lunes, agosto 15, 2022
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    Antioquia, ni raza ni independiente, puro fascismo

    Antioquia: “Paisa no se vara” es similar a “el vivo vive del bobo” y algunos toman eso como leit motiv, eslogan vital, designio divino.


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    Por: Wilmar Vera Zapata

    Con el triunfo del progresismo y la perspectiva de un gobierno popular en manos de Gustavo Petro, surgió la semana pasada por redes la invitación a un movimiento secesionista, Antioquia Federal, que usa como ejemplo la rebeldía de un subversivo como el general José María Córdova (con V no B) para personificar un pajazo mental que es la separación de la nación colombiana.

    Vale la pena recordar que los primeros brotes separatistas (y con el mismo nombre) vienen heredados del narcotráfico en los años 80 y 90, cuando la extradición asustaba a los principales capos de la droga que tenían en estas montañas su guarida y protección.

    Una Antioquia independiente permitiría el manejo político, que en ese momento faltaba, pues sin tener en cuenta que una década después el narcotráfico coronaría hasta la Casa de Nari, colocando al cuarto presidente señalado de tener vínculos con traquetos (López, con marimberos; Samper y Pastrana, cártel de Cali y Uribe, cártel de Medellín) inaugurando la etapa de narcodemocracia que cargamos como un sambenito, la cual, esperamos, llegue a su fin.

    Del mismo autor: Ganó Petro, hablemos de la prensa

    Pero en realidad el discurso trasnochado de una Antioquia Federal esconde el trasfondo de sentirse “pueblo elegido”. Aunado con el embeleco de la tal raza paisa, la independencia cae muy bien en mentes limitadas que creen que la diversidad es un peligro y que el cambio representa el fin de los valores, esos que nos definen como portadores de una capacidad de adaptación permanente y decisión que supera todos los obstáculos.

    “Paisa no se vara” es similar a “el vivo vive del bobo” y algunos toman eso como leit motiv, eslogan vital, designio divino.

    Umberto Eco, el medievalista y novelista italiano, leyó una conferencia en 1995 donde hacía referencia a que el fascismo no había desaparecido con el ajusticiamiento de Mussolini o el suicidio de Adolfo Hitler, en 1945. Por el contrario, y anticipándose de forma profética, Eco retomó varios elementos que definió como Ur-fascismo, o el fascismo eterno, que amenaza al mundo contemporáneo tanto en 1936 como en 1968, 2018 o en 2022.

    Ver: https://ctxt.es/es/20190116/Politica/23898/Umberto-Eco-documento-CTXT-fascismo-nazismo-extrema-derecha.htm

    Rescato algunos elementos de ese discurso que hoy retoman los secesionistas paisas y que se constituyen en amenazas que no pueden ser tomadas como “juegos de niños” sin importancia. Una de esas características es el culto a la tradición, una verdad heredada del pasado que perdura y que nos hace portadores de una estirpe mítica, que con igual ímpeto llenó las montañas de pueblos y de hijos.

    Adoran y rinden culto a la acción por la acción. Eco lo decía: “debe actuarse antes de y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración”, por eso la cultura es sospechosa. La educación es enemiga de ese ideal. Junto a dicha idea, no hay pensamiento crítico, el disentir es contrario a las tradiciones que nos enorgullecen. “Bala es lo que hay, bala es lo que viene”.

    Explota el miedo a la diferencia. Gais, venezolanos, izquierdistas, ecologistas, defensores de los derechos humanos, todos son merecedores del desprecio porque “nosotros” somos los buenos, los sabios, los inteligentes. “La gente de bien”, armada y uniformada, ojalá de piel clara y rasgos marinillos.

    Otra característica es que busca atraer a las clases medias frustradas, por dificultades de economía o humillación política, para que se unan al esfuerzo mayor y rechaza la “presión de grupos subalternos” (pobres, raizales, negros, mingas, pacifistas). Aunado va el nacionalismo, como el más “vulgar de los privilegios”, decía Eco, asediados por los complots internacionales que pretenden destruir nuestros logros y hazañas (Foro de Sao Paulo, Caracas chavista, Acuerdo de La Habana, Moscú soviética).

