¿Una promesa incumplida? T1 Phone, el celular dorado “Made in USA” de Donald Trump que solo sería un smartphone chino de bajo costo disfrazado

La llegada del teléfono que prometía convertirse en un símbolo del patriotismo tecnológico estadounidense ha estado marcada por retrasos, cambios de diseño, dudas sobre su origen real y preocupaciones de seguridad.

¿Una promesa incumplida? T1 Phone, el celular dorado “Made in USA” de Donald Trump que solo sería un smartphone chino de bajo costo disfrazado
Foto: Redes sociales

Ya casi se cumple un año desde aquel 16 de junio de 2025 en el que se anunció el T1 Phone, también conocido como el celular de Donald Trump, que fue presentado bajo un discurso alineado con una narrativa política de patriotismo tecnológico, producción nacional y una alternativa “americana” frente a los grandes fabricantes chinos.

De hecho, su lanzamiento inicial no fue casual. La presentación coincidió con el aniversario número 10 de la primera campaña presidencial del hoy mandatario de los Estados Unidos y buscaba posicionar el dispositivo como algo más que un teléfono: una declaración política y comercial.

Pero tras más de 11 meses de espera, el discurso del “Made in USA” comenzó a desmoronarse entre críticas, sospechas sobre componentes de sus propios competidores chinos y retrasos en las entregas.

A esto se suma una ola de cuestionamientos sobre la seguridad de los datos de los usuarios de Trump Mobile, el operador móvil virtual a cargo de su promoción y que además es promovido por los mayores del mandatario Eric Trump y Donald Trump Jr. Asimismo, ofrece el «Plan 47», que que hace referencia simbólica a Trump como el jefe de estado número 45 y 47 del país norteamericano.

El problema del T1 Phone: luce como un celular chino

Desde la revelación de las primeras imágenes oficiales, medios especializados comenzaron a notar similitudes sospechosas entre el T1 Phone y otros dispositivos asiáticos ya existentes en el mercado.

Uno de los primeros señalamientos apuntó al parecido con el Revvl 7 Pro 5G, un smartphone fabricado por Wingtech, compañía del gigante asiático parcialmente controlada por el Estado chino.

Las críticas escalaron rápidamente cuando Todd Weaver, CEO del fabricante estadounidense de celulares Purism, aseguró en declaraciones a CNN que la propuesta de Trump Mobile simplemente “no tenía sentido” desde el punto de vista industrial.

Según Weaver, fabricar un teléfono completamente en Estados Unidos requeriría años de desarrollo, infraestructura de producción local y una cadena de suministro que actualmente no existe a gran escala en territorio estadounidense.

“Simplemente no es posible entregar lo que están prometiendo”, afirmó el ejecutivo. Y con el paso de los meses, la polémica creció aún más cuando Trump Mobile modificó silenciosamente las imágenes promocionales del dispositivo y comenzó a mostrar otro teléfono diferente al inicialmente presentado.

Mientras que la llegada de las primeras unidades del T1 Phone a medios y creadores de contenido en Estados Unidos terminó aumentando todavía más la polémica alrededor del dispositivo de Trump Mobile, en lugar de disiparla.

Se parece a un HTC taiwanés

Las dudas aumentaron después de que portales especializados detectaron un enorme parecido entre el nuevo T1 Phone y el HTC U24 Pro, un smartphone desarrollado por la firma taiwanesa HTC.

Y es que las coincidencias no son menores y specs que se repiten son su pantalla OLED de 6,8 pulgadas, la triple cámara de 50 megapíxeles, sus 12 GB de RAM así como el el dseño físico casi idéntico.

Aunque HTC tiene sede en Taiwán, la industria tecnológica global depende fuertemente de China para la fabricación de componentes como baterías, paneles OLED y módulos de cámara.

Eso abrió otra discusión: incluso si el ensamblaje final ocurre fuera de China, gran parte del hardware podría seguir teniendo origen chino.

