El club de los impedidos
Crece y crece el ingreso a un club muy peculiar y sin personería jurídica: el de los impedidos. No hablamos de quienes tienen impedimentos físicos sino de quienes, ostentando encopetadas investiduras, se declaran a menudo impedidos para votar decisiones en grande. Por ejemplo, de 19 senadores, 13 se declararon impedidos para votar la reforma al equilibrio de poderes, que es una de las banderas del presidente Santos. La discusión se ventila en el seno de la comisión primera del Senado y se necesitan diez votos para sacarla adelante. Finalmente, la decisión al respecto condujo a que solo se aceptó el impedimento de Viviane Morales y los doce impedimentos restantes fueron disuadidos.
En los estatutos del club de los impedidos, toman asiento: las investigaciones, los procesos disciplinarios y los conflictos de intereses. Pero como un club es una asociación de personas con intereses comunes, 17 concejales de Cartagena se declararon impedidos para votar el proyecto que entrega sede gratuita a la Fiscalía, so pretexto de que ese ente los está investigando. En el 2012, el senador Armando Benedetti se declaró impedido para votar la elección del procurador, por tener una investigación en contra. Y como la batahola estaba armada, el 20% del senado se declaró impedido, argumentando conflictos de intereses, bien por tener procesos disciplinarios en la Procuraduría o bien por tener familiares muy próximos trabajando en el ministerio público. Todos bienvenidos al club, desde luego.
Empero, como hay que tener ministros admitidos, el Ministro de Justicia, Yesid Reyes Alvarado, se declaró impedido hace un mes en los casos de María del Pilar Hurtado y Andrés Felipe Arias, indicando que fue abogado de Peñate, exdirector del DAS, y apoderado de Valerie Domínguez en el proceso de Agro Ingreso Seguro. Y para seguir sumando adherentes al club, en el caso Petro llegaron a formar parte del grupo personas muy connotadas: 3 magistrados de la H. Corte Suprema de Justicia se declararon impedidos para conocer los recursos de impugnación presentados ante la Sala Civil en contra del fallo que ordenó la restitución del cuestionado alcalde de Bogotá. Y en febrero de este año, un juez de tutelas también se declaró impedido en el tristemente célebre caso Petro. Hasta la presidenta del Consejo de Estado, se declaró impedida para este caso específico.
Si miramos el espejo retrovisor, otras personas se sentaron a manteles en las instalaciones invisibles del club: en el caso de la Yidis-política, cinco magistrados de la Honorable Corte Suprema de Justicia se declararon impedidos. Y en el 2008, ocho senadores se declararon impedidos para votar la reforma política. Hace algún tiempo, también, 48 representantes a la Cámara se declararon impedidos para votar la reforma tributaria.
¿Realidad o miedo? Hay de las dos cosas. Si lo primero, cabría preguntarse: ¿Cuál es el filtro para postular candidatos que están tan contaminados, si ello deparará permanentes impedimentos? Si lo segundo, estamos fregados: las investiduras hay que asumirlas con dignidad y entereza. La verdad es que existen reglamentos de inhabilidades, incompatibilidades y conflictos de intereses y, hay que decirlo francamente, muchas veces a los cobardes les demuestran que no están incursos. No menos real es que existen muchas veces temores a los debates, porque hay muchas personas condenadas y con pérdida de investidura. Lo cierto es que estamos cansados de esta palabreja que no deja avanzar. Y el club sigue con las inscripciones abiertas y las puertas de par en par…