¿Y las universidades colombianas cambiarán?

Varios años han pasado desde que el modelo educativo superior en el mundo ha ido evolucionando y adaptándose a la modernidad, pero en Colombia parece que aún no se enteran.

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Ya han pasado algunos años desde que escucho a diferentes universidades en Colombia quejarse por el bajo número de matrículas, especialmente en posgrado. Entidades educativas que experimentaron un boom académico entre el 2010 y 2019, vieron caer después de pandemia en el 2020 drásticamente la cantidad de personas que estaban interesadas en hacer una especialización, maestría o un doctorado.

Si bien quiero aclarar que esto no es una regla general y no estoy diciendo que toda la oferta académica de posgrado en Colombia está en rojo, si es la gran mayoría de universidades y si está diagnosticado especialmente en las ofertas de especializaciones y maestrías más apegadas a las ciencias convencionales, y esto nos da una pista de lo que está pasando.

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Primero, entiendo las críticas y el conflicto de las universidades colombianas con las foráneas. Esto ha valido para que varias de esas críticas se le hagan al Gobierno Nacional cuando hacen convenios con universidades externas y no con colombianas.

Han dicho que es contraproducente e incoherente que a varias universidades, que ellos llaman de “garaje”, la Presidencia las apoye más y no a las colombianas, que cumplen todos los requisitos y que está generando empleo.

Considero que ninguno de los dos puntos se acerca al objetivo común: que es que el estudiante tiene libertad de escoger donde quiere estudiar, si lo quiere hacer afuera o en Colombia.

Que el Gobierno empiece ayudar a los estudiantes a irse para el exterior tampoco lo veo negativo, pero creo que la balanza debe estar equilibrada y en Colombia se debe premiar a las buenas universidades y darle la oportunidad a los colombianos a que salgan del país a conocer nuevos modelos académicos.

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No soy ningún experto en educación, pero observo que las universidades colombianas están quedando atrás en términos de tiempos, costos y modelo de aprendizaje. No todo es general, pero la mayoría lo hace.

Por ejemplo, como un estudiante de posgrado que está trabajando, tiene mil de responsabilidades, presión en el trabajo, ¿Las universidades la van a encerrar en un reciento por varias horas para hacer una maestría? Eso hoy en día no tiene ningún sentido.

El modelo de las universidades colombianas no es del gusto de los jóvenes 

Hoy la juventud no está considerando este modelo. Así nos guste o no, las personas entre los 20 y 25 años están pensando en tener tiempo libre, aprovechar más el tiempo, etc. Por esa razón la pregunta: ¿Las universidades se adaptarán?

Hay maestrías en Europa que son martes, miércoles y jueves, algunas, de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. Estas universidades entienden que la juventud de ahora tiene muchas cosas por hacer, y no pueden tener una maestría coloquial.

Por otro lado, los costos son muy discentes. Hay maestrías en el exterior que pueden valer entre 9.000 a 15.000 dólares, duran nueve meses y les permiten a las personas tener un horario flexible, tienen diferentes maneras de financiación, entre otros.

Precio, tiempo, modelos, los cuales en Colombia siguen siendo leer 75 PDF en un semestre. Hace unos años las universidades colombianas le entregaban a los estudiantes otras herramientas que ayudaban crear una red de contactos importantes, realmente tenían incentivos.

Por último, la especialización afuera es un cartón. ¿Hasta cuándo las universidades van a seguir vendiendo la especialización como un gran logro universitario? Están bien equivocados.

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Es inconcebible que algunas universidades cobren un semestre de $20 millones, los profesores siguen siendo los mismos del pregrado, quienes les pagan una “miseria” y obvio el estudiante se da cuenta que no hay una generación de valor y un balance entre lo que está pagando y lo que percibe.

Respeto opiniones diferentes. Quisiera que me las hagan saber. Mi cuenta de Twitter es @andresgaviriac. Lo expresado acá es una opinión personal a través de mi percepción vista en los últimos años.

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Por: Andrés Gaviria – @AndresGaviriaC

 

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