domingo, agosto 14, 2022
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    Los códigos QR en restaurantes y bares estarían afectando su seguridad y su bolsillo

    Los códigos QR comenzaron a usarse, en su mayoría, a raíz de la pandemia pero se estandarizaron hasta el punto de parecer una acción normal pero que generan escenarios que afectan a los clientes y usuarios.


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    Por: Redacción 360 Radio

    En  mayo de 2022, la SIC emitió un comunicado sobre el uso de los Códigos QR para los menú en bares y restaurantes, en la que aseguraba que ya no era obligatorio el uso de estos medios para la lectura del menú, y, además hizo recomendaciones respecto a la correcta visibilización de precios para que los usuarios no tengan que dar un paso extra en su experiencia en un restaurante.

    “Sobre la información pública de precios, esta Superintendencia impartió instrucciones en el numeral 2.3.1. de la Circular Única, estableciendo los sistemas de indicación para asegurar la información visual del precio, mediante caracteres legibles, claros y visibles. Dicha disposición, habilitó el uso adicional de medios tecnológicos para verificar los precios, sin que ello desplace la obligación de indicación del precio mediante los sistemas de fijación, definidos en los siguientes términos: “sin perjuicio de lo anterior, el establecimiento de comercio podrá utilizar adicionalmente medios tecnológicos de lectura de códigos para verificar los precios, sin que ello elimine la obligación de informar visualmente el precio a los consumidores”, indicaba la SIC en aquel momento.

    No se puede negar que varios establecimientos acataron la medida, pero otros, prefirieron seguir con el código QR argumentando mayor facilidad para su desarrollo y ejecución. Lo que varios usuarios y clientes de estos lugares desconocen, es que perfectamente podría estar poniendo en vilo su seguridad y su bolsillo, al abrir puertas a los ciberdelincuentes y al desconocer qué tan reales son los precios de lo que está consumiendo. 

    Los menús por código QR se incrementaron por la pandemia

    Los ciberdelincuentes van siempre un paso por delante. Cuando se ha descubierto un nuevo delito y se diseñan medidas preventivas, ellos ya tienen el ojo puesto en la siguiente acción delincuencial. Es claro que para que los datos de una persona sean robados, los delincuentes deben acceder al sistema, ya sea por un ordenador o un móvil y es aquí donde entran en juego los códigos QR, en el momento que el cliente entra a la carta de un restaurante. Si la persona es objeto de un ciberataque, puede ser dirigido a una web similar a la del establecimiento, le pueden pedir datos de tarjeta de crédito, le piden revelar información personal incluso relacionándola con redes sociales.

    Encontrar un clic más en el proceso para ver el menú puede ser una mala jugada. Hay restaurantes en los que al leer el menú de los códigos QR, le descarga un archivo en un drive, le pide un correo, lo manda a otra web, y aunque puede ser una estrategia de remarketing, también puede prestarse para la venta de datos personales a bases de datos que terminan en manos de delincuentes. 

    Ahora bien, otro panorama es el de los precios. No hay nada mejor que llegar a un restaurante y tener un menú físico. Comer en un restaurante es una experiencia especial, significa que es hora de tomar un descanso en el día, significa interactuar con los demás y si toca leer un código QR seguramente estas sensaciones quedarán en el olvido. Pero también, el menú impreso significa claridad y honestidad; encontrar los precios correctos y los ingredientes de cada plato son parte de la esencia de un restaurante. 

    En Colombia existen denuncias legales de personas que han ido a restaurantes y ven un precio de un plato en el código QR, por ejemplo 30 mil, vuelven a los 3 días y ya está en 33 mil, la semana siguiente en 38 mil y tres semanas después pasa los 40 mil pesos. Los restaurantes argumentan, en gran parte, que deben subir precios por la inflación e incremento del precio de insumos básicos, razón que para ellos seguramente es de peso, pero que a la vez está afectando al consumidor que muchas veces sin notarlo paga y paga sin conocer el precio real y/o adecuado. 

    Tantas son las opiniones encontradas respecto al uso de menús en códigos QR que hasta personajes públicos se han expresado: “Ya que terminó la emergencia sanitaria, por favor, restaurantes, volvamos al menú impreso tradicional. No más códigos QR”, expresó Humberto de la Calle en su cuenta de Twitter. 

    Los baby boomers en particular reniegan el uso de menús con códigos QR, según estudios de universidades en Estados Unidos, cuatro de cada cinco prefieren un menú físico; aunque también el códigos QR tiene sus defensores que argumentan facilidad, rapidez e higiene. Pero esa flexibilidad tiene grandes inconvenientes para el cliente del restaurante. Algunos expertos consultados por otros medios, alegan que los menús de código QR lograrán en última instancia generar mayores ganancias a través del mecanismo de aumento de precios similar al de Uber, pues les permitirá a los restaurantes cobrar más en un viernes ajetreado que en un martes lluvioso por la noche. ¿Qué tan legal es esto?

    Colombia está viviendo unos días de transición de Gobierno, por lo que este tema quizás ni lo contemplen los mandatarios, pero es necesario abordarlo desde esa necesidad que todas las personas, como ciudadanos y clientes de algún lugar, tienen de recibir correctamente la información y que haya una entidad o institución que vele y garantice por el correcto uso de estas ‘soluciones digitales’ que en ocasiones se han convertido en un dolor de cabeza para todos.

