El Hecho: El proyecto del Cable Aéreo de La Calera avanza en sus etapas técnicas, con una inversión estimada en $1,04 billones y la meta de finalizar los estudios de factibilidad en octubre de 2026.
¿Por qué es importante?: Reducirá drásticamente los tiempos de desplazamiento entre La Calera y Bogotá, que hoy alcanzan hasta 128 minutos en transporte público, a apenas 26 minutos, movilizando hasta 35.000 usuarios diarios (más de siete millones de viajes al año).
¿Cuál es el contexto?: La megaobra contempla un trazado de 6,61 kilómetros con tecnología 100% eléctrica y columnas distanciadas entre 800 metros y un kilómetro para proteger los Cerros Orientales, articulando tres estaciones desde el casco urbano caleruno hasta la calle 153 con Carrera Séptima en Bogotá.
¿A quiénes afecta y cómo?: Involucra a los habitantes de la sabana y la capital, integrándose físicamente con la troncal de TransMilenio, con un costo de operación anual de unos $50.000 millones.
El dato que no se puede perder: La financiación de la construcción se presentará a inicios de 2027 a la nueva administración nacional, evaluando un modelo de cofinanciación diferenciado donde la Nación podría aportar un porcentaje superior al 70% habitual, e incluso cubrir el 100% de la obra.
Desplazarse a diario entre La Calera y la capital se ha convertido en una prueba de paciencia. Para quienes residen en el municipio y trabajan en Bogotá, o viceversa, las mediciones de la Empresa Férrea Regional retratan un panorama pesado: un promedio de 128 minutos a bordo del transporte público y 88 minutos al volante de un vehículo particular. Sin embargo, esa dilatada rutina está más cerca que nunca de quedar atrás.
Panorama general: La iniciativa del Cable Aéreo de La Calera sigue consolidando sus etapas técnicas con paso firme. Según los detalles entregados por el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, la megaobra demandará una inversión cercana a los $1,04 billones, con la meta de culminar sus estudios de factibilidad en el mes de octubre. Asimismo, se calcula que la operación anual del sistema se situará alrededor de los $50.000 millones.
Uno de los mayores desafíos al planificar infraestructura en la sabana capitalina es la salvaguarda ambiental. Para mitigar cualquier alteración ecológica, los estructuradores determinaron que el sistema opere con tecnología 100% eléctrica.
Además, se evalúa la implementación de ingeniería avanzada que permita distanciar las columnas de soporte entre 800 metros y un kilómetro entre sí. Esto reducirá al mínimo la intervención sobre el suelo y el ecosistema de los Cerros Orientales. “Entre menos podamos intervenir el suelo, mucho mejor”, puntualizó el gobernador Rey.
Proyecto del Cable Aéreo de La Calera reducirá los tiempos de viaje a solo 26 minutos

El trazado proyectado contempla una longitud total de 6,61 kilómetros, diseñado para enlazar el casco urbano caleruno directamente con el norte bogotano, específicamente sobre la calle 153 con Carrera Séptima. En este punto de convergencia se prevé una integración física con la troncal de TransMilenio rumbo a la calle 200, garantizando que la estructura funcione como un engranaje complementario y no como una isla operativa.
La infraestructura se dividirá en tres estaciones clave:
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Estación inicial: Situada en el corazón urbano de La Calera.
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Estación intermedia: Ubicada en la zona de montaña, con un doble propósito operativo y un fuerte atractivo turístico.
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Estación terminal: Emplazada en la calle 153 con Carrera Séptima, en Bogotá.
Gracias a esta configuración, el tiempo de traslado se desplomará drásticamente, permitiendo cubrir el trayecto en apenas 26 minutos. En materia de capacidad, las estimaciones calculan una movilización diaria de hasta 35.000 usuarios, lo que se traducirá en más de siete millones de viajes al año. Durante las horas de mayor afluencia, el sistema podrá transportar de manera simultánea a 2.546 pasajeros.
“La gran apuesta es mejorar la conexión entre La Calera y Bogotá, que hoy tiene un tiempo de viaje largo y que con el proyecto vamos a reducir”, destacó Orlando Santiago Cely, gerente de la Empresa Férrea Regional.
Por qué es importante: El desarrollo del proyecto ha caminado bajo una sólida sinergia institucional: la Gobernación de Cundinamarca financió la fase de prefactibilidad, mientras que el Distrito asumió los costos de la factibilidad a través de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN).
Aun así, el gran interrogante radica en la consecución de los recursos para su construcción. Al no encajar estrictamente bajo la categoría tradicional de sistema masivo de transporte, el cable aéreo podría acogerse a un modelo de cofinanciación diferenciado. Esto abriría la puerta para que la Nación aporte un porcentaje superior al 70% habitual, contemplándose incluso la posibilidad de que el Gobierno nacional cubra hasta el 100% de la obra, una decisión que recaerá en las directrices de la administración entrante.
El plan ya quedó consignado en el portafolio entregado por Cundinamarca durante el proceso de empalme gubernamental. “Nuestra idea es que a comienzos de 2027 ya tengamos toda la factibilidad para presentarle el proyecto al nuevo gobierno”, concluyó Cely, trazando la ruta para que este anhelo de conectividad pase de los planos a la realidad.