Todo tiene su tiempo

Foto: Facebook

Por: Jose Miguel Gómez Martínez

“Tiempo de plantar y de cosechar”

Viviane Morales plantó su semilla política desde que participó en el Ministerio de Desarrollo Económico entre 1988-1990; así mismo fue Asesora del Constituyente Jaime Ortiz en la Asamblea Nacional Constituyente que aprobó la Constitución política de Colombia en 1991, allí batalló por los derechos de la libertad religiosa en Colombia, derecho que quedó consagrado en dicha Carta Magna.

El tiempo de recoger frutos le llegó en primera instancia en las elecciones parlamentarias de 1991 – 1994, donde quedó como representante a la Cámara por el Distrito Capital con 17.581 votos con el aval del Movimiento Unión Cristiana. Tuvo la oportunidad de volver a cosechar en las elecciones de los próximos cuatro años entre 1994 – 1998 y así mismo lo hizo, pero esta vez como senadora, en las elecciones de 1998 – 2002 con una votación  de 41.608 votos por el Movimiento Independiente Frente de Esperanza “Fe”.

Este primer recorrido por la política sembró en la hoja de vida de Morales un precedente limpio, honesto y luchador.

“Tiempo para llorar y tiempo para reir”

No todo ha sido bueno para la doctora Morales, luego de la separación de su primer esposo, el pastor Luis Gutiérrez, contrajo matrimonio con el polémico exguerrillero del M-19, Carlos Alonso Lucio. Esto le causó muchas críticas, aún más cuando Lucio fue condenado por la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, desde La Picota, Lucio recibió la compañía y el apoyo de su esposa.

Momento de llorar fue también el trago amargo que pasó Viviane cuando el domingo 8 de abril de 2001, en medio de un trasplante de córnea, una bacteria obligó a los médicos que realizaban la intervención quirúrgica a extraer su ojo izquierdo, para que de esta manera la infección no le llegara al cerebro.

Aún no era tiempo para reír. Ella misma confesó luego en diferentes entrevistas que el “impacto fue devastador”. Llevaba tan solo cuatro meses de matrimonio y su esposo ya estaba en La Picota; simultáneamente se enfrentaba a la pérdida de su ojo izquierdo. Por lo tanto se retiró de la política en 2002 para retomar su actividad como abogada.

Tiempo de reír llegó cuando el expresidente Álvaro Uribe le hizo un guiño en 2008 cuando creó una comisión de notables para elaborar un proyecto de reforma constitucional que promoviera un cambio en el régimen de los partidos en Colombia. Un año después también se convirtió en comentarista política de Caracol Radio.

Viviane estaba recobrando su actividad pública.

“Tiempo de callar y un tiempo para hablar”

Viviane tuvo una gran oportunidad para hablar, para hablar en contra de la corrupción. Como Fiscal General de la Nación en 2011 lideró las investigaciones del escándalo de las chuzadas ilegales del DAS contra magistrados, periodistas y políticos de la oposición. Presentó personalmente cargos contra el exministro Andrés Felipe Arias por el escándalo de Ago Ingreso Seguro. Así mismo abrió investigaciones sobre el caso de los Nule y otros implicados en el Carrusel de la contratación en Bogotá.

Esto le generó duras críticas por parte del entorno político del expresidente Uribe y sus opositores. A esto se le sumó el segundo casamiento que tuvo con Lucio, luego de haber estado tres años separados. Se comenzó a decir que Lucio intervenía en asuntos internos de la Fiscalía y que incluso participaba en la elección de cargos en la institución.

El tiempo de callar llegó cuando un abogado sin mucho nombre, presentó una acción de nulidad ante el Consejo de Estado por su elección como fiscal. Al parecer los votos no fueron suficientes para que Viviane fuera la Fiscal.

El 2 de marzo de 2012 en un conmovedor discurso, Viviane renunció al cargo públicamente, junto a su esposo Carlos Alonso Lucio, su bastón en estos momentos de silencio.

