La carrera por la presidencia del Real Madrid ha saltado por los aires de la forma más imprevista y mediática posible. En lo que ya se califica como una obra maestra de la contraprogramación electoral, la candidatura de Florentino Pérez ha anunciado oficialmente que José Mourinho será el entrenador del Real Madrid si el actual mandatario revalida su cargo en las urnas el próximo domingo 7 de junio.
Panorama general: El anuncio no ha sido casual ni en el fondo ni en las formas. Florentino Pérez decidió soltar la bomba informativa justo en el preciso instante en que su rival en los comicios, el empresario Enrique Riquelme, se encontraba en directo en el plató del programa televisivo El Hormiguero.
A través de los canales oficiales de su candidatura, Pérez difundió un vídeo bajo el lema “Moucha historia por hacer”, acompañado de un dardo directo a la intervención de su oponente: “Mientras en la tele, hablan, hablan y hablan…”. Acto seguido, el propio José Mourinho aparecía en pantalla pronunciando un escueto pero rotundo: “Sí”.
Florentino Pérez anuncia el regreso de José Mourinho al Real Madrid en 2026

El movimiento de Florentino Pérez eclipsó parcialmente la gran baza que Riquelme pretendía jugar esa noche. Ante millones de espectadores, el candidato opositor acababa de anunciar el fichaje de Erling Haaland como el pilar sobre el que orbitaría su proyecto deportivo. Para dotar de credibilidad a una promesa de tal magnitud, Riquelme mostró un acta notarial que le compromete legalmente: si gana las elecciones y no consigue traer al delantero noruego, pagará de su propio bolsillo el 100% del gasto de los abonos de todos los socios del club durante la próxima temporada.
Sin embargo, el impacto del regreso de Mourinho ha desviado de inmediato el foco de atención. El técnico luso, que actualmente dirigía al Benfica, regresaría a la que fue su casa hace 13 años.
Por qué es importante: Si Florentino Pérez se impone en las elecciones del 7 de junio, la vuelta de Mourinho (quien ya dirigió al equipo entre 2010 y 2013) supondrá un giro drástico en la política deportiva del club. En su primera etapa, el de Setúbal asumió el titánico encargo de frenar al Barcelona de Pep Guardiola, logrando conquistar una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España.
A Mourinho se le atribuye históricamente el mérito de haber devuelto el gen competitivo a un Real Madrid que caía sistemáticamente en octavos de final de la Champions, sentando las bases del dominio europeo posterior.
En la memoria del madridismo brilla con luz propia la “Liga de los Récords” (2011-2012), en la que el conjunto blanco pulverizó las marcas históricas del campeonato español al alcanzar los 100 puntos y firmar la escalofriante cifra de 121 goles a favor. No obstante, al portugués le quedó una espina clavada: la Liga de Campeones, un torneo donde encadenó tres semifinales consecutivas pero que no logró levantar con el escudo madridista. Ese asunto pendiente es, precisamente, el gran motor de su regreso.
Por su parte, Enrique Riquelme se ha apresurado a marcar distancias con el anuncio de su rival. Aunque ha reconocido el innegable legado y la importancia histórica de Mourinho en Chamartín, el candidato ha dejado claro en sus últimas intervenciones que el perfil del portugués no encaja en absoluto con su filosofía de club. Riquelme prefiere apostar por la identidad de la casa, habiendo confirmado ya a Raúl González Blanco como su futuro director deportivo.
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