Un Congreso inoperante

Foto: Verdadabierta.com

EDITORIAL

Quizá los legisladores muy en el fondo de su mente y corazón sepan que el gran perjudicado es Colombia, pero a ellos les está dando igual porque están primando intereses personales, su orgullo y las ganas de llevarse la victoria política.


Uno de los grandes errores que han cometido los políticos colombianos es creer que con ellos se empieza y termina todo. Así sucede con los alcaldes municipales que creen que en su posesión la ciudad para y puede esperar a que se acomoden, igual con gobernadores y ni qué decir del presidente de la República, nada más hay que mirar el caso de Iván Duque que lleva ocho meses de gobierno y aún se están acomodando en la silla sin empezar a gobernar.

Y lo que sucede actualmente en el Congreso de la República es totalmente bochornoso. Primero, se ha convertido en un recreo absoluto de niños sin educación y sin modales donde se van lanzando insultos, arengas, calumnias, difamaciones y toda clase de vejámenes entre ellos mismos; la hipocresía como siempre sigue reinando en el salón de la Cámara y del Senado; y fuera de eso, varios congresistas, inclusive algunos que hacen parte del partido de gobierno o de su coalición, hablan muy mal de la gestión del presidente Duque y su gobierno pero por otro lado le expresan un supuesto apoyo y hablan maravillas de él para decir que Duque es el presidente que está salvando a Colombia.

Todo lo anterior es una mentira y lamentablemente eso es a lo que están asistiendo los colombianos del común. El colombiano trabajador, emprendedor, que ha querido crear empresa, pero hoy está solo a la deriva porque ni el Estado ni el Congreso han legislado para ayudar a sacar el país adelante.

Acá seguimos manejados totalmente por cuatro grupos económicos, por los intereses personales de 24 personas que están dentro y afuera del gobierno, y vamos para un año en el que no se ha hecho absolutamente nada. Se pasó del debate del proceso de paz y del acuerdo firmado por el anterior gobierno, a las objeciones que empezaron en seis y ya van en dos; un acuerdo que se le ha ido de las manos al gobierno y a las Farc; una JEP totalmente desacreditada, inoperante, ineficiente, derrochona y que promueve la impunidad; y aparte de eso, un gobierno con crisis ministerial prácticamente desde que empezó, una ministra de Justicia con las mejores intenciones pero realmente incapaz de estar en ese cargo, no hay ni un asomo de la reforma a la justicia, la inseguridad en las ciudades es peor todos los días, no hay solución al hacinamiento carcelario ni construcción de nuevas cárceles; sigue la sin operar de manera adecuada el Ministerio de Defensa en las políticas que tanto se pregonaron en campaña; se ha bajado la tensión con Venezuela pero seguimos recibiendo el gran lastre de todo lo malo que allí sucede, en las calles la indigencia aumenta; los impuestos siguen siendo excesivamente altos; la corrupción no cesa; vamos a entrar a una época electoral donde tampoco se eliminó la ley de garantías a pesar de que el presidente había hecho este compromiso, y el con Congreso está tirado como una vaca muerta en todo el camino del trámite de los proyectos que le convienen al país, que algunos apenas están formulados.

De seguir como van las cosas Colombia tendrá cuatro años de absoluto estancamiento y de retroceso en varios frentes, cosa que nos pasará una factura inmensa. El Congreso no tiene claridad sobre el Plan Nacional de Desarrollo, puntos como el del traspaso de fondos privados a públicos fueron cortinas de humo; el proyecto del ley TIC sigue parado; algunos gremios económicos han alertado que el próximo año se debe hacer una reforma tributaria, se mezclaría con una reforma pensional. En general el Congreso que hay actualmente no está a la altura de las problemáticas que demanda el país y los ciudadanos, el realmente lamentable y da grima ver cómo algunas personas votan por congresistas absolutamente analfabetos, congresistas que solo están allá para hacer negocios a sus anchas que los beneficien y que les importa poco el desarrollo del país.

Como va viene el río al cause los colombianos del común vamos a terminar en un acantilado, pues no sorprende la noticia del numero de personas que están tramitando la nacionalidad española porque saben que en cualquier momento les tocará irse del país.

Es claro que con esta editorial pretendemos llamar la atención a quienes corresponde, y que por un momento, se pongan serios y trabajen por el país.