En un momento de alta sensibilidad para la economía nacional, la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) Global Ratings anunció la rebaja de la calificación crediticia soberana de Colombia, que pasa de BB a BB-. Esta decisión sitúa al país un escalón más abajo dentro de la categoría de «grado especulativo» (conocido comúnmente como bonos basura), reflejando la creciente preocupación de los mercados internacionales sobre la salud de las finanzas públicas colombianas.
Panorama general: La calificadora justificó este movimiento ante la expectativa de que el país mantenga déficits fiscales consistentemente elevados durante los próximos años. Si bien la agencia ajustó la perspectiva de «negativa» a «estable», lo que sugiere que no habrá nuevos cambios en el corto plazo, el mensaje de fondo es una advertencia sobre la sostenibilidad de la deuda.
Este no es un evento aislado. En junio del año pasado, S&P ya había recortado la nota de BB+ a BB. Los argumentos de aquel entonces resuenan hoy con mayor fuerza: un aumento sostenido del déficit, el crecimiento de la deuda pública y, fundamentalmente, la percepción de una falta de medidas efectivas para corregir el desbalance en las cuentas del Estado.
Colombia cae a BB-: S&P Global Ratings advierte sobre el déficit fiscal

En su informe más reciente, S&P señala que la actual política fiscal es «procíclica». Aunque esto ha servido para apuntalar marginalmente el empleo y el consumo en un contexto de desaceleración, ha traído consigo efectos secundarios adversos:
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Inflación: Las expectativas de precios al consumidor han mostrado resistencia a la baja.
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Sector Externo: El déficit por cuenta corriente se ha ampliado.
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Endeudamiento: La deuda externa continúa en una senda de crecimiento.
Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza, pone en perspectiva la severidad del dato: la nota BB- es la más baja en 33 años. Según el experto, ni siquiera durante la parálisis de la pandemia de 2020 o las recesiones mundiales de 2001 y 2008, el perfil de riesgo del país se había deteriorado hasta los niveles que se observan hoy.
Nunca en la historia del país desde 1993 tuvimos una calificación de BB-. No en la crisis asiática y brasilera de 1998, no en la del UPAC a finales de los 90, no en las recesiones mundiales de 2001 y 2008, no en la crisis petrolera de 2015, no en la pandemia de 2020. pic.twitter.com/i4biE9Rpu6
— Felipe Campos (@FelipeCamposPC) April 8, 2026
Por qué es importante: A pesar del recorte, S&P otorgó una perspectiva estable. Según la firma, esto obedece a la confianza en que el Gobierno logrará una reducción gradual del déficit fiscal, siempre y cuando se mantenga un crecimiento moderado del Producto Interno Bruto (PIB).
Sin embargo, el margen de maniobra es estrecho. Una calificación de BB- implica que los inversionistas globales perciben una mayor probabilidad de impago. Para Colombia, esto significa que el servicio de la deuda, el pago de intereses, consumirá una porción más grande del presupuesto nacional, restando recursos que podrían destinarse a inversión social o infraestructura.
El reto para el equipo económico del Gobierno será ahora demostrar que la senda de ajuste fiscal es creíble, en un entorno global que castiga con severidad la incertidumbre institucional y financiera.
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