El giro que el presidente Duque debe dar

El mandatario está en un momento crucial y realmente esencial de su Gobierno; tiene la posibilidad de continuar gobernando como la ha venido haciendo desde el 7 de agosto de 2018 o puede dar un cambio total y apostar por un verdadero triunfo de su Gobierno. Para ello solo tendrá dos años.


EDITORIAL

Como lo hemos mencionado innumerables veces en nuestros editoriales, y no será inoportuno mencionarlo una vez más, el presidente Iván Duque es una persona con buenas intenciones y que de alguna manera ha logrado cambiar en cierta forma el modo de hacer política.

Sin embargo, los resultados que ha obtenido, que han sido muy escasos, no lo han favorecido y no han avalado dichas formas que ha implementado desde que inició su gestión como presidente de Colombia.

Tal vez su error ha sido querer acaparar todo y que por querer parecer o quedar quien con la mayoría de los colombianos, por buscar una unidad, que es muy loable pero en la práctica muy difícil de alcanzar, se ha distraído de algunos objetivos básicos y muy puntuales que tenía que haber perseguido para lograr una estabilidad en el país.

Si bien no suscribimos las quejas copiosas y las excusas cotidianas que ha presentado el Centro Democrático, partido de Gobierno, respecto a lo que recibieron como país, consideramos que cada uno se somete y cuando se aspira a una presidencia es más que obvio que se encontrarán problemas, que el periodo presidencial no se será un paraíso y siempre se deberá trabajar sin descanso. Quejarse no es una solución.

Consideramos que el presidente Duque debe tener presente por estas fechas que debe concretar los cambios al interior de su gabinete y que de una vez por todas ejecute esos esos movimientos, no solamente los que la opinión pública, política o el sector económico esperan, si no los que están más que diagnosticados y son necesarios.

Ahora, el punto principal de esto es absolutamente claro: Duque tiene que centrarse en garantizar que la economía de este país funcione, pero que funcione en óptimas condiciones; que estén las garantías dadas en un marco de estabilidad para que las personas puedan operar sus negocios sin mayores inconvenientes y sin mayores barreras por parte del Estado, además de seguir fomentando la inversión extranjera, tan necesaria en estos en estos días.

Respecto al sector minero energético, preocupa que no se ven pasos certeros frente a la necesidad de implementar un fracking responsable y con todas las garantías. La situación del gas en Colombia es preocupante, especialmente porque las reservas que tenemos son mínimas; el desempleo ha venido en aumento por razones muy claras, como la migración de los venezolanos, lo cual es una serpiente que se debe cortar de un tajo para poder tomar decisiones de fondo con la situación que se vive en ese país, la cual parece no resolverse.

Más allá de eso, el día a día de los colombianos tiene unas necesidades muy claras: en primer lugar, más seguridad ciudadana, más justicia y que a la impunidad por fin se le ponga coto en este país.

Pareciera que la delincuencia nos sigue ganando la guerra todos los días, para lo cual es elemental que la ministra de Justicia, Margarita Cabello, saque una reforma a la justicia y será necesaria la presencia de bancadas importantes como Cambio Radical.

Cabe mencionar que el excandidato a la presidencia, Germán Vargas lleras, tenía una reforma a la justicia muy buena, muy importante, oportuna y necesaria.

Por último, el presidente Duque tiene que dedicarse a gobernar, más que para todos los colombianos (que es lo que se dice en los discursos para ganar aplausos al comienzo de un Gobierno), Duque tiene que dedicarse a gobernar para quienes trabajan todos los días en la legalidad, para quienes se esfuerzan constantemente por sacar este país adelante.

Tiene que dedicarse a gobernar para los colombianos que creen en un mejor país, en una Colombia con justicia, con una economía sólida, con seguridad, con oportunidades y con mejores empleos.

Colombia debe ser un país que cuide a los empresarios, que genere políticas equitativas y no paritarias; debe ser un país que simplemente se fundamente por derechos básicos universales y claros, como el respeto a la propiedad privada, la libertad económica, respeto a los terceros y un verdadero trabajo mancomunado.

Ya el presidente Duque ha podido ver que hay sectores claros del país que no lo quieren dejar gobernar y que pese a lo él haga, piense o proponga, siempre será criticado, vituperado y arremeterán con un gran ejército para hacerlo quedar mal ante el país.

Así que llegó el momento para que Duque haga una verdadera catarsis y que los cambios que plantea sean revulsivos. Es hora de que su gobierno de una vez por todas se encamine por la senda del éxito.