¿Cuál es el contexto?: La búsqueda de alternativas seguras para salvaguardar el dinero y obtener ganancias fijas sigue reactivando el interés de los colombianos en el mercado tradicional. Con la llegada de julio, las estrategias de captación de las entidades bancarias han comenzado a moverse, consolidando a los Certificados de Depósito a Término (CDT) como una de las herramientas más estables y preferidas del ecosistema financiero nacional.
Durante este periodo, firmas como Banco Pichincha, Banco de Bogotá y Ban100 han tomado la delantera en el tablero de ofertas, destacándose por encima del promedio del sector gracias a sus atractivas tasas de interés. Este comportamiento responde a la necesidad de captar liquidez en un entorno donde los usuarios priorizan la previsibilidad frente a inversiones de mayor volatilidad.
Así operan las garantías de Fogafín en los CDT más rentables de julio
Para los expertos de la industria, la principal fortaleza de un CDT en el contexto actual es su capacidad para asegurar una rentabilidad fija desde el momento de la firma, actuando como un escudo eficaz para la preservación del capital. Quienes optan por estas opciones conocen de antemano el beneficio económico exacto que recibirán al finalizar el periodo pactado, eliminando los riesgos asociados a los fondos de inversión variables.

El rendimiento neto de estas herramientas está estrictamente ligado al tiempo que los recursos permanezcan bajo la custodia de la entidad y al dinero base exigido para la apertura. En el segmento de corto plazo, por ejemplo, los depósitos con maduración a 90 días muestran una sólida competencia liderada por el Banco Pichincha, que mantiene una tasa del 11,90% Efectivo Anual (E.A.), superando los rangos estándar de la banca comercial tradicional que oscilan entre el 9,00% y el 11,00% E.A.
A mediano plazo, la tendencia se mantiene robusta. En la categoría de 180 días (seis meses), Pichincha conserva su ventaja competitiva junto a Ban100 que ofrece tasas del 12,50% E.A. para horizontes extendidos y el Banco de Bogotá, cuya propuesta se estabiliza con un sólido respaldo corporativo. Estos números reafirman el atractivo de los plazos intermedios para quienes buscan un equilibrio entre retornos significativos y disponibilidad de efectivo en el mediano plazo.
Más allá de los atractivos porcentajes de ganancia bruta, el análisis para los inversionistas debe contemplar factores regulatorios clave. Toda inversión en un CDT en el país cuenta con el blindaje del seguro de depósitos de Fogafín, el cual protege el dinero de los ahorradores hasta por un valor de 50 millones de pesos por institución. Esta garantía otorga un marco de tranquilidad fundamental para los pequeños y medianos aportantes.
No obstante, los analistas financieros sugieren calcular la rentabilidad real descontando el impacto de los impuestos. Actualmente, sobre las ganancias generadas por concepto de intereses se aplica de forma automática una retención en la fuente del 4%. Asimismo, es vital aclarar que la constitución o liquidación de un certificado de depósito no genera de manera automática la obligación de declarar renta; dicha responsabilidad se activa únicamente si el contribuyente supera los topes globales de patrimonio o ingresos anuales exigidos por la DIAN.
Con estas reglas de juego, el arranque de julio ratifica que el ahorro tradicional vive un gran momento, impulsado por entidades que compiten agresivamente por el bolsillo de los colombianos mediante tasas de doble dígito.
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