«Together we are America»: ¿El Super Bowl más político de la historia?

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, encabezado por Bad Bunny, trascendió la música y se convirtió en un acto de reivindicación cultural que generó una fuerte reacción política.

Foto: Redes sociales

El Super Bowl LX pasó a la historia no solo por lo ocurrido en el terreno de juego, sino por lo que sucedió en el espectáculo de medio tiempo. Durante 13 minutos, Bad Bunny, Benito Antonio Martínez Ocasio convirtió el escenario deportivo más visto del planeta en una plataforma de reivindicación cultural y política, en una decisión que desató aplausos, críticas y una fuerte polarización en Estados Unidos.

Desde el anuncio del artista puertorriqueño como protagonista del show, la NFL quedó en el centro de la controversia, sectores conservadores cuestionaron que el descanso del evento deportivo más importante del país fuera encabezado por un artista que canta mayoritariamente en español. Voces como las de la congresista Marjorie Taylor Greene y la comentarista Tomi Lahren expresaron su rechazo, argumentando que el Super Bowl debía “representar la cultura estadounidense tradicional”.

El show de Bad Bunny en el Super Bowl LX desató un debate político y

El presidente Donald Trump también se sumó a las críticas. A través de su red social Truth Social, calificó el espectáculo como “uno de los peores de la historia”, afirmó que “nadie entendió una palabra” y aseguró que no asistiría al evento, reforzando el tono político que rodeó la presentación incluso antes de que comenzara. 

Lejos de esquivar la polémica, Bad Bunny la enfrentó de forma directa desde el escenario. El artista abrió su intervención recordando sus orígenes en Vega Baja, Puerto Rico, y su trabajo como empacador en un supermercado antes de alcanzar la fama global. El gesto de entregar simbólicamente uno de sus premios Grammy a un niño reforzó un mensaje de perseverancia y movilidad social, conectando su presente con un pasado compartido por millones de jóvenes latinos.

El componente visual del espectáculo funcionó como una exaltación de la cotidianidad puertorriqueña. Escenarios como una barbería de barrio, mesas de dominó, vendedores de piraguas y la icónica “casita” rosada transformaron elementos comunes en símbolos de identidad, alejados del glamour habitual de los espectáculos de medio tiempo y más cercanos a la vida real del Caribe.

Uno de los momentos más políticos llegó con la interpretación de El apagón. Subido a un poste de luz, Bad Bunny aludió a la crisis energética que persiste en Puerto Rico desde el huracán María. El número 64, presente en su vestuario, fue interpretado por analistas y espectadores como una referencia crítica a la cifra oficial inicial de fallecidos tras el desastre, ampliamente cuestionada por investigaciones posteriores.

"Togheter we are America": ¿El Super Bowl más político de la historia?
Foto: Redes sociales

El cierre del show condensó el mensaje central de la noche. Tras pronunciar en inglés “God bless America”, el artista lideró un desfile de banderas de distintos países del continente y recordó, en español, que América no es solo Estados Unidos. Con la frase “Together, We Are America”, Bad Bunny propuso una visión inclusiva del concepto de nación, basada en la diversidad cultural y lingüística.

Para varios expertos, la reacción al espectáculo evidenció que el idioma sigue siendo un detonante en la discusión sobre la identidad estadounidense. Más que un concierto, el medio tiempo del Super Bowl LX expuso una fractura profunda: la tensión entre una idea de América homogénea y otra que reconoce su raíz multicultural. En ese sentido, el evento dejó claro que el fútbol americano también puede ser escenario de los debates más sensibles del país.

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