    El Ur-fascismo tiene en una guerra permanente la causa de la vida, por lo que bajar la guardia o sentarse con el enemigo a dialogar y buscar acuerdos es traicionar su causa nacional de existencia. Además, la aristocracia local necesita de una masa convencida de que son los mejores, que pertenecen a la más excelsa especie de la humanidad y, como tal, merecen un líder dominador, un “presidente eterno” o dictador que encarne sus valores y sea el pater familias que marca lo que está bien y conviene a los elegidos.

    Por último, Eco en su ensayo habla del machismo como estrategia de opresión, donde la envidia al pene de feministas castradas hace que sean los hombres quienes deben regir la vida privada y pública de sus miembros (literal y metafóricamente). Salirse de la hetero parentela significa darle la espalda a las tradiciones y a los valores que nos identifican y nos tienen en lo más alto del pedestal Ur-fascista.

    “La historia de Antioquia tiene asuntos que van desde la creación de los discursos de «raza» (que se propalaron desde los tiempos de la Independencia) hasta gustos y simpatías por el fascismo y la falange española. Además, sigue habiendo varias Antioquias. No es lo mismo esa vieja Antioquia, la de las tierras altas (Oriente, Valle de Aburrá, Norte, Suroeste) que la que llamaron hace tiempos la de las «tierras bajas» (Magdalena Medio, Bajo Cauca, Urabá…).

    A esta la llamaron una Antioquia del paludismo, de los infieles y el adulterio, de la falta de religiosidad, etc. La otra era la «blanca» o blanqueada, la que no tenía nada que ver con negros e indios (entre algunos miembros de la élite se decía que tampoco con judíos y con moros en su origen)… Me parece que esas güevonadas del federalismo, Antioquia Federal, etc., no es más que pataletas de neonazis y fascistas, de politiqueros que quieren pescar en río revuelto y seguir dominando en los discursos, en todo, en los procesos de exclusión y continuar con apoyando los viejos «discursos hegemónicos» de otros tiempos”, comentó Reinaldo Spitaletta, periodista, novelista y divulgador de la historia paisa.

    Ñapa: El asesino de Eliécer Santanilla está libre, esta semana retoma el juicio, no hay esperanza de justicia para el asesinado periodista quindiano, ni para su familia y allegados. Claro, como no es de interés para la mejor Fiscalía del mundo mundial… #JusticiaParaElicerSantanilla.

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    Antioquia: “Paisa no se vara” es similar a “el vivo vive del bobo” y algunos toman eso como leit motiv, eslogan vital, designio divino.


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    Por: Wilmar Vera Zapata

    Con el triunfo del progresismo y la perspectiva de un gobierno popular en manos de Gustavo Petro, surgió la semana pasada por redes la invitación a un movimiento secesionista, Antioquia Federal, que usa como ejemplo la rebeldía de un subversivo como el general José María Córdova (con V no B) para personificar un pajazo mental que es la separación de la nación colombiana.

    Vale la pena recordar que los primeros brotes separatistas (y con el mismo nombre) vienen heredados del narcotráfico en los años 80 y 90, cuando la extradición asustaba a los principales capos de la droga que tenían en estas montañas su guarida y protección.

    Una Antioquia independiente permitiría el manejo político, que en ese momento faltaba, pues sin tener en cuenta que una década después el narcotráfico coronaría hasta la Casa de Nari, colocando al cuarto presidente señalado de tener vínculos con traquetos (López, con marimberos; Samper y Pastrana, cártel de Cali y Uribe, cártel de Medellín) inaugurando la etapa de narcodemocracia que cargamos como un sambenito, la cual, esperamos, llegue a su fin.

    Del mismo autor: Ganó Petro, hablemos de la prensa

    Pero en realidad el discurso trasnochado de una Antioquia Federal esconde el trasfondo de sentirse “pueblo elegido”. Aunado con el embeleco de la tal raza paisa, la independencia cae muy bien en mentes limitadas que creen que la diversidad es un peligro y que el cambio representa el fin de los valores, esos que nos definen como portadores de una capacidad de adaptación permanente y decisión que supera todos los obstáculos.

    “Paisa no se vara” es similar a “el vivo vive del bobo” y algunos toman eso como leit motiv, eslogan vital, designio divino.

    Umberto Eco, el medievalista y novelista italiano, leyó una conferencia en 1995 donde hacía referencia a que el fascismo no había desaparecido con el ajusticiamiento de Mussolini o el suicidio de Adolfo Hitler, en 1945. Por el contrario, y anticipándose de forma profética, Eco retomó varios elementos que definió como Ur-fascismo, o el fascismo eterno, que amenaza al mundo contemporáneo tanto en 1936 como en 1968, 2018 o en 2022.

