En un movimiento estratégico para saldar una deuda histórica con la infraestructura del país, el Gobierno Nacional ha presentado oficialmente para comentarios el borrador del documento Conpes de modernización ferroviaria. Esta iniciativa se perfila como la hoja de ruta definitiva para los próximos años, con una meta ambiciosa: lograr que más del 75% de la red férrea nacional esté plenamente operativa después de 2035, un salto sustancial frente al modesto 36% que funciona en la actualidad.
Panorama general: Hoy en día, Colombia cuenta con una infraestructura de 3.533 kilómetros de vías del tren, pero la gran mayoría permanece inactiva. Desde el Ejecutivo explican que este rezago responde a una profunda asimetría histórica en la inversión: durante décadas, los recursos públicos se concentraron casi exclusivamente en la red de carreteras, dejando al sector ferroviario con menos del 15% del presupuesto total destinado al transporte.
La directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Natalia Irene Molina, anunció que el documento ya está disponible para el escrutinio público, abriendo la puerta a un debate técnico indispensable.
«Este Conpes será la hoja de ruta para las próximas décadas», enfatizó Molina, extendiendo una invitación formal a las regiones, la academia, el sector privado y expertos tanto nacionales como internacionales para que aporten sus comentarios y enriquezcan la propuesta.
Gobierno publica Conpes de modernización ferroviaria: Meta de 75% operativa a 2035

El Conpes no arranca de cero; por el contrario, articula e impulsa proyectos clave que ya muestran avances significativos dentro de la estrategia de reactivación del tren:
APP La Dorada–Chiriguaná: Adjudicada en julio de 2025, esta Alianza Público-Privada contempla una inversión de $2,27 billones a lo largo de diez años. Su objetivo es intervenir 256 kilómetros para conectar de forma eficiente los departamentos de Caldas, Antioquia, Santander, Norte de Santander y Cesar.
Impulso regional: A través del Conpes 4160 de 2025, se blindaron $1,5 billones para asegurar la viabilidad de los corredores Yumbo–Caimalito y Bogotá–Belencito.
Regiotram del Norte (Tren de Zipaquirá): Respaldado por el Conpes 4190 de 2026, es uno de los megaproyectos más robustos a nivel financiero. Cuenta con un presupuesto de $17,3 billones, de los cuales la Nación aportará $14,1 billones y el departamento de Cundinamarca cofinanciará los $3,1 billones restantes.
A este portafolio se suman los estudios técnicos para tramos de alta complejidad como Buenaventura–Palmira, Villavicencio–Puerto Gaitán y la ambiciosa línea interoceánica Juradó–Acandí. Asimismo, el Tren del Huila ya inició su fase de prefactibilidad, y el Gobierno prevé adjudicar el contrato correspondiente durante la primera semana de junio.
Por qué es importante: La apuesta por el modo ferroviario no responde únicamente a un deseo de modernización, sino a un cálculo de competitividad urgente. Según estimaciones del Ministerio de Transporte, consolidar una operación continua del tren transformaría radicalmente el comercio exterior del país: los costos de exportación se reducirían en más de un 26%, mientras que los tiempos logísticos caerían un 23%.
Además del alivio para los exportadores, la reactivación férrea promete ser un potente motor de reactivación social. Los modelos económicos del Gobierno apuntan a que, por cada $1 billón invertido en esta infraestructura, se generarán cerca de 30.000 empleos directos e indirectos, dinamizando las economías locales a lo largo de los antiguos y nuevos trazados del tren.
Con la publicación de este borrador, Colombia abre la discusión técnica de un proyecto que busca cambiar su matriz de transporte, equilibrar la balanza comercial y devolverle al tren el protagonismo perdido en el desarrollo nacional.
