La cultura e identidad de Colombia pierden a uno de sus faros más brillantes. Sonia Bazanta Vides, conocida a nivel mundial como Totó la Momposina, falleció el pasado domingo 17 de mayo en Celaya, México, a la edad de 85 años. La lamentable noticia fue oficializada este martes 19 de mayo de 2026 por sus allegados y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, sumiendo al país en un profundo duelo nacional.
La icónica cantante y bailarina, originaria de Talaigua Nuevo (Bolívar), dedicó su existencia completa a rescatar, resguardar y exponer los sonidos tradicionales de las comunidades ribereñas de la costa norte colombiana, erigiéndose como la máxima exponente de ritmos ancestrales como la cumbia, el bullerengue, el mapalé y el porro.
«Murió tranquila»: los últimos días de Totó la Momposina
De acuerdo con las declaraciones entregadas por sus herederos, Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta, la artista exhaló su último suspiro en su residencia en territorio mexicano rodeada por su círculo familiar más cercano. Su deceso se produjo a raíz de un infarto agudo de miocardio, derivado de un proceso de deterioro físico progresivo y natural que la aquejaba desde finales del año anterior.

Su hijo, Marco Vinicio Oyaga, precisó a medios radiales que la intérprete se encontraba bajo atenciones médicas paliativas desde hacía unos cuatro o cinco meses tras sufrir un decaimiento drástico en su salud, enfatizando que su transición fue pacífica y serena. «Murió tranquila. Para nosotros es un descanso», compartieron sus allegados, agradeciendo el inmenso orgullo de su herencia y virtudes.
Nacida en el seno de una familia de músicos de tradición oral, Totó la Momposina llevó el latido de los tambores a escenarios nunca antes explorados por el folclor nacional. Tras perfeccionar sus conocimientos en París en la Universidad de la Sorbona durante la década de los 80, donde se instruyó en Historia de la música y Coreografía, emprendió extensas giras internacionales que cubrieron Europa, África, Asia y América.
Entre sus hitos artísticos más recordados destaca su participación musical en Estocolmo durante la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en 1982. Asimismo, su versatilidad la llevó a realizar fusiones contemporáneas célebres, colaborando en el icónico tema «Latinoamérica» de la agrupación puertorriqueña Calle 13 y junto a la mexicana Lila Downs en «Zapata se queda».
Su invaluable labor fue condecorada en 2013 con el Premio Grammy a la Excelencia Musical, consolidando su estatus como embajadora patrimonial de la mezcla de herencias afroindígenas en el continente. Su despedida definitiva de los escenarios presenciales tuvo lugar en el Parque Simón Bolívar de Bogotá durante el Festival Cordillera de 2022, una cita inolvidable donde entonó himnos eternos como «El pescador» y «Yo me llamo cumbia» ante una audiencia que la ovacionó en medio de lágrimas.
El Ministerio de las Culturas ha manifestado su pesar mediante un sentido mensaje institucional: «Hoy despedimos a la eterna Totó». Para honrar su memoria y permitir que el pueblo colombiano le rinda un último tributo, se definieron los protocolos de repatriación.