Y allí comenzó el verdadero problema para Trump Mobile: el discurso pasó de “Made in USA” a frases mucho más ambiguas como “ensamblado en Estados Unidos” o “diseñado con valores americanos”.

Un celular dorado lleno de inconsistencias

La controversia no terminó en el origen del dispositivo. También se detectaron inconsistencias en el diseño del propio teléfono y en las piezas promocionales publicadas por Trump Mobile.

Uno de los detalles más comentados fue la bandera estadounidense ubicada en la parte trasera del equipo. El problema es que la bandera mostraba 11 franjas en lugar de las 13 oficiales.

En algunos videos promocionales incluso aparecían versiones distintas del mismo teléfono con incluso diferencias en el acabado dorado, cambios en el logo, variaciones en el empaque y distintos diseños de pantalla de inicio.

Incluso The Verge llegaron planteó la posibilidad de que parte del material promocional hubiese sido generado o alterado mediante inteligencia artificial.

Y más allá del error gráfico, la situación terminó alimentando dudas sobre si el producto realmente estaba listo para producción masiva.

¿Un celular chino de bajo costo disfrazado?

Voces como la del senador demócrata Mark Warner, exejecutivo del sector telecomunicaciones, han cuestionado públicamente a Trump Mobile y pedido claridad sobre el verdadero origen de los componentes del teléfono, su fabricación, las aplicaciones precargadas y la protección de datos de los usuarios.

Warner fue especialmente duro al afirmar que el T1 Phone “parece ser un celular chino de 175 dólares vendido como un dispositivo estadounidense de 500 dólares”.

Además, criticó el llamado el «Plan 47», señalando que su precio mensual resulta más elevado que el de otros operadores virtuales en Estados Unidos.

Retrasos, preventas y clientes que siguen esperando

El T1 Phone también quedó envuelto en críticas por sus constantes retrasos. Originalmente, Trump Mobile prometió envíos para agosto o septiembre de 2025. Luego la fecha cambió a noviembre, después a diciembre y posteriormente a enero.

Sin embargo, muchos compradores que pagaron depósitos de 100 dólares siguen sin recibir el dispositivo.

La situación empeoró cuando Trump Mobile modificó discretamente los términos y condiciones de preventa para aclarar que la empresa “no garantiza” que el dispositivo finalmente llegue a producirse o comercializarse.

La nueva cláusula establece que el depósito únicamente otorga “una oportunidad condicional” de comprar el teléfono si la compañía decide lanzarlo.

La modificación generó indignación entre algunos usuarios y creadores de contenido tecnológico en Estados Unidos, quienes cuestionaron que miles de personas entregaran dinero por un producto cuya fabricación aún no estaba asegurada.

Mientras tanto, las cifras reales de pedidos también parecen estar lejos de las expectativas virales que circulaban en redes sociales.

Aunque durante meses se habló de casi 600.000 reservas, investigaciones posteriores apuntan a que habría alrededor de 10.000 compradores únicos registrados.

También existen preocupaciones de seguridad

Cuando la polémica por el origen del teléfono parecía suficiente, apareció otro problema todavía más delicado: la seguridad de los datos.

El reconocido periodista investigador, Coffeezilla, reveló recientemente una supuesta vulnerabilidad en la web de Trump Mobile que habría permitido acceder a información sensible de clientes. Según la denuncia, un atacante podía consultar correos electrónicos, direcciones físicas, números telefónicos e información de pedidos.

Aunque aparentemente no se filtraron tarjetas de crédito, el incidente despertó fuertes críticas sobre las prácticas de seguridad digital de la compañía.

De hecho, en un contexto donde Estados Unidos intenta reducir su dependencia tecnológica de China, el caso Trump Mobile terminó exponiendo las enormes dificultades de fabricar smartphones verdaderamente estadounidenses en un mercado dominado por cadenas de suministro asiáticas.

Y mientras el teléfono dorado de Trump sigue intentando llegar a manos de sus compradores, el debate ya trascendió el hardware para ahora mezclar política, nacionalismo económico, privacidad digital y marketing tecnológico en una sola polémica.

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