Las razones del desplome en el precio del dólar en Colombia hoy: Cayó a 3.500

En una jornada de alta volatilidad financiera, el precio del dólar en Colombia registró una caída histórica que lo ubicó en la barrera de los $3.500

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En una jornada que ha tomado por sorpresa a los mercados financieros y a los analistas, el mercado cambiario colombiano experimentó un fuerte remezón. El precio de la divisa estadounidense registró una de sus correcciones a la baja más drásticas en lo que va del año, quebrando soportes clave hasta ubicarse en la frontera de los $3.500 pesos. Este desplome sitúa a la moneda en una de sus cotizaciones más bajas reportadas en el último mes, alterando por completo las proyecciones económicas a corto plazo en el país.

Desde las primeras operaciones en la bolsa local, la tendencia bajista de la moneda norteamericana se hizo evidente. La cotización oficial arrancó con pérdidas notables respecto a las jornadas previas, arrastrando a la baja la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente y ensanchando las pérdidas acumuladas que ha tenido el billete verde frente al peso colombiano en el transcurso del año.

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Este comportamiento ha impactado de forma directa el negocio de las ventanillas de divisas. En las principales capitales del país, como Bogotá, Medellín y Cali, las casas de cambio ajustaron rápidamente sus pizarras informativas, reflejando márgenes de compra significativamente más bajos y una oferta de venta que se alinea con la realidad del mercado interbancario.

Analistas y firmas comisionistas de bolsa apuntan a que esta devaluación acelerada del dólar frente a la moneda local no responde a un único evento, sino a una combinación de fuerzas macroeconómicas, de flujos de capitales y de variables locales.

Tasas de interés y monetización del Gobierno: las razones detrás de la fuerte caída del dólar
Foto: redes sociales

En primer lugar, los expertos señalan el fuerte incentivo que representa el «carry trade», una estrategia donde inversionistas globales aprovechan las elevadas tasas de interés que mantiene el Banco de la República. A pesar del panorama de incertidumbre, la rentabilidad que ofrece la deuda pública en Colombia continúa resultando altamente atractiva para los capitales internacionales en comparación con los rendimientos que se obtienen en economías desarrolladas como la estadounidense, impulsando una liquidación constante de dólares para adquirir pesos.

Otro de los catalizadores fundamentales ha sido la estrategia financiera de la administración central. La necesidad de cumplir con los compromisos internos y el manejo de su política crediticia ha llevado al Gobierno Nacional a ejecutar una agresiva conversión y monetización de divisas provenientes de préstamos externos o fondos de reservas. Al ingresar masivamente estos flujos de dólares a la economía local y transformarlos a moneda nacional, se ha generado una sobreoferta física de billetes verdes que presiona su cotización a la baja de forma artificial.

Finalmente, los analistas de firmas comisionistas destacan el impacto psicológico y técnico derivado de la coyuntura política. Los recientes movimientos en el tablero electoral de cara a la definición presidencial han acelerado el denominado «trade electoral». Algunos sectores del mercado financiero parecen estar anticipando un viraje en el rumbo institucional o legislativo, lo que ha inyectado un apetito de riesgo transitorio hacia los activos colombianos, impulsando una apreciación acelerada de la moneda nacional en los mercados spot y de derivados.

El impacto de un dólar rozando los $3.500 sacude los balances sectoriales de la economía. Por un lado, los importadores de materias primas y bienes de tecnología reciben un alivio inmediato en sus estructuras de costos, lo que podría traducirse en un freno a las presiones inflacionarias de productos de la canasta básica.

Sin embargo, la otra cara de la moneda la viven los sectores dedicados a las exportaciones tradicionales y no tradicionales, como los cafeteros y floricultores, quienes verán reducidos sus ingresos reales al convertir sus utilidades internacionales a pesos colombianos. Asimismo, las miles de familias que dependen del envío de remesas desde el exterior verán una pérdida de poder adquisitivo en los montos recibidos.

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