La emergencia provocada por los incendios forestales en el Tolima completa un mes y continúa dejando consecuencias sobre las zonas rurales del departamento. El balance más reciente de la Gobernación da cuenta de 332 eventos registrados, con afectaciones que alcanzan a miles de productores y una extensión superior a las 50.000 hectáreas.
La dimensión territorial de la emergencia permite comparar el área comprometida con otras referencias del país: la superficie afectada equivale a más de tres veces el territorio de Barranquilla, cerca de una tercera parte de Bogotá y aproximadamente 19 veces el tamaño de la isla de San Andrés.
De acuerdo con el reporte departamental, 28.000 productores han resultado damnificados y cerca de 14.340 hectáreas de cultivos se perdieron. A esto se suman 163.546 animales que permanecen en riesgo por la reducción de fuentes de alimentación y 278.620 toneladas de pasturas afectadas. Para el sector agropecuario, las pérdidas económicas estimadas ascienden a $134.000 millones.
Incendios afectan cultivos, ganadería y cobertura vegetal en el Tolima
El impacto de la emergencia no se limita a las actividades productivas. El análisis satelital realizado por Cortolima identificó 31.046 hectáreas de cobertura vegetal afectadas hasta el 26 de agosto.
Los municipios con mayor concentración de áreas comprometidas incluyen Ortega, Armero Guayabal, San Luis, Guamo, Coyaima, Chaparral, Valle de San Juan, Lérida y Alvarado.
Uno de los principales riesgos está relacionado con la pérdida de pasturas, debido a que disminuye la disponibilidad de alimento para el ganado y aumenta la presión económica sobre los productores que dependen de la actividad pecuaria.
Fedegan reportó 13 animales muertos, 24.761 que requieren atención prioritaria y otros 183.761 en riesgo. Además, el gremio contabilizó 1.015 predios afectados y 1.214 ganaderos damnificados.

Óscar Cubillos, director de planeación y estudios económicos de Fedegan, señaló que la situación se suma a las afectaciones generadas por el fenómeno de El Niño y advirtió sobre el riesgo de que continúe disminuyendo la disponibilidad de alimento para los bovinos.
El panorama también genera preocupación por la posibilidad de que nuevos incendios comprometan zonas que todavía no han sido afectadas. Según el balance del departamento, alrededor de 183.000 hectáreas presentan condiciones de riesgo.
Cuatro municipios todavía tienen focos activos
La emergencia continúa en cuatro municipios. Suárez concentra actualmente seis focos, ubicados en las veredas Sinaí y Agua Blanca. En Cunday permanecen tres incendios en los sectores Cordillera Occidental, San José Arenales y California, con afectaciones que alcanzan unas 1.400 hectáreas.
En Carmen de Apicalá se mantiene un foco en la vereda Misiones, mientras que en Alvarado permanece otro incendio con un nivel de control cercano al 80%.
Ante este escenario, las autoridades departamentales mantienen como prioridad la extinción de los focos activos, la protección de las comunidades, viviendas y fuentes hídricas, además de las labores de vigilancia para evitar que los incendios controlados vuelvan a reactivarse.
La magnitud de las afectaciones mantiene al Tolima ante un desafío que combina la protección ambiental con la recuperación de las actividades agrícolas y ganaderas que sostienen a miles de familias rurales.
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