En un movimiento estratégico para blindar el abastecimiento de energía en Colombia y dinamizar la transición hacia fuentes limpias, el Gobierno nacional, por medio de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), dio a conocer la expedición de la Resolución 000358 de 2026. Esta nueva normativa introduce un procedimiento especial y expedito diseñado para destrabar y acelerar la asignación de capacidad de transporte a proyectos de generación eléctrica clave para el país.
Panorama general: La medida apunta directamente a resolver un problema histórico de tramitomanía en el sector, priorizando aquellas iniciativas de generación que ya cuentan con obligaciones de energía firme con el sistema, como las asignadas en subastas de confiabilidad o contratos de largo plazo, y que, además, tienen sus licencias ambientales al día.
La urgencia de esta resolución no es menor. Según proyecciones del sector, el país enfrenta un crecimiento sostenido de la demanda energética con miras a los años 2029 y 2030. De hecho, la propia Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) había encendido las alarmas, advirtiendo sobre la necesidad inminente de agilizar estos procesos de conexión para evitar riesgos de desabastecimiento en el mediano plazo debido al retraso de obras estratégicas.
Resolución 000358 de 2026 de la UPME: Así se acelerará la conexión de energía limpia

Con este nuevo marco regulatorio, el Sistema Interconectado Nacional (SIN) no solo recibirá un flujo más rápido de energía renovable, sino que ganará en confiabilidad y resiliencia. La resolución introduce metodologías de evaluación mucho más robustas que analizan el comportamiento de la red bajo escenarios de demanda máxima, media y mínima, preparándose de forma técnica para una alta penetración de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER).
El nuevo procedimiento técnico y administrativo se sostiene sobre cinco pilares fundamentales destinados a eliminar los cuellos de botella en la infraestructura eléctrica:
Cronogramas estrictos: Se establecen plazos definidos que reducen los tiempos de evaluación y asignación por parte de las autoridades.
Priorización estratégica: Se dará prelación a los proyectos que ya tienen compromisos firmes con el país y viabilidad ambiental demostrada.
Robustez del sistema: Nuevos criterios técnicos evaluarán la estabilidad de la red eléctrica frente al ingreso masivo de energías renovables.
Obras de mitigación: Se habilitan mecanismos para ejecutar obras de expansión y mitigación que permitan viabilizar conexiones que antes estaban estancadas.
Sinergia institucional: Se exige una mayor articulación entre la UPME, los operadores de red y los transportadores de energía para evitar retrasos operativos.
Por qué es importante: El jefe de la cartera energética defendió la medida como un paso estructural y decisivo para que la energía limpia se traduzca en un beneficio real y rápido para los hogares, las regiones y la industria colombiana.
«Colombia no puede seguir atrapada en trámites que frenan los proyectos estratégicos para la transición energética», enfatizó el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma.
De acuerdo con el ministro, la apuesta del Gobierno no solo busca responder a la coyuntura del cambio climático, sino avanzar con rigurosidad técnica hacia una transición energética justa que garantice la seguridad y la soberanía energética de la nación en los próximos años. Con esta normativa, el panorama regulatorio parece alinearse finalmente con las metas de descarbonización y expansión de la infraestructura eléctrica del país.
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