La configuración de la infraestructura de transporte en el Eje Cafetero se encuentra en un punto de quiebre. Luego de que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) ratificara las pautas para la culminación del actual contrato de concesión, se ha desatado una notable competencia entre firmas del sector privado por asumir la administración de estos estratégicos corredores viales. El panorama plantea un complejo equilibrio entre la continuidad de la inversión privada y las nuevas directrices del Gobierno Nacional orientadas hacia esquemas estatales de obra pública.
La actual concesión de Autopistas del Café tiene fijada su fecha de vencimiento para el año 2027. De acuerdo con lo estipulado por la ANI, una vez se cumpla este límite, se pondrá en marcha el proceso de reversión de la infraestructura. Esto implica que la gestión y preservación de los 188,5 kilómetros de vías que enlazan a los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y el Valle del Cauca se transferirán directamente al Instituto Nacional de Vías (Invías).
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No obstante, el futuro de esta red vial no está completamente sellado bajo un único modelo operativo. A pesar de que el marco inicial proyecta una administración pública, el desenlace definitivo dependerá de si el Estado decide estructurar y adjudicar un nuevo esquema de operación bajo una modalidad de Asociación Público-Privada (APP) de quinta generación (5G).
En medio de este escenario de transición, el apetito de los inversionistas privados sigue vigente. Actualmente, la filial de infraestructura de Grupo Argos, Odinsa Vías, lidera las intenciones de continuidad mediante la postulación de la Iniciativa Privada (IP) denominada «Conexión Centro». Esta propuesta técnico-económica contempla inversiones que superan los $6 billones con el objetivo de expandir y optimizar tramos clave en doble calzada entre Armenia, Pereira y Manizales.

Sin embargo, desde el punto de vista normativo, el originador de la iniciativa no cuenta con una adjudicación automática. Según las reglas que rigen las Alianzas Público-Privadas en Colombia, tras concluir la fase de evaluación técnica por parte de la ANI, la entidad está facultada para abrir una licitación pública competitiva. Esto abre la puerta para que otros consorcios nacionales e internacionales presenten propuestas superadoras y disputen el megaproyecto.
La discusión sobre la idoneidad del modelo concesionado ha enfrentado directamente las visiones del Ejecutivo y de los líderes gremiales de la infraestructura. Por una parte, el presidente Gustavo Petro ha defendido de forma abierta la transición hacia la financiación estatal, argumentando que la obra pública y los modelos ferroviarios resultan económicamente más eficientes para las finanzas de la Nación. Desde la perspectiva del mandatario, existe la viabilidad legal de negociar una finalización anticipada de la actual concesión mediante la compra del saldo contractual restante, o bien sostener el presupuesto actual hasta su conclusión natural en 2027 para luego suprimir de forma progresiva o reajustar los cobros de peajes.
En contraste, la presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), María Consuelo Araújo, ha expresado serias advertencias frente a un cese prematuro de la concesión actual. El gremio señala que delegar la totalidad del mantenimiento vial al presupuesto nacional impondría una carga financiera severa al fisco para mitigar el deterioro natural de las calzadas. Asimismo, la CCI resalta el riesgo inherente de afrontar millonarias demandas litigiosas por parte de los operadores privados si se vulnera la estabilidad de los contratos vigentes.
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