    Ver: https://ctxt.es/es/20190116/Politica/23898/Umberto-Eco-documento-CTXT-fascismo-nazismo-extrema-derecha.htm

    Rescato algunos elementos de ese discurso que hoy retoman los secesionistas paisas y que se constituyen en amenazas que no pueden ser tomadas como “juegos de niños” sin importancia. Una de esas características es el culto a la tradición, una verdad heredada del pasado que perdura y que nos hace portadores de una estirpe mítica, que con igual ímpeto llenó las montañas de pueblos y de hijos.

    Adoran y rinden culto a la acción por la acción. Eco lo decía: “debe actuarse antes de y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración”, por eso la cultura es sospechosa. La educación es enemiga de ese ideal. Junto a dicha idea, no hay pensamiento crítico, el disentir es contrario a las tradiciones que nos enorgullecen. “Bala es lo que hay, bala es lo que viene”.

    Explota el miedo a la diferencia. Gais, venezolanos, izquierdistas, ecologistas, defensores de los derechos humanos, todos son merecedores del desprecio porque “nosotros” somos los buenos, los sabios, los inteligentes. “La gente de bien”, armada y uniformada, ojalá de piel clara y rasgos marinillos.

    Otra característica es que busca atraer a las clases medias frustradas, por dificultades de economía o humillación política, para que se unan al esfuerzo mayor y rechaza la “presión de grupos subalternos” (pobres, raizales, negros, mingas, pacifistas). Aunado va el nacionalismo, como el más “vulgar de los privilegios”, decía Eco, asediados por los complots internacionales que pretenden destruir nuestros logros y hazañas (Foro de Sao Paulo, Caracas chavista, Acuerdo de La Habana, Moscú soviética).

    El Ur-fascismo tiene en una guerra permanente la causa de la vida, por lo que bajar la guardia o sentarse con el enemigo a dialogar y buscar acuerdos es traicionar su causa nacional de existencia. Además, la aristocracia local necesita de una masa convencida de que son los mejores, que pertenecen a la más excelsa especie de la humanidad y, como tal, merecen un líder dominador, un “presidente eterno” o dictador que encarne sus valores y sea el pater familias que marca lo que está bien y conviene a los elegidos.

    Por último, Eco en su ensayo habla del machismo como estrategia de opresión, donde la envidia al pene de feministas castradas hace que sean los hombres quienes deben regir la vida privada y pública de sus miembros (literal y metafóricamente). Salirse de la hetero parentela significa darle la espalda a las tradiciones y a los valores que nos identifican y nos tienen en lo más alto del pedestal Ur-fascista.

    “La historia de Antioquia tiene asuntos que van desde la creación de los discursos de «raza» (que se propalaron desde los tiempos de la Independencia) hasta gustos y simpatías por el fascismo y la falange española. Además, sigue habiendo varias Antioquias. No es lo mismo esa vieja Antioquia, la de las tierras altas (Oriente, Valle de Aburrá, Norte, Suroeste) que la que llamaron hace tiempos la de las «tierras bajas» (Magdalena Medio, Bajo Cauca, Urabá…).

    A esta la llamaron una Antioquia del paludismo, de los infieles y el adulterio, de la falta de religiosidad, etc. La otra era la «blanca» o blanqueada, la que no tenía nada que ver con negros e indios (entre algunos miembros de la élite se decía que tampoco con judíos y con moros en su origen)… Me parece que esas güevonadas del federalismo, Antioquia Federal, etc., no es más que pataletas de neonazis y fascistas, de politiqueros que quieren pescar en río revuelto y seguir dominando en los discursos, en todo, en los procesos de exclusión y continuar con apoyando los viejos «discursos hegemónicos» de otros tiempos”, comentó Reinaldo Spitaletta, periodista, novelista y divulgador de la historia paisa.

    Ñapa: El asesino de Eliécer Santanilla está libre, esta semana retoma el juicio, no hay esperanza de justicia para el asesinado periodista quindiano, ni para su familia y allegados. Claro, como no es de interés para la mejor Fiscalía del mundo mundial… #JusticiaParaElicerSantanilla.

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