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Alcaldía de Cartagena 2027: Dumek Turbay aún no define sucesor, Jorge Benedetti entra al tablero y la izquierda llega con el voto de Cepeda

Con una imagen positiva superior al 80 % para el alcalde Dumek Turbay, una votación presidencial contundente de la izquierda en Bolívar y un Concejo sin oposición formal, la carrera por la Alcaldía de Cartagena arranca sin candidatos confirmados.

Foto: Redes sociales

A poco más de un año de las elecciones regionales de octubre de 2027, la Alcaldía de Cartagena se mira en tres espejos: una ciudad en obras que su alcalde exhibe con orgullo, una izquierda que demostró un enorme peso en las urnas y una sucesión que todavía no tiene candidato visible. Dumek Turbay llegó a la Alcaldía en 2023 con 159.524 votos y, según el Centro Nacional de Consultoría en marzo, hoy el 83,3 % de los cartageneros tiene una imagen positiva de él y el 75,6 % cree que la ciudad va por buen camino. El propio alcalde ya contó que prepara el camino para volver a competir en 2031, porque quiere ser «el alcalde de los 500 años de Cartagena».

Alcaldía de Cartagena 2027: Dumek Turbay aún no define sucesor, Jorge Benedetti entra al tablero y la izquierda llega con el voto de Cepeda

Ese respaldo se apoya en obras visibles. La Alcaldía mantiene 57 frentes abiertos y habla de una inversión superior a los mil millones de dólares, con 133 kilómetros de vías, tres hospitales de primer nivel. A eso se suman el Gran Malecón del Mar, que en mayorondaba la mitad de su avance, y el complejo deportivo Nuevo Chambacú, que en febrero iba en 78 %. Son cifras oficiales, pero el reconocimiento se oye con frecuencia entre residentes y también entre visitantes de otras regiones y del exterior, que perciben una ciudad más cuidada.

El reto que más pesa es la seguridad. En 2025 Cartagena registró 410 homicidios, la segunda tasa más alta entre las grandes capitales después de Cali, y el 53 % de los ciudadanos dice sentirse inseguro, 13 puntos más que un año antes. Entre quienes creen que la ciudad va por mal camino, dos de cada tres citan ese problema.

Ahí aparece la izquierda. En las legislativas del 8 de marzo el Pacto Histórico sumó 131.000 votos al Senado en Bolívar y alcanzó el 30 % en Cartagena, pero ganó una sola de las seis curules a la Cámara, mientras el Partido Conservador se quedó con tres. Las presidenciales cambiaron la fotografía. En primera vuelta Iván Cepeda obtuvo en Cartagena 239.504 votos, el 57,3 %, y en segunda subió a 324.123, cerca de dos de cada tres votos, mientras que en todo Bolívar alcanzó el 59,5 %. Perdió la Presidencia por un margen estrecho, pero el Caribe votó en bloque por él.

Esa diferencia entre el voto de lista y el voto presidencial es la clave del análisis. Las estructuras tradicionales siguen siendo eficaces para convertir votos en curules, mientras que el voto de opinión de izquierda se movilizó con fuerza cuando el tarjetón tenía un solo rostro nacional. La pregunta para 2027 es si ese caudal se traslada a una elección local donde el alcalde supera el 80 % de imagen positiva y donde, en 2023, la izquierda perdió con el concejal Javier Julio Bejarano. Por eso el Pacto se reorganiza: Gustavo Petro anunció el 24 de septiembre que las candidaturas se escogerán por consulta popular, y la Alianza por la Vida proyecta una consulta interpartidista en marzo.

El Concejo, de 19 integrantes, ha sido hasta ahora un aliado cercano de la Alcaldía. En 2024 aprobó el 89 % de los proyectos presentados, la cifra más alta en una década según un seguimiento ciudadano, y su presidente, el liberal Hernando Piña, resume que han sido «coequiperos del avance que reclaman los cartageneros». El 2 de junio Bejarano renunció a su curul y al movimiento Mais, hacia «algo más grande que un partido», y su salida dejó a la corporación sin bancada de oposición formal. Eso no elimina el debate: el 5 de octubre los concejales aprobaron por 16 votos a favor y ninguno en contra retirar el proyecto de la empresa pública de servicios, para que el alcalde lo presentara de nuevocon mayor blindaje jurídico, algo que hizo al día siguiente. Además, estudian el presupuesto de 2027, de 4,84 billones de pesos.

En ese tablero, la sucesión sigue abierta. El 10 de junio renunciaron tres colaboradores cercanos del alcalde: Dayro Bustillo, secretario privado; Campo Elías Terán, director del Instituto de Deporte; y Bruno Hernández, secretario del Interior. Terán dijo que «estos seis meses serán de preparación, estudio y capacitación», y Bustillo respondió con un sí cuando le preguntaron si quería ser alcalde. Ninguno ha confirmado candidatura, y Turbay, que agradeció su lealtad, no ha señalado públicamente a un sucesor.

Ese mismo día dejó el Senado Jorge Benedetti, cartagenero de 35 años y abogado del Rosario, quien llegó a la Cámara en 2018 y al Senado en 2022 con cerca de 81.000 votos, como el único congresista de Cambio Radical elegido en Bolívar. Se despidió diciendo que «los cargos son pasajeros, pero el compromiso con la gente permanece». Aunque aún no ha hablado públicamente de la Alcaldía, su nombre circula entre los aspirantes, y en 2023 acompañó la campaña de Turbay, de modo que llegaría desde un terreno que conoce por dentro.

La Gobernación de Bolívar, hoy en manos del conservador Yamil Arana, suma otra pieza. Allí vuelve a hablarse de Vicente Blel Scaff, Vicentico, cartagenero de 1985, ingeniero industrial de la UTB y magíster de la Universidad del Norte, diputado a los 18 años, tres veces concejal y gobernador entre 2020 y 2023 con una coalición de Conservador, Liberal, La U y ASI. Es hermano de la senadora Nadia Blel y, como la Constitución impide la reelección inmediata pero no el regreso tras un periodo, su camino legal está despejado. En 2023 el apoyo de su familia se repartió entre Arana y Turbay, y ambos ganaron, así que lo que ocurra en una carrera puede mover las alianzas de la otra.

Con todo, las incógnitas son claras: a quién respaldará el alcalde, si Jorge Benedetti formaliza su aspiración y con qué aval, qué mecanismo usará la izquierda y si el caudal de Cepeda se convierte en votos locales. Mientras tanto, Cartagena hace lo que mejor sabe hacer: hablar de política mucho antes de que empiece la campaña.

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