El hecho: Argentina e Inglaterra se enfrentarán en las semifinales del Mundial 2026, en un partido marcado por una histórica rivalidad deportiva y política.
¿Por qué es importante?: El duelo define a uno de los finalistas del torneo y revive el simbolismo que rodea los enfrentamientos entre ambos países desde la Guerra de las Malvinas.
¿Cuál es el contexto?: La rivalidad se fortaleció tras la guerra de 1982 y quedó marcada por partidos históricos, como el de México 1986, cuando Diego Maradona anotó la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo».
¿A quiénes afecta y cómo?: A las selecciones de Argentina e Inglaterra y a sus aficionados, para quienes este partido tiene un significado que va más allá del fútbol.
El dato que no se puede perder: Desde la Guerra de las Malvinas, cada enfrentamiento mundialista entre Argentina e Inglaterra ha estado cargado de un fuerte componente histórico y político, además de la competencia deportiva.

Uno de los encuentros futbolísticos que más contexto político tiene detrás, no es solo un partido más, además de representar la llave que dará el otro candidato para la gran final, es un encuentro con historia tanto en el mundo deportivo, como en el político.
Mucho argentinos recuerdan el encuentro en aquel partido ante el mismo rival en el Mundial México 1986, hace 40 años. En aquel momento, el estadio Azteca en la Ciudad de México fue testigo de uno de los momentos más recordados por el mundo del fútbol: «la mano de Dios» hecha por Diego Armando Maradona.
En este mismo encuentro, que terminó 2 por 1 para los argentinos, Maradona también marcó de manera histórica, con el conocido «gol del siglo», el cual le dio a la «albiceleste» la victoria para que pudiera pasar a la final, la que posteriormente ganó.
¿Cómo se asocia esto a la Guerra de las Malvinas?
La guerra de las Malvinas, desencadenada por la incursión del entonces Gobierno dictatorial argentino, se libró entre abril y junio de 1982 y dejó un saldo de 649 militares argentinos y 255 británicos muertos.
La respuesta británica, ordenada por la entonces primer ministra Margareth Tatcher, fue una operación militar que dio inicio a una guerra de 74 días y dejó más de 900 muertos entre ambos bandos.
El conflicto marcó profundamente la historia de ambos países y, desde entonces, cada enfrentamiento entre las selecciones de Argentina e Inglaterra en los Mundiales ha adquirido un significado que trasciende lo deportivo.
Esa rivalidad quedó reflejada en varios duelos memorables. Argentina se impuso 2-1 en el Mundial de México 1986, torneo en el que terminó levantando el título, y volvió a eliminar a Inglaterra en los octavos de final de Francia 1998, esta vez mediante una definición por penales que desató celebraciones masivas en territorio argentino.
El más reciente cruce mundialista ocurrió en Corea-Japón 2002, cuando Inglaterra ganó 1-0 en la fase de grupos con un penal convertido por David Beckham, resultado que contribuyó a la temprana eliminación de una selección argentina que llegaba como una de las favoritas.
Lo cierto es que para Argentina, este cruce no solo significa llegar a su segunda final consecutiva, también significa esa vieja rivalidad entre ambas naciones que trascendió en una guerra por el control de las islas Malvinas.
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