El Gobierno de Estados Unidos analiza la posibilidad de impedir la llegada de petróleo a Cuba mediante un bloqueo naval, una medida que, de concretarse, marcaría un nuevo endurecimiento de su política hacia la isla. La propuesta forma parte de las discusiones internas que adelanta la administración del presidente Donald Trump y aún no ha sido adoptada oficialmente.
Panorama general: La iniciativa busca aumentar la presión sobre el Gobierno cubano y se inscribe en una estrategia más amplia orientada a provocar cambios en el liderazgo de La Habana. Aunque no existe una decisión definitiva, la opción ha sido respaldada por sectores críticos del régimen cubano en Washington y cuenta con el apoyo del secretario de Estado, Marco Rubio. La Casa Blanca no ha emitido comentarios al respecto.
De materializarse, el bloqueo representaría una escalada en la ofensiva diplomática y económica de Estados Unidos en el Caribe, y reforzaría el objetivo de Trump de alinear a los actores regionales con los intereses de Washington en el hemisferio occidental.
Trump evalúa un bloqueo naval a Cuba como parte de su ofensiva diplomática en el Caribe

El debate se produce luego de que, a comienzos de enero, Trump anunciara su intención de evitar que el petróleo y los recursos financieros procedentes de Venezuela lleguen a Cuba, tras la operación del 3 de enero que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Especialistas han advertido que una restricción prolongada del suministro energético podría afectar gravemente el funcionamiento de la red eléctrica y la economía cubana, ya debilitada.
El cambio de poder en Venezuela reforzó el enfoque de Washington sobre Cuba, país que ha mantenido una relación estrecha con Caracas y que ahora vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia regional estadounidense.
Por qué es importante: Impulsado por los acontecimientos en Venezuela y por el control del petróleo de ese país, Trump ha elevado el tono frente a La Habana y ha sugerido que el Gobierno cubano debería alcanzar un acuerdo con Estados Unidos. Estas declaraciones han intensificado la presión diplomática sobre la isla.
Desde Cuba, la respuesta ha sido firme. Los dirigentes comunistas han rechazado cualquier intento de negociación bajo amenaza y han respondido con un discurso desafiante frente a las advertencias provenientes de Washington.
Mientras las deliberaciones continúan, el bloqueo naval permanece como una posibilidad en estudio, cuyo alcance y consecuencias aún no han sido definidos, pero que anticipa un escenario de mayor confrontación en la región.
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