La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), en su rol de guardiana de la libre competencia en Colombia, ha puesto bajo la lupa la gestión comercial de uno de los destinos turísticos más emblemáticos del país. La entidad anunció el inicio de una investigación formal y la formulación de pliego de cargos contra la Sociedad de Economía Mixta Catedral de Sal de Zipaquirá S.A, debido a presuntas irregularidades en la contratación de servicios turísticos.
Esta decisión surge tras analizar una serie de comportamientos que, a juicio de la Superindustria, podrían haber configurado un abuso de posición dominante o una exclusión injustificada de actores clave en la cadena de valor del turismo regional.
El núcleo de la controversia radica en cómo se han gestionado los convenios con las agencias de viajes y operadores turísticos. Según el pliego de cargos, la administración de la «Primera Maravilla de Colombia» habría implementado condiciones que dificultan la operación de terceros, favoreciendo posiblemente esquemas cerrados que limitan la oferta para el consumidor final.
Pliego de cargos contra la administración de la Catedral de Sal
Entre los puntos específicos que la SIC entrará a evaluar se encuentran:
Trato discriminatorio: Posibles diferencias injustificadas en los precios o condiciones de acceso para distintos operadores.
Obstaculización del mercado: Acciones que habrían impedido que agencias debidamente constituidas comercializaran los paquetes hacia el recinto subterráneo en igualdad de condiciones.
Transparencia en la contratación: Revisión de los manuales y procesos internos que rigen la relación entre la sociedad administradora y sus aliados comerciales.
La Catedral de Sal no es solo un referente religioso y arquitectónico; es el motor económico de Zipaquirá y un eje fundamental del turismo en Cundinamarca. Por ello, cualquier anomalía en su administración tiene un efecto dominó sobre hoteles, restaurantes y transportadores de la zona.

Desde la Superindustria se enfatizó que el objetivo de estas actuaciones administrativas no es entorpecer la operación del monumento, sino garantizar que el mercado turístico funcione bajo reglas de juego limpio. «La libre competencia es un derecho colectivo que asegura que los turistas tengan mejores opciones y que las empresas puedan competir por mérito», indicaron fuentes cercanas al proceso.
De confirmarse las infracciones al régimen de protección de la competencia, la Sociedad de Economía Mixta podría enfrentarse a multas millonarias. No obstante, es importante señalar que, en esta etapa del proceso, la empresa cuenta con todas las garantías de ley para presentar sus descargos y aportar las pruebas que consideren necesarias para justificar su modelo de operación.
Por su parte, la administración de la Catedral de Sal aún no ha emitido un comunicado oficial detallando su postura frente a los cargos, aunque se espera que en las próximas horas den a conocer su estrategia de defensa.
Este caso enciende las alarmas en otros destinos de gestión mixta en el país. La intervención de la SIC envía un mensaje claro: ninguna entidad, independientemente de su naturaleza jurídica o de la importancia del bien que administre, está por encima de las normas de competencia.
Para los operadores turísticos de Cundinamarca, esta investigación representa una oportunidad para renegociar las condiciones de acceso a la Catedral y buscar una mayor integración que beneficie, principalmente, al visitante nacional y extranjero.
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