    Lea también: La incoherencia y el sentido común escasean en Colombia

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    Los códigos QR comenzaron a usarse, en su mayoría, a raíz de la pandemia pero se estandarizaron hasta el punto de parecer una acción normal pero que generan escenarios que afectan a los clientes y usuarios.


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    Por: Redacción 360 Radio

    En  mayo de 2022, la SIC emitió un comunicado sobre el uso de los Códigos QR para los menú en bares y restaurantes, en la que aseguraba que ya no era obligatorio el uso de estos medios para la lectura del menú, y, además hizo recomendaciones respecto a la correcta visibilización de precios para que los usuarios no tengan que dar un paso extra en su experiencia en un restaurante.

    “Sobre la información pública de precios, esta Superintendencia impartió instrucciones en el numeral 2.3.1. de la Circular Única, estableciendo los sistemas de indicación para asegurar la información visual del precio, mediante caracteres legibles, claros y visibles. Dicha disposición, habilitó el uso adicional de medios tecnológicos para verificar los precios, sin que ello desplace la obligación de indicación del precio mediante los sistemas de fijación, definidos en los siguientes términos: “sin perjuicio de lo anterior, el establecimiento de comercio podrá utilizar adicionalmente medios tecnológicos de lectura de códigos para verificar los precios, sin que ello elimine la obligación de informar visualmente el precio a los consumidores”, indicaba la SIC en aquel momento.

    No se puede negar que varios establecimientos acataron la medida, pero otros, prefirieron seguir con el código QR argumentando mayor facilidad para su desarrollo y ejecución. Lo que varios usuarios y clientes de estos lugares desconocen, es que perfectamente podría estar poniendo en vilo su seguridad y su bolsillo, al abrir puertas a los ciberdelincuentes y al desconocer qué tan reales son los precios de lo que está consumiendo. 

    Los menús por código QR se incrementaron por la pandemia

    Los ciberdelincuentes van siempre un paso por delante. Cuando se ha descubierto un nuevo delito y se diseñan medidas preventivas, ellos ya tienen el ojo puesto en la siguiente acción delincuencial. Es claro que para que los datos de una persona sean robados, los delincuentes deben acceder al sistema, ya sea por un ordenador o un móvil y es aquí donde entran en juego los códigos QR, en el momento que el cliente entra a la carta de un restaurante. Si la persona es objeto de un ciberataque, puede ser dirigido a una web similar a la del establecimiento, le pueden pedir datos de tarjeta de crédito, le piden revelar información personal incluso relacionándola con redes sociales.

    Encontrar un clic más en el proceso para ver el menú puede ser una mala jugada. Hay restaurantes en los que al leer el menú de los códigos QR, le descarga un archivo en un drive, le pide un correo, lo manda a otra web, y aunque puede ser una estrategia de remarketing, también puede prestarse para la venta de datos personales a bases de datos que terminan en manos de delincuentes. 

    Ahora bien, otro panorama es el de los precios. No hay nada mejor que llegar a un restaurante y tener un menú físico. Comer en un restaurante es una experiencia especial, significa que es hora de tomar un descanso en el día, significa interactuar con los demás y si toca leer un código QR seguramente estas sensaciones quedarán en el olvido. Pero también, el menú impreso significa claridad y honestidad; encontrar los precios correctos y los ingredientes de cada plato son parte de la esencia de un restaurante. 

    En Colombia existen denuncias legales de personas que han ido a restaurantes y ven un precio de un plato en el código QR, por ejemplo 30 mil, vuelven a los 3 días y ya está en 33 mil, la semana siguiente en 38 mil y tres semanas después pasa los 40 mil pesos. Los restaurantes argumentan, en gran parte, que deben subir precios por la inflación e incremento del precio de insumos básicos, razón que para ellos seguramente es de peso, pero que a la vez está afectando al consumidor que muchas veces sin notarlo paga y paga sin conocer el precio real y/o adecuado. 

    Tantas son las opiniones encontradas respecto al uso de menús en códigos QR que hasta personajes públicos se han expresado: “Ya que terminó la emergencia sanitaria, por favor, restaurantes, volvamos al menú impreso tradicional. No más códigos QR”, expresó Humberto de la Calle en su cuenta de Twitter. 

    Los baby boomers en particular reniegan el uso de menús con códigos QR, según estudios de universidades en Estados Unidos, cuatro de cada cinco prefieren un menú físico; aunque también el códigos QR tiene sus defensores que argumentan facilidad, rapidez e higiene. Pero esa flexibilidad tiene grandes inconvenientes para el cliente del restaurante. Algunos expertos consultados por otros medios, alegan que los menús de código QR lograrán en última instancia generar mayores ganancias a través del mecanismo de aumento de precios similar al de Uber, pues les permitirá a los restaurantes cobrar más en un viernes ajetreado que en un martes lluvioso por la noche. ¿Qué tan legal es esto?

    Colombia está viviendo unos días de transición de Gobierno, por lo que este tema quizás ni lo contemplen los mandatarios, pero es necesario abordarlo desde esa necesidad que todas las personas, como ciudadanos y clientes de algún lugar, tienen de recibir correctamente la información y que haya una entidad o institución que vele y garantice por el correcto uso de estas ‘soluciones digitales’ que en ocasiones se han convertido en un dolor de cabeza para todos.

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