Las lluvias en Bogotá no desaparecerán de inmediato. Aunque febrero de 2026 muestra señales de una disminución relativa en las precipitaciones frente a meses anteriores, los modelos climáticos indican que el comportamiento seguirá siendo variable y con repuntes importantes durante marzo y parte del segundo trimestre del año. El panorama, lejos de ser uniforme, también impactará a Medellín, otras ciudades de la región Andina y buena parte del territorio nacional.
De acuerdo con el Informe de Predicción Climática a corto, mediano y largo plazo publicado por el IDEAM, Colombia atraviesa una fase de transición del fenómeno de La Niña hacia condiciones neutrales del ENOS, con una probabilidad cercana al 75 % entre enero y marzo. Esta transición no implica un corte inmediato de las lluvias, sino una redistribución de su intensidad y frecuencia.
¿Qué dicen los pronósticos sobre las lluvias en Bogotá y la región Andina?
Para febrero, el informe señala que las lluvias en Bogotá y en buena parte de la región Andina estarán cerca de los promedios históricos, aunque con déficits leves en zonas puntuales de Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander. En términos simples, no se trata de un mes seco, pero sí menos lluvioso que finales de 2025.
El panorama cambia en marzo pues los modelos climáticos prevén un aumento generalizado de las precipitaciones en la región Andina, con incrementos que podrían oscilar entre el 20 % y el 50 % frente a los promedios climatológicos. En ese escenario, las lluvias en Bogotá volverían a intensificarse, especialmente en la segunda mitad del mes, coincidiendo con la primera temporada lluviosa del año.
Nuevante se registran lluvias de variada intensidad en la ciudad de Bogotá para la tarde de hoy. pic.twitter.com/cJj5mr1UV9
— Ideam Colombia (@IDEAMColombia) January 28, 2026
Medellín y el Valle de Aburrá también sentirán este repunte. Antioquia aparece dentro de las zonas con mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal durante marzo, lo que refuerza la necesidad de mantener alertas por crecientes súbitas, deslizamientos y afectaciones en vías urbanas y rurales.
Para abril, el comportamiento será más mixto. Mientras algunas zonas de la región Andina podrían experimentar reducciones leves, otras mantendrán lluvias cercanas a los valores históricos. En Bogotá, las lluvias en Bogotá no desaparecerán, pero tenderían a estabilizarse, sin eventos extremos generalizados según la proyección actual.
A mediano y largo plazo, entre mayo y julio de 2026, el IDEAM prevé condiciones mayoritariamente cercanas a lo normal en cuanto a precipitación. Sin embargo, advierte que estas proyecciones tienen mayor incertidumbre y pueden cambiar con las actualizaciones mensuales de los modelos climáticos.
El informe también alerta sobre un aumento progresivo de la temperatura media del aire en el país durante el segundo semestre del año, con anomalías que podrían alcanzar hasta 2 °C en algunas regiones. Esta combinación de calor y lluvias intermitentes podría intensificar eventos climáticos locales.
En conclusión, las lluvias en Bogotá no tienen una fecha exacta de finalización. Seguirán presentes, con altibajos, al menos hasta abril, y dependerán tanto del comportamiento estacional como de la evolución definitiva del ENOS. Para autoridades y ciudadanos, el mensaje es claro: el clima dará treguas, pero no una despedida definitiva de las lluvias en el corto plazo.
