Tensión institucional: ¿Por qué Petro marginó a la Registraduría de la cumbre de observación electoral?

El distanciamiento entre la Presidencia de la República y las autoridades de la organización electoral sumó un capítulo crítico esta semana.

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Un nuevo episodio de distanciamiento entre el poder ejecutivo y los órganos de la organización electoral se vivió en la Casa de Nariño. El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, lideró un encuentro estratégico de cara a los comicios del próximo 31 de mayo, en el cual se abordaron temas de transparencia y veeduría internacional. Sin embargo, la gran sorpresa de la jornada fue la ausencia del registrador nacional, Hernán Penagos, quien no habría sido convocado al evento presidencial.

El propósito de la cumbre oficial era establecer un canal de diálogo directo con diversas misiones de observación electoral y magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE) para evaluar los mecanismos de control de las votaciones venideras. Pese a que la entidad encargada de la logística y el conteo de votos en el país es la Registraduría Nacional del Estado Civil, sus directivos quedaron al margen de las conversaciones gubernamentales

Gobierno de Gustavo Petro excluye al registrador nacional de reunión clave sobre garantías electorales

La reunión, coordinada desde la Presidencia de la República, contó con la asistencia de delegados extranjeros especializados en la supervisión de procesos democráticos. Durante el espacio, el jefe de Estado expuso sus inquietudes recurrentes frente a la fiabilidad del andamiaje informático y los sistemas que recopilan los datos del sufragio en Colombia.

Gobierno de Gustavo Petro excluye al registrador nacional de reunión clave sobre garantías electorales
Foto: redes sociales

Fuentes cercanas a la organización electoral confirmaron que el despacho del registrador Penagos no recibió ninguna tarjeta de invitación ni notificación formal para sumarse a la mesa de trabajo en la sede de Gobierno. El hecho no pasó desapercibido en los círculos políticos, donde se interpreta como un reflejo de las discrepancias públicas que el primer mandatario ha mantenido con la gestión informática de los comicios. Por otra parte, la Misión de Observación Electoral (MOE), habitual entidad veedora en el plano local, también aclaró de forma independiente que no tuvo participación en dicha mesa de concertación de la Casa de Nariño.

El eje de la discordia que rodea este desencuentro radica en las constantes observaciones del mandatario hacia las plataformas tecnológicas de escrutinio. Desde el Gobierno Nacional se ha insistido de manera reiterativa en la necesidad de que el Estado posea el control absoluto de los códigos fuente de las herramientas digitales de votación, argumentando que la tercerización en firmas privadas limita la capacidad de auditorías profundas y públicas.

Como contraparte, desde la Registraduría Nacional se ha defendido con solidez la transparencia de las herramientas vigentes. El organismo ha manifestado de manera categórica que los sistemas operativos aplicados son «un libro abierto» para todas las vertientes políticas que compiten en el tablero democrático. Según los reportes técnicos de la entidad, se han diseñado e implementado auditorías de alta complejidad técnica que garantizan el acceso total al código computacional, permitiendo que las agrupaciones verifiquen la transparencia del procesamiento de datos en cada una de sus etapas.

Este distanciamiento ocurre en una semana crucial, a las puertas de unas votaciones determinantes para el futuro político del territorio nacional. Mientras el Ejecutivo busca blindar la percepción de legitimidad mediante el diálogo directo con observadores externos del CNE y delegaciones internacionales, la ausencia de la autoridad logística siembra interrogantes sobre la articulación institucional necesaria para el éxito de la jornada.

A la fecha, los preparativos de las mesas de votación y el despliegue del material electoral continúan bajo el cronograma de la Registraduría, a la espera de ver si las tensiones entre la Casa de Nariño y el despacho de Hernán Penagos logran apaciguarse antes de que los ciudadanos acudan masivamente a las urnas a finales de este mes.

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