La vivienda en Colombia dejó en 2025 un balance con luces y sombras, pues mientras las ventas y los lanzamientos de proyectos nuevos mostraron una recuperación frente al año anterior, los inicios de obra completaron casi tres años consecutivos de caídas, evidenciando una fractura entre la dinámica comercial y la realidad productiva del sector.
De acuerdo con el informe «Datos que Construyen», de Camacol Colombia, las cifras consolidadas del mercado, durante 2025 se vendieron 173.632 unidades de vivienda nueva en Colombia, lo que representó un crecimiento anual del 12,4% frente a 2024. En la misma línea, los lanzamientos aumentaron 15,3%, alcanzando 140.365 unidades.
Sin embargo, el dato que genera mayor preocupación está en las iniciaciones de obra: apenas 115.687 viviendas comenzaron construcción, lo que equivale a una caída del 17,4% y a 33 meses consecutivos de retrocesos en este indicador clave para el empleo y la actividad económica.
¿Qué pasará con la vivienda en Colombia en 2026?
El comportamiento por segmentos revela diferencias importantes dentro del mercado de vivienda en Colombia. El segmento No VIS (no subsidiado) fue el principal motor de la recuperación comercial, con un crecimiento del 19% en ventas y del 24,3% en lanzamientos. Incluso logró un leve aumento del 1,2% en iniciaciones.
En contraste, la Vivienda de Interés Social (VIS) registró una caída del 24% en inicios de obra. Aunque las ventas VIS crecieron 9,5% y los lanzamientos 10,9%, el impacto de la suspensión del programa Mi Casa Ya —formalizada a finales de 2024— golpeó especialmente los indicadores de riesgo.
Los desistimientos en vivienda VIS aumentaron 15,4% en 2025 frente al año anterior ya que las unidades terminadas por vender crecieron 30,4% y las viviendas canceladas se dispararon 70,3%. En el segmento VIP (Vivienda de Interés Prioritario), las cancelaciones prácticamente se triplicaron. Esto refleja que, sin subsidios claros y previsibles, la capacidad de cierre financiero de los hogares más vulnerables se debilitó.
A nivel regional, la vivienda en Colombia mostró comportamientos heterogéneos. De las 20 regiones analizadas, diez registraron incrementos en ventas. Antioquia, Atlántico y Bogotá superaron variaciones del 20% en ventas, impulsadas en parte por programas locales de subsidios. Bogotá, por ejemplo, pasó de 39.015 viviendas vendidas en 2024 a 47.273 en 2025, un aumento del 21,2%.
Antioquia duplicó sus lanzamientos (100,9%) y creció 31,7% en ventas, mientras Meta y Quindío también mostraron expansiones destacadas, no obstante, la tendencia en iniciaciones fue mayoritariamente negativa: solo tres regiones reportaron crecimientos en nuevas obras.
De cara a 2026, el panorama para la vivienda en Colombia enfrenta nuevos riesgos. El incremento del 23% en el salario mínimo podría elevar los costos de construcción entre 10% y 15%, presionando márgenes y precios finales.
A esto se suman medidas arancelarias que encarecen insumos clave y un proyecto de decreto que busca eliminar topes de precios para la VIS y obligar a fijar valores en pesos desde la separación del inmueble.
Esta última medida podría impactar hasta el 35% del mercado actual, es decir, alrededor de 132.000 viviendas. En un sector que históricamente ha sido motor del empleo y encadenamientos productivos, la incertidumbre regulatoria podría frenar decisiones de inversión y restringir el acceso a vivienda formal.
El reto para la vivienda en Colombia en 2026 será consolidar la recuperación comercial sin descuidar la base estructural del sector, iniciar más obras, garantizar estabilidad en las reglas de juego y mantener instrumentos que permitan a los hogares cerrar financieramente sus proyectos.
