Las relaciones entre Colombia y Ecuador atraviesan un nuevo episodio de tensión tras la decisión del Gobierno ecuatoriano de duplicar los aranceles a las importaciones provenientes del país vecino.
El anuncio se produce un día después de que Quito llamara a consultas a su embajador en Bogotá, luego de que el presidente Gustavo Petro calificara como “preso político” al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien permanece detenido por casos de corrupción. Este pronunciamiento generó molestia en el Gobierno ecuatoriano y contribuyó a escalar la tensión diplomática.
Ecuador eleva aranceles a importaciones desde Colombia al 100% y agrava tensión bilateral
De acuerdo con el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, la decisión de incrementar los aranceles responde a la falta de acciones concretas por parte de Colombia para enfrentar los problemas de seguridad en la zona limítrofe.
En un comunicado oficial, la entidad sostuvo que no se han implementado medidas eficaces para contener las amenazas que afectan a la frontera común.

Desde Quito también se defendió la medida como un acto soberano. Las autoridades subrayaron que la protección de la población ecuatoriana es prioritaria y que el país debe tomar decisiones firmes frente a los riesgos que se originan en la región fronteriza.
En esa línea, insistieron en que la lucha contra las economías ilegales requiere un compromiso conjunto entre ambas naciones, aunque recalcaron que la seguridad nacional es un asunto “no negociable”.
La reacción del Gobierno colombiano no se hizo esperar. El presidente Petro cuestionó con dureza la decisión ecuatoriana, calificándola como una “monstruosidad” y advirtiendo que podría significar el “fin del Pacto Andino”, en referencia al acuerdo de integración regional que históricamente ha facilitado el comercio entre los países miembros.
Esto es simplemente una monstruosidad pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí.
La canciller debe iniciar el paso en el mercosur a ser socios plenos y dirigirnos hacia el Caribe y centroamérica con más fuerza. https://t.co/DSm9DwQ1Tm
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 9, 2026
Sin embargo, este nuevo capítulo no surge de manera aislada. En semanas recientes, Colombia ya había adoptado medidas comerciales frente a decisiones previas de Ecuador. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo colombiano elevó los aranceles a productos ecuatorianos del 30% al 50% y amplió el listado de bienes afectados a más de un centenar, lo que contribuyó a deteriorar aún más la relación bilateral.
El impacto de estas decisiones se refleja en el intercambio comercial entre ambos países. Según cifras de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Colombia importa desde Ecuador productos como tableros de madera, que en 2025 alcanzaron los 82,6 millones de dólares, y preparaciones de pescado, con 76,6 millones. A estos se suman bienes como camarones y aceites de palma, que en conjunto representan cerca de 178 millones de dólares.
Por su parte, las exportaciones colombianas hacia Ecuador incluyen principalmente energía eléctrica, con ventas por 133,5 millones de dólares, medicamentos por 51,2 millones y azúcar por 31 millones. También se destacan envíos de combustibles, vehículos y café, lo que evidencia una relación comercial diversa, pero altamente vulnerable a las decisiones políticas de ambos gobiernos.
Con este nuevo incremento arancelario, el panorama bilateral se torna más incierto, mientras crecen las preocupaciones sobre las consecuencias económicas y diplomáticas de una escalada que, por ahora, no muestra señales de distensión.
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