Guerra de aranceles entre Colombia y Ecuador

La reciente represalia comercial de Colombia no solo responde a una cuestión de aranceles.

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El panorama comercial entre Colombia y Ecuador ha alcanzado un punto crítico de no retorno. En una movida que escala el conflicto económico a niveles históricos, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia confirmó que se aplicará un arancel del 100% a las importaciones provenientes del país vecino. Esta decisión surge como una respuesta directa y proporcional a la política de «tasa de seguridad» implementada por Quito, la cual ya había golpeado severamente a los exportadores nacionales desde inicios de año.

​La ministra de Comercio, Diana Morales, fue la encargada de comunicar la determinación oficial. Según la funcionaria, Colombia se vio «obligada» a tomar medidas de reciprocidad ante la falta de apertura al diálogo por parte del Ejecutivo ecuatoriano. «Hemos buscado canales diplomáticos y técnicos para evitar esta escalada, pero la administración del presidente Noboa ha mantenido un endurecimiento en las barreras de entrada para nuestros productos. No podemos permitir que la producción nacional compita en condiciones de desigualdad», afirmó Morales.

El trasfondo del choque entre Colombia y Ecuador

El trasfondo del choque entre Petro y Noboa
Foto: redes sociales

​La fricción con Colombia comenzó a gestarse en enero de 2026, cuando Ecuador introdujo una tasa impositiva bajo el argumento de financiar la seguridad fronteriza y la lucha contra el narcotráfico. Lo que inició como un gravamen del 30% escaló rápidamente al 50% en marzo, hasta llegar al actual 100%. Quito sostiene que Colombia no ha ejercido un control suficiente sobre las rutas de las bandas criminales en la frontera común, justificando así el cobro extraordinario para fortalecer su despliegue militar.
​Sin embargo, desde Bogotá la lectura es distinta. El presidente Gustavo Petro ha calificado las medidas de su homólogo ecuatoriano como una «monstruosidad» económica que rompe con los principios básicos de integración regional. De hecho, la crisis ha escalado tanto que el mandatario colombiano ordenó el regreso de la embajadora en Quito, María Antonia Velasco, y ha planteado abiertamente la posibilidad de que Colombia abandone la Comunidad Andina (CAN) para buscar una adhesión plena al Mercosur.

​El impacto de esta «guerra de aranceles» es inmediato y contundente. Según datos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), el intercambio bilateral, que supera los 1.800 millones de dólares anuales, se encuentra prácticamente paralizado. En Ipiales y otras zonas fronterizas, las cámaras de comercio reportan pérdidas que ya oscilan los 5,5 millones de dólares diarios.
​La medida colombiana afecta a 23 partidas arancelarias, distribuidas en 73 subpartidas que incluyen bienes agrícolas, insumos industriales y alimentos procesados. Sectores como el de las pymes son los más vulnerables, enfrentando sobrecostos automáticos en materias primas esenciales que provienen de Ecuador. Los gremios económicos, liderados por Bruce Mac Máster de la ANDI, han hecho un llamado desesperado para que ambos gobiernos recapaciten. «La seguridad fronteriza no puede construirse a costa de la destrucción del tejido empresarial y el empleo de miles de familias», señaló el dirigente gremial.

​Mientras las aduanas comienzan a aplicar los nuevos cobros, el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior (Triple A) se mantiene en sesión permanente para evaluar excepciones que el presidente Petro ha prometido para ciertos bienes básicos, buscando mitigar el impacto en la inflación local.
​No obstante, el daño a la institucionalidad andina parece profundo. Con una demanda ya instaurada ante la CAN por violación al Acuerdo de Cartagena y un discurso cada vez más hostil entre los mandatarios, el comercio entre Colombia y Ecuador entra en una fase de incertidumbre que, según expertos, podría tardar años en sanar, dejando a los consumidores de ambos lados de la frontera pagando el precio de una crisis que pasó de las aduanas a la política de alto nivel.

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