Ubericémonos

Por: José Miguel Santamaría Uribe


Aprovechando los últimos acontecimientos con Uber, invite a Gonzalo Araujo quién fue Director de Asuntos Públicos de Uber a compartir este espacio y que los lectores pudieran ver las diferentes opiniones acerca de esta problemática.

La opinión de Gonzalo es que el problema detrás de la reglamentación de Uber en Colombia ha sido el cupo de los taxis y sus dueños. El cupo es todo, y es nada. Haciendo una metáfora es como el Espíritu Santo,  compuesto por 3 elementos – un vehículo autorizado, una tarjeta de operación y la expectativa de una chatarrización de ese vehículo. Los taxistas en Colombia se han convertido en unos esclavos modernos, deben pagar unos elevados costos de arriendo y operación, no tienen seguridad social, manejan largas jornadas y muchas veces no alcanzan a conseguir el producido, es por esto que es necesario hacer un cambio integral en la reglamentación que incluya a los taxis, bajando las cargas en lugar de seguir creando nuevas.

Hoy en el mundo, las plataformas ridesharing como Uber, DIDI o Beat hacen las veces de empresas de transporte sin realmente serlo, son empresas de tecnología que conectan la oferta y la demanda en tiempo real a través de una APP,  verifican que los vehículos y sus conductores tengan al día los documentos (licencia de conducción, SOAT, Tarjeta de propiedad, etc.) además gestionan 24/7 cualquier dificultad con modelos eficientes de atención a usuarios y atienden oportunamente una demanda insatisfecha por el servicio de taxis.

El gobierno puede hoy por decreto resolver la situación actual, si tiene interés en oír a los usuarios de estas plataformas y sus conductores, y debe en paralelo liderar la aprobación del Proyecto de Ley cuyo autor es el representante Mauricio Toro. He sido testigo del sinnúmero de esfuerzos que se han hecho en estos 6 años desde que llegó Uber para reglamentar las plataformas. Se han presentado al menos 3 proyectos de Ley en los últimos 3 años, uno de ellos una iniciativa ciudadana con 3.5 Millones de firmas, mienten quienes afirman lo contrario como el Senador Robledo. Esto no ha sido posible por el temor de los gobiernos al matoneo de los taxistas, es el momento que esto cambie.

Aunque comparto algunos de los argumentos de Gonzalo creo que el principal problema de Uber ha sido la negligencia del Estado para reglamentarlo porque claramente es un producto que no cabe dentro de una empresa de transporte de pasajeros tradicional, adicionalmente le ha hecho mucho daño a este problema las generalizaciones, decir que todos los taxistas son malos, o que los que manejan y son dueños de los cupos son unos mafiosos no ayudan a la solución del problema.

La realidad hoy es que Uber es ilegal porque presta una servicio de transporte de pasajeros y no está registrado como empresa de transporte, y la ley dice que debe ser así, estoy convencido que pueden convivir los taxistas y el Uber porque existe suficiente mercado, pero también es cierto que el producto que cada uno ofrece debe ser diferencial, lo que no cabe es que se pisen las mangueras, el ejemplo mas claro es el  pago en efectivo del Uber, mientras era a través de tarjeta existía el diferencial.

Adicional a la reglamentación del Uber se debe actualizar la reglamentación para los taxistas de manera que este servicio mejore, un ejemplo podría ser mejorar el estándar mínimo de los vehículos que se utilicen para el servicio, evitar los muñecos, etc.  de manera que la inversión sea mayor y por lo tanto se cuide.

El cupo debe seguir existiendo porque como en el resto del mundo es la manera de controlar el numero de taxis en circulación, si no existiera todos podríamos prestar el servicio poniéndole una calcomanía al carro.

Como vemos la solución no es sencilla, requiere de voluntad política y de mucha sensatez para no perjudicar a ninguna de las partes, sobretodo teniendo en cuenta la cantidad de familias que tienen invertido su patrimonio y  su sustento en el negocio.