La industria de hidrocarburos en Colombia atraviesa un momento de contrastes profundos. Según el más reciente Informe de Taladros y Producción publicado por Campetrol, el país registró un incremento en la operatividad de equipos durante febrero de 2026; sin embargo, esta mayor actividad técnica no ha logrado frenar el declive en la extracción de petróleo y gas, una tendencia que pone en jaque la autosuficiencia energética nacional.
El dato más positivo del reporte sectorial es el aumento en el censo de taladros activos. Durante el segundo mes del año, Colombia reportó un total de 112 equipos en operación, lo que representa un crecimiento del 4,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cinco unidades adicionales
Reporte de Campetrol revela un crecimiento del 4,7% en equipos activos
Este impulso estuvo liderado principalmente por los taladros de perforación, que alcanzaron las 32 unidades, marcando un ascenso anual del 18,5%. Por su parte, los equipos destinados a labores de reacondicionamiento (workover) se mantuvieron estables en 80 unidades, cifra idéntica a la registrada en febrero de 2025. Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de la cámara gremial, proyectó que esta dinámica se mantendrá estable, con una expectativa de 114 equipos activos para el trimestre comprendido entre marzo y mayo de 2026.

Pese al despliegue técnico en los campos, las cifras de producción fiscalizada continúan en terreno negativo. En enero de 2026, el promedio diario de extracción de petróleo se situó en 746,400 barriles (KBPD). Esto se traduce en una caída del 3,0% respecto a enero del año pasado, lo que significa que el país dejó de producir unos 23,300 barriles por día.
Factores como el deterioro del orden público y los constantes bloqueos en departamentos clave como Meta han pasado factura. Tan solo en 2025, la producción diferida por estas causas acumuló más de 2,6 millones de barriles, generando un impacto económico superior a los $722 mil millones de pesos.El panorama para el gas natural es aún más complejo. La producción comercializada promedió 683 millones de pies cúbicos por día (MPCD), reflejando una estrepitosa reducción del 16,7% frente a los niveles de principios de 2025.
Esta escasez de suministro local ha forzado a un aumento significativo en la compra de gas al exterior. En febrero de 2026, las importaciones alcanzaron los 193,1 MPCD, un incremento anual del 27,7%. Actualmente, el gas importado ya representa aproximadamente el 20% de la disponibilidad total en el país, elevando las alarmas sobre el costo final de la energía para los usuarios y la pérdida de soberanía en este recurso vital.
El sector también enfrenta vientos en contra en el ámbito financiero. Aunque la Inversión Extranjera Directa (IED) en hidrocarburos mostró una resiliencia relativa en 2025 alcanzando los US$2.498 millones, la cifra sigue siendo un 54,2% inferior al máximo histórico registrado en 2012.
En cuanto a los precios internacionales, el crudo Brent promedió $70,9 dólares por barril en febrero. Si bien esto representa una recuperación del 6,4% frente a enero de 2026, sigue estando un 6,0% por debajo de los precios de hace un año, lo que limita el margen de maniobra para nuevas exploraciones de alto costo.El desafío para el resto de 2026 será convertir el ligero incremento en la actividad de taladros en una estabilización real de la producción, en un entorno marcado por la incertidumbre operativa y la necesidad urgente de nuevas reservas.
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