El tiempo de silencio político lo transcurrió como profesora e investigadora de la Universidad del Rosario entre 2012 -2014

“Tiempo para la guerra y tiempo para la paz”

El tiempo de guerra llegó para Viviane en su máxima expresión en su último periodo legislativo 2014 – 2018 donde regresó a la Comisión Primera. Su voz llegó de nuevo como protagonista. Para Morales es inadmisible que la Corte Constitucional tomara decisiones sobre temas que tocaban las fibras de la sociedad colombiana. En este caso la Corte buscaba la posibilidad de fallar a favor de la adopción para parejas del mismo sexo.

El Referendo buscaba que fuera el pueblo colombiano quién decidiera sobre este tema. Esta postura le causó duros cuestionamientos y críticos por parte de toda la sociedad colombiana.

Este fue un verdadero tiempo de guerra, donde en el otro frente se encontraba la senadora de la Alianza Verde, Claudia López, quien criticó fuertemente a su compañera, hasta llegar a tocar los temas más personales y familiares de la Senadora Liberal; incurriendo también en reiteradas falacias de tipo Ad Hominem.

“Yo no respondo ataques bajos, el respeto que tengo por los derechos de todos incluye los miembros de mi familia, no voy a usar las decisiones o inclinaciones de mis hijos para ser instrumentalizados en una discusión pública” – Manifestó Viviane, quien siempre ha dado una argumentación alturada  y respetando los derechos de los demás, ante los insultos de la senadora López.

Tiempo de paz fue para ella un apoyo al Proceso de Paz, al cual le hizo campaña para apoyar el sí y buscar una solución dialogada al conflicto, así como ya lo había hecho en los diálogos del Caguán. Al ganar el no, ella misma fue a la Habana para negociar con los delegados de las Farc, allí llegaron a varios acuerdos.

 

Ahora, para Viviane ha llegado la hora de la fe.

Como dice tan bellamente nuestro Texto de textos:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora:

Un tiempo de plantar y un tiempo de cosechar

Un tiempo para llorar y un tiempo para reír

Un tiempo para callar y un tiempo para hablar

Un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz

Hermanas y hermanos

Colombianas y colombianos ¡¡¡Todos!!! Llegó la Hora de la Fe!!! Colombia!!!

Llegó la Hora de la Fe!!!

El pasado martes 20 de febrero, casi un mes después de anunciar oficialmente su aspiración presidencial, Viviane Morales firmó ante el Registrador Nacional su candidatura a la Casa de Nariño.

Aunque para muchos es una candidata sin ninguna opción, pues las reconocidas encuestas la ponen en los últimos lugares (¿A quién de ustedes lo han encuestado?), considero que puede ser una sorpresa nacional.

Con el referendo de la adopción Viviane emprendió una recolección masiva de firmas  que logró reunir a más de 2´300.000 personas que apoyaban la iniciativa de referendo, dichas firmas serían presentadas en marzo del 2017. La Registraduría aprobó 1´700.000 firmas. Para marzo del año pasado el cristianismo colombiano no se había manifestado de la manera en que lo hizo en víspera del plebiscito en octubre del 2017. ¿Cuántos millones más no se unieron en las marchas y plantones por la familia?

Con este precedente no es del todo descabellado pensar que, si Viviane logra volver a reunir esos 2´300.000 votos, además de eso, convencer a los demás cristianos a quienes no les llegó el formato de firmas pero que se manifestaron en el plebiscito, puede lograr una alta votación en primera vuelta ( ¿suficiente para pasar a segunda? No sé, yo espero que sí). Pero, creo que podría contradecir en gran manera las encuestas publicadas en los grandes medios.

El historial político de Viviane Morales demuestra que es una mujer capaz, que ha pasado por muchas situaciones difíciles que la han hecho madurar políticamente. Desde un comienzo ha sido una mujer tenaz y seria con sus convicciones.

No es para nada improbable, entonces, que el tiempo de de la fe haya llegado para Colombia.