pueden generar alto valor agregado: cinco de servicios: 1. energía con base en energía renovables y movilidad sostenible, 2. salud, 3. educación asociada a la ciencia y tecnología, más aún con la llegada por la puerta grande de la cuarta revolución industrial a Medellín, 4. entretenimiento con énfasis en cultura y deporte, 5. turismo; y dos industriales: 6. moda y 7. agroindustria, este último en total concordancia con los municipios antioqueños.

De allí, con ese sólido cimiento económico, se fortalecerán otras industrias que prestan servicios a los siete sectores ya definidos. Así, crecerán paralelamente los sectores de comercio, vivienda e infraestructura, financiero, logístico, telecomunicaciones, entre tantos otros que hacen parte del ciclo económico. Pero sin esas siete bases de talla mundial, no podemos generar alta calidad de vida para Medellín.

360: ¿Cuáles programas o proyectos le parecen relevantes de la actual Administración en cabeza de Federico Gutiérrez? ¿Cuáles criticaría?

A.R.: Veo un alcalde comprometido con Medellín, jugándose su pellejo en diferentes decisiones. Vale la pena reconocer su trabajo comprometido en materia de lucha contra la criminalidad; su atención a la educación desde primera infancia, pasando por el avance en cobertura de jornada única a más niños y jóvenes, así como el gran compromiso con la educación superior tanto en cupos como infraestructura educativa; igualmente, me gusta mucho el avance en los corredores verdes y la recuperación del espacio público en el centro de Medellín; el compromiso ambiental ratificado en la llegada de mayores vehículos de transporte público masivo con energía limpia también es un hito que debemos reconocer; y vale la pena hacer un capítulo importante en la internacionalización de la ciudad, con especial énfasis en las oportunidades que presenta ser la capital de la cuarta revolución industrial, un orgullo del que apenas empezaremos a ver sus frutos en los próximos años pero que deja sembrada la semilla del progreso en Medellín.

Es claro que existen algunos retos en la Administración, pero los considero irrelevantes ante tantos buenos proyectos como los ya mencionados.

SOBRE LAS POLÉMICAS

360: Usted ya tuvo un paso por la vida pública como senador, y no ha estado exento de polémicas. Ha sido combativo y aguerrido en la oposición, y eso le generó enemigos políticos. ¿Cómo analiza hoy el momento en que las cámaras de televisión lo tomaron en un momento alterado?

A.R.: Como lo dije anteriormente, hay algunos que sólo buscan hacer política basado en el desprestigio ajeno. Yo tuve un día una reacción muy humana, se me salió una reacción no personal pero sí de mal gusto cuando balbuceé una palabra de grueso calibre, ante una persona que me atacó durante cuatro años con insultos y con agravios, tanto a mí como a mi familia. Fue un momento de rabia, de dolor, del que ofrecí excusas a los ciudadanos por haberme dejado descomponer. Fue un gran aprendizaje personal.

En la vida pública, muchos ganan haciendo alterar y descomponer a los demás, para después posar de víctimas. Aprendí a no caer en ese juego. A mantener la calma y la serenidad inclusive ante las peores infamias. Porque nos acostumbramos a criticar al que reacciona mal, y no al que lo insulta previamente. Me resbalé en esa cascarita, la de personas que agravian durante mucho tiempo, y me descompuse por un instante.

No daré papaya. Ya me pueden decir cualquier insulto y lo dejo pasar de largo. Fue un profundo aprendizaje para mi vida política. Sé que algunos que nada tienen que decir para mí se dedicarán a sacar ese episodio único. Es la forma lamentable cómo hacen política cuando faltan argumentos e ideas. Estoy más que listo para esa falta de creatividad ajena en el ataque.

360: Pero también lo viene atacando en redes sociales un eventual aspirante a la Alcaldía de Medellín, que reacciona ante los comentarios de Alfredo Ramos con ánimo de buscarle pleito. ¿Cómo manejará esos ataques?

A.R.: Lo dicho: no contesto a agravios ni a ataques.
Quiero hacer una campaña positiva, llena de propuestas chéveres como las que he mencionado hoy, y con muchos temas que quedan faltando por tocar. De mí, ningún ataque a mis rivales, únicamente respeto. Sé que habrá algunos dedicados a tirar piedra. Conozco su forma de actuar, muy previsible, y sólo les daré una palmadita de ánimo en la espalada para que se esfuercen y hagan política con altura, como la que se merece Medellín.

360: Ya se ha hecho bastante larga esta entrevista y quedan muchos temas por tocar. ¿Cuándo la seguimos?

A.R.: Así es, quedaron faltando temas importantísimos como los de EPM, las finanzas públicas, salud, temas de transparencia en la Administración, temas ambientales, de educación, cultura y deporte, integración social y cultura ciudadana, vivienda sostenible, en fin, muchos temas apasionantes de los que quiero que Medellín conozca mi visión. Siempre estaré dispuesto, y aquí quedo listo para un segundo reportaje sobre tantos temas. Muchas gracias por esta oportunidad.Es mi primera entrevista tras el anuncio de mi aspiración para ser el próximo Alcalde de Medellín.