El Super Bowl volvió a confirmar que ya no es solo un evento deportivo, sino uno de los escenarios culturales más poderosos del planeta. Esta vez, el protagonista fue Bad Bunny, quien se robó todas las miradas al lograr una de las imágenes más comentadas de la noche: Lady Gaga bailando salsa en pleno show de medio tiempo.
Desde los primeros segundos, el artista puertorriqueño dejó claro que su propuesta no iba a seguir los moldes tradicionales. El escenario se transformó en una celebración de ritmos latinos, con una puesta en escena cargada de color, baile y referencias culturales que conectaron con millones de espectadores dentro y fuera de Estados Unidos.
Show de Bad Bunny en el Super Bowl
El momento cumbre llegó cuando Lady Gaga apareció como invitada especial. Lejos de un simple cameo, la artista estadounidense se sumó de lleno al espectáculo, cantando junto a Bad Bunny y dejándose llevar por los pasos de salsa que marcaron uno de los segmentos más vibrantes del show.
Lady Gaga took the stage for a surprise appearance during Bad Bunny’s Super Bowl halftime show. 💃 pic.twitter.com/onG0OOa0Gq
— New York Post (@nypost) February 9, 2026
La escena fue potente por varias razones: Gaga, ícono del pop global, adaptándose a un ritmo caribeño; Bad Bunny, liderando el escenario más visto del mundo con sonidos latinos; y el público, tanto en el estadio como en redes sociales, reaccionando con entusiasmo ante una mezcla cultural que hace unos años parecía impensable en el Super Bowl.
El repertorio del artista incluyó algunos de sus éxitos más conocidos, combinados con arreglos que le dieron protagonismo a la salsa y a sonidos tradicionales del Caribe. Más que un espectáculo musical, fue una declaración cultural: los ritmos latinos ya no son invitados, son protagonistas.
Lady Gaga performs “Die With A Smile” and dances with Bad Bunny during his #SuperBowl Halftime
show. pic.twitter.com/SJFux01Slm— Gaga Notify (@gaganotify) February 9, 2026
Un mensaje cultural más allá del espectáculo
La presencia de Lady Gaga bailando salsa no fue solo un gesto anecdótico. Para muchos analistas y fanáticos, simbolizó la consolidación de la música latina como un lenguaje global, capaz de unir audiencias, estilos y generaciones en un mismo escenario.
Bad Bunny, fiel a su discurso artístico, aprovechó el Super Bowl para reafirmar su identidad y demostrar que no es necesario renunciar a las raíces para conquistar escenarios masivos. Por el contrario, fue precisamente esa autenticidad la que convirtió el show en tendencia mundial.
Al final, el Super Bowl dejó una imagen que quedará para la historia: una superestrella del pop siguiendo el ritmo de la salsa, guiada por un artista latino, en uno de los eventos más vistos del planeta. Una escena que confirma que la música, cuando es honesta, no entiende de fronteras ni etiquetas.