El fallecimiento de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia A severa, desató un intenso debate público sobre responsabilidades en el sistema de salud y generó contradicciones entre el Gobierno nacional y la familia del menor. Mientras el presidente Gustavo Petro sugirió que el desenlace estuvo relacionado con un accidente en bicicleta y con fallas en la prevención familiar, la madre del niño asegura que su hijo murió por no recibir a tiempo un medicamento vital.
Durante un Consejo de Ministros televisado el lunes 16 de febrero, el mandatario afirmó que “si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos”, y añadió que la prevención comienza en el entorno familiar. Sus declaraciones generaron críticas inmediatas, al interpretarse como un traslado de responsabilidad hacia la madre del menor y su nivel educativo.
Caso Kevin Acosta: controversia por la falta de medicamentos y contradicciones del Gobierno
La respuesta no tardó en llegar. Yudy Katherine Pico, madre de Kevin, desmintió esa versión y aseguró que la causa de la muerte de su hijo fue la falta de un medicamento que debía recibir de forma periódica para tratar su enfermedad. En entrevista con Blu Radio, la mujer fue enfática en señalar que el accidente no explica el desenlace y que el tratamiento había sido interrumpido desde diciembre de 2025 por fallas en la continuidad del servicio.
Para respaldar su postura, Pico citó ejemplos de personas con hemofilia que practican deporte de alto nivel, como Alex Dowsett, quien convive con la misma condición. “Kevin podía montar en bicicleta. El hecho de que tuviera una caída no significa que por ese lado se vayan a excusar o que digan que yo soy la culpable”, afirmó.
De acuerdo con el relato de la familia, el menor sufrió una caída y fue trasladado inicialmente a un centro médico en La Plata. Tras varios días de atención, fue remitido al Hospital La Misericordia, en Bogotá, donde falleció el fin de semana. Sin embargo, la madre insiste en que la gravedad del caso se vio agravada por la ausencia del medicamento que debía aplicarse cada 28 días.

Pico denunció que la Nueva EPS le informó que el contrato con la IPS Medicarte, encargada de suministrar el tratamiento, terminaría el 31 de diciembre de 2025. Desde entonces, la atención pasaría a otra institución, sin que se ofreciera una alternativa inmediata. “Solo me dijeron que tocaba esperar. El medicamento costaba 35 millones de pesos y yo no tenía cómo comprarlo”, relató.
El caso también abrió un debate médico. El doctor Agustín Contreras, hematooncólogo pediatra de la Fundación Cardioinfantil, explicó en diálogo con La FM que las personas con hemofilia sí pueden montar bicicleta y realizar actividad física, siempre que reciban su tratamiento de manera oportuna y organizada. Según el especialista, estas prácticas incluso hacen parte de las recomendaciones médicas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Más allá de las declaraciones cruzadas, el caso de Kevin volvió a poner en el centro del debate las fallas en la entrega de medicamentos de alto costo y la responsabilidad de las instituciones del sistema de salud. Para la familia, no se trata de buscar culpables individuales, sino de que se reconozcan las fallas estructurales que, aseguran, terminaron teniendo consecuencias irreparables.
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