Un llamado a los héroes de Colombia

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Pero los héroes en nuestra vida afortunadamente son muchos más. Es allí cuando entran además de los padres, otros héroes en forma de familiares cercanos, profesores, jefes o líderes políticos.

Por: Juan Felipe Rodríguez Ramos

Todos hemos tenido y tenemos héroes en nuestra vida. Desde temprana edad tenemos una gran admiración por nuestros padres. De forma natural buscamos seguridad y refugio en sus brazos para enfrentar los demonios que en nuestra mente aparecen al ver una sombra de cualquier cosa a nuestro alrededor. Ellos, nuestros padres, son nuestro modelo a seguir y nuestro referente para muchas de las cosas que decimos, hacemos y creemos. Luego, entrada la adolescencia, volteamos un poco la mirada y esos héroes son algunos de nuestros mejores amigos y de forma natural vamos en cierto modo reemplazando esos primeros héroes que en algún periodo pasan a un segundo plano. Crecemos un poco más y esos mismos padres que soportaron todo lo que adolecemos, son nuestros mejores consejeros y guías en la vida. Continúa la vida y al ser nosotros padres y ellos
abuelos (nuestros héroes), entendemos el sacrificio y entrega que nos han dado a través de todos los años. Allí vuelve la admiración que alguna vez profesamos por ellos.

Pero los héroes en nuestra vida afortunadamente son muchos más. Es allí cuando entran además de los padres, otros héroes en forma de familiares cercanos, profesores, jefes o líderes políticos. Todos los anteriores nos impulsan a afrontar la vida a partir de realidades diferentes a las que afrontamos en casa. Todos, absolutamente todos tenemos héroes, inclusive los tradicionales héroes de los cómics con los que crecimos los tienen. Flash tiene a su madre, Spiderman a su tío y Batman a sus padres como para citar un par de ejemplos. El mundo se reta, se mueve y se supera a través de los diferentes héroes de nuestras vidas. Son un motor que indudablemente nos impulsa a ser mejores.

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En Colombia tememos muchos héroes, iniciando por el que un 7 de agosto libró la gran batalla de Boyacá en 1819 y nos dio la independencia. A este hay que sumarle, no solamente a nuestros grandes héroes del glorioso Ejercito Nacional que dan la vida y entregan lo mejor para que vivamos seguros y en paz, sino también a los héroes que día a día contribuyen a una mejor nación y sociedad; hablo de los médicos, veterinarios, bomberos, empresarios y políticos que genuinamente se sacrifican por los demás pero que además tienen una inteligencia superior que les permite solucionar las dificultades más grandes que tiene nuestro país. Me surgen entonces las preguntas: ¿Dónde están? ¿Quiénes son? ¿Cómo los reconocemos? ¿Por qué no levantan la voz? ¿Cómo enfrentamos los demonios actuales en Colombia? Tenemos un reto muy grande como país y es
empezar a visibilizar los grandes héroes que todos sabemos que hay. Los necesitamos ahora más que nunca.

PS: Para el próximo 29 de octubre siguen estando como candidatos en Medellín los mismos que hace 4 años decían ser independientes, pero tenían sus cuotas en el gobierno municipal. Alerta 1.

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