La vivienda como motor de desarrollo para todas las regiones

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El acceso a una vivienda digna constituye uno de los pilares de una sociedad más equitativa. No solo representa la posibilidad de construir patrimonio familiar, sino también una oportunidad para dinamizar la economía, generar empleo y promover el desarrollo ordenado de nuestros territorios.

Bogotá alcanzó 38.853 ventas de vivienda de interés social en los doce meses hasta septiembre de 2026, con un crecimiento del 18 %. Este resultado demuestra la importancia de mantener la vivienda social como una prioridad pública y nos invita a pensar en una estrategia que amplíe estas oportunidades al conjunto de Colombia.

El desafío no consiste únicamente en construir más viviendas, sino en garantizar que ese crecimiento sea sostenible. Cada proyecto debe responder a una planificación responsable del territorio, con disponibilidad de servicios públicos, infraestructura vial, movilidad eficiente y acceso a equipamientos educativos y de salud. Construir vivienda es, ante todo, construir ciudad y comunidad.

Para avanzar en esa dirección, necesitamos una acción coordinada entre el Gobierno nacional, las administraciones territoriales y el sector privado. Es fundamental fortalecer y articular los programas de subsidios, darles previsibilidad y facilitar el acceso a financiación, priorizando a los hogares de menores ingresos que necesitan apoyo para hacer realidad el sueño de tener casa propia.

Esta política debe reconocer las particularidades de cada región. Municipios intermedios y ciudades pequeñas tienen la oportunidad de atraer inversión, generar empleo y ampliar su oferta habitacional, siempre que cuenten con una adecuada planificación y capacidad de respuesta en servicios e infraestructura.

Desde el Congreso debemos contribuir a consolidar una visión de largo plazo que integre vivienda, ordenamiento territorial y desarrollo económico. Una política de Estado que trascienda los periodos de gobierno, genere confianza y permita evaluar sus resultados no solamente por las viviendas construidas, sino por las familias que efectivamente acceden a ellas y las condiciones en las que viven.

El progreso de Colombia también se construye garantizando que más familias puedan tener un hogar digno, en territorios planificados, conectados y sostenibles. Hacer de la vivienda un motor de desarrollo para todas las regiones es una apuesta por la equidad, la prosperidad y el futuro del país.

Por: Óscar Sánchez León – @OscarSanchez10_

Del mismo autor: El presupuesto de la Nación no puede olvidarse de las regiones


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