Bogotá no puede retroceder

La ciudad de Bogotá ha logrado unos avances supremamente importantes en los últimos 3 años y medio, eso es un gran acierto teniendo el precedente de 3 administraciones nefastas que sumieron a la ciudad en un caos


EDITORIAL

Bogotá, como todas las ciudades de Colombia, se apresta a elegir su próximo alcalde o alcaldesa. Esta ciudad ha tenido una manera compleja de entender sus dinámicas y lo que hacen sus mandatarios; lastimosamente ha tenido talanqueras que no han permitido que los gobernantes desplieguen toda su gestión y puedan hacer grandes obras en distintos frentes.

Sin embargo Bogotá, en estos años bajo la batuta de Enrique Peñalosa, quien ha sido un alcalde impopular como él mismo lo admite, se ha dado la pela por hace grandes obras que estaban empolvadas o trabadas y que podían convertir a Bogotá en una ciudad mucho más eficiente, con una mejor calidad de vida para sus habitantes y con las condiciones de una verdadera capital de un país como Colombia.

Cuando Enrique Peñalosa llegó al Palacio Liévano se encontró con una alcaldía sumida en un estancamiento administrativo gigante: obras paralizadas, contratos y presupuestos sin ejecutar, la seguridad en toda la ciudad deteriorada, un caos de movilidad sin precedentes y claramente teniendo la gran cruz en la espalda de numerosos actos de corrupción de administraciones pasadas y de algunos sectores que no permiten que en Bogotá se gobierne de la mejor manera.

Hoy en día, luego de 3 largos y difíciles años Peñalosa ha tenido un repunte. Su campaña Impopulares pero eficientes ha logrado mostrar otra cara de lo que ha hecho la administración y demuestra que la izquierda recalcitrante en Bogotá sigue perjudicando a nivel de opinión la imagen de estos alcaldes que simplemente tachan de por no ser parte de esa corriente, por sesgo político y sin tener en cuenta evidencia sustentada, ejecución de obras e indicadores.

El 70% de los bogotanos creen que la ciudad no va por buen camino y eso no se compadece con las más de 2.500 obras que están avanzando en la capital y las casi 200 que se van a entregar en los próximos días. Incluso con las trabas que han puesto jueces gracias a tutelas que han interpuesto supuestos ciudadanos preocupados Bogotá avanza en temas como la licitación del metro que por primera vez en la vida se hizo, en parques infantiles, mega-colegios y supercades.

El 70% de las obras que prometió la administración de Enrique Peñalosa ya han sido entregadas y el 30% están en desarrollo. Una de ellas, que pertenece al paquete de las 200 obras es el metro de Bogotá, las troncales que alimentan la avenida Ciudad de Cali, así como la extensión de la Avenida Caracas y la troncal de Transmilenio por la carrera séptima, que está frenada por un juez de la república.

La pobreza multidimensional bajó del 5.9% al 4.3%, la malla vial se intervino en más de 1.300km y la inversión en temas de seguridad y competitividad ha dado buenos resultados. Además, los más de 1140 parques educativos y los cerca de 1441 buses nuevos para el sistema de Transmilenio demuestran que Bogotá está cambiando y para bien.

Ahora tenemos una baraja de candidatos larga, extensa y con posiciones muy claras, así algunos la quieran ocultar. Unos quieren frenar proyectos como el metro de Bogotá, por ejemplo Holman Morris y Claudia López; la segunda es uno de los ejemplos más claros en donde no se conocen propuestas sino críticas y ataques.

También se tienen candidatos que han hecho parte del gobierno de Enrique Peñalosa como Miguel Uribe Turbay, quien concentra gran votación de la centro derecha y tiene el apoyo de un importante sector de la clase industrial, empresarial, académica y política. Ellos coinciden en que Turbay es la persona más indicada para continuar todo lo que se está haciendo en la ciudad. Más que ser una continuidad del gobierno de Peñalosa es continuar una línea que se trazó para recuperar a la ciudad en temas de seguridad, educación, movilidad, infraestructura y empleo.

Los bogotanos tendrán que decidir si quieren volver al pasado, escoger soluciones que generan incertidumbre y pánico; como siempre serán libres de escoger, pero tendrán una gran responsabilidad en sus manos y es saber que Bogotá ha logrado un gran desarrollo, que así se percibe en todo el país y que se puede continuar de esa manera. Todo esto depende de lo que escoja cada una de las personas que está habilitada para votar en la capital.