Una gestión legislativa para transformar al país y la vida de los colombianos

por   José David Name Cardozo

Barranquilla, junio 22 de 2015.- Ha culminado la primera legislatura del cuatrienio gubernamental de Juan Manuel Santos Calderón, correspondiéndome el honor de presidirla con un balance altamente positivo para nuestra institucionalidad y el desarrollo socioeconómico de Colombia.

El periodo que termina es fundamental porque en su transcurrir marca el énfasis de gobierno y define la ruta por la cual ha de transitar con base en actos legislativos y leyes que renuevan y/o fortalecen nuestro andamiaje constitucional y legal.

En mi discurso de posesión afirmé que este sería el Congreso de la Paz por el histórico acuerdo que se tramita en La Habana con la guerrilla de las Farc y la responsabilidad que tenemos respecto de la validación de los propósitos reconciliadores y el tránsito hacia una etapa de posconflicto, que será tanto o más complicada que la propia guerra que hemos sufrido, porque dependerá de lo que hagamos o dejemos de hacer para su erradicación definitiva.

En el primer año del nuevo gobierno, en el Congreso de la República han convergido las iniciativas más poderosas con las que el Ejecutivo y el Legislativo avanzan en la consolidación de la democracia, apoyándose en las distintas fuerzas políticas que desde la óptica del consenso y el disenso logran la visión de una patria que madura, se reforma y transforma para el bienestar de todos los colombianos, en un clima de convivencia pacífica y pujanza económica.

En todo momento el constituyente primario tuvo la oportunidad de hacerse sentir, porque el Congreso le abrió las puertas de una manera cotidiana y cercana, en concordancia con los planes de modernización, eficiencia y eficacia institucional que impusimos desde el primer día de nuestra gestión, que tiene tres ejes esenciales:

1) Reformas indispensables en el contexto político a través del acto legislativo de equilibrio de poderes; 2) Apoyo a las finanzas públicas mediante la ley de mecanismos de lucha contra la evasión de impuestos, que es básica en el sostenimiento de los ingresos frente a una difícil coyuntura de caída en los recursos que provienen del sector minero – energético; y 3) La dotación de instrumentos legales para la adecuada operación y ejecución de los proyectos del Ejecutivo, a través de la Ley de Presupuesto General de la Nación y la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo “Todos por un Nuevo País”.

Durante el periodo fueron presentados 191 proyectos, de los cuales 168 (88%) eran proyectos de ley y 23 (12%) correspondían a actos legislativos. Las temáticas con mayor número de proyectos fueron: Laboral 16, salud 13, educación 12, medio ambiente 9, seguridad social 6 y comunicaciones 5.

La historia recordará al actual Congreso con sello particular, al tener por primera vez en los más de 200 años de vida republicana dos partidos de oposición muy bien definidos desde la izquierda y la derecha, un expresidente de la Nación en la conducción de uno de ellos y unos partidos de la llamada Unidad Nacional que le dieron coherencia y transparencia al ejercicio de control político y aprobación de leyes para el progreso.

Las garantías para las bancadas se vieron reflejadas en su punto más alto durante la votación púbica y nominal de cada uno de los proyectos que así lo requirieron dada la necesidad de esclarecer el contenido de las leyes en los debates generados. En este contexto el Ejecutivo – Legislativo – Sociedad Civil tuvieron una interesante dinámica.

Como Presidente del Senado establecí una relación directa y estrecha con los presidentes de las distintas comisiones legislativas, lo que permitió coordinar las actividades del periodo y el orden en cada una de las fases que vive el Congreso.

Del mismo modo pudimos incidir en el fortalecimiento de la regionalidad colombiana y en el caso de la Costa fue palpable con la creación de la Comisión Accidental del Caribe, que nos sirvió para dar debates de primer orden en temas como las tarifas del servicio de gas natural y de energía eléctrica, además del mejoramiento de condiciones en la prestación de ambos servicios, así como lo que se refiere a infraestructura, atención a la población pobre y reactivación del sector agropecuario.

Pudimos hacer más robusta nuestra comunicación con los ciudadanos y la atención a sus múltiples solicitudes. Todo lo cual fue posible gracias al compromiso de la Mesa Directiva del Senado, la labor infatigable de los funcionarios, trabajadores y contratistas del legislativo, el apoyo de la Presidencia de la República y sus ministros y las diferentes agencias del Estado, al igual que el permanente acompañamiento de los medios de información impresa, virtual, audiovisual y radial. A todos nuestra profunda gratitud.

Por último quiero significar la importancia del manejo estricto y adecuado de los recursos por parte de la Presidencia del Senado, lo cual demostró que se podía cumplir bien la tarea. Además de aprovechar para el fortalecimiento institucional del Congreso, trabajamos sobre su positiva percepción y el papel que debe jugar ante los diferentes actores de la vida nacional. Con menos recursos hicimos más gestión. A la hacienda pública devolvimos más de 9 mil 010 millones de pesos, para contribuir con los temas referidos a la paz y el cese de la lucha armada. Me voy de la Presidencia del Senado profundamente satisfecho y agradecido con mis compañeros de mesa directiva Jaime Durán Barrera y Teresita García Romero, y con todos los colegas de corporación. Un respaldo que conservo en el corazón. Seguimos en la lucha. Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a jname@josename.com