Crisis en la lectura mundial: Estudiantes de la OCDE registran un fuerte desplome en comprensión lectora

El rendimiento mundial pasó de 489 puntos en 2015 a 461 en la más reciente evaluación.

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La última edición de la evaluación de lectura internacional de la OCDE, que analizó el desempeño de más de 760.000 estudiantes de 15 años en representación de unos 33 millones de jóvenes en todo el planeta, sitúa a Singapur en lo más alto del podio con una puntuación media de 535. Le sigue muy de cerca China, con 527 puntos. De hecho, el bloque asiático acapara por completo los seis primeros puestos de la tabla global, con Taiwán (508), Japón (503), Macao (501) y Corea del Sur (501) completando este grupo de élite.

Panorama general: Detrás de estas cifras hay metodologías muy consolidadas. En el caso de Singapur, el secreto reside en un programa de alfabetización sumamente estructurado que se despliega desde la escuela primaria. Este modelo combina la lectura guiada, el debate en el aula y un acompañamiento quirúrgico para los alumnos con dificultades. Su currículo prioriza competencias de orden superior: la inferencia, la evaluación rigurosa de argumentos, la identificación de pruebas y la interpretación crítica de contenidos frente a la avalancha de formatos textuales actuales.

En el continente europeo, Irlanda se alza con la primera posición de la región al alcanzar los 500 puntos. Muy de cerca le pisan los talones Estonia (499) y el Reino Unido (494), conformando el trío puntero de Europa.

Revelan desplome global: puntaje promedio de lectura en la OCDE cae 28 puntos en una década

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El panorama europeo es heterogéneo. Mientras que las grandes potencias económicas se sitúan más cerca de la media de la OCDE (fijada en 461 puntos), como Alemania (465), otras como Francia (456) y España (451) quedan por debajo de dicho promedio. Por su parte, al otro lado del Atlántico, Estados Unidos y Canadá registran un empate técnico con 490 puntos, superando en 29 puntos la media de la organización, aunque por detrás de naciones como el Reino Unido, Australia, Irlanda y Estonia.

Más allá de las posiciones en el ranking, la gran preocupación de los educadores y organismos internacionales radica en la tendencia a la baja. El rendimiento global en lectura viene experimentando un acusado descenso en los países de la OCDE durante la última década: la puntuación media cayó desde los 489 puntos registrados en 2015 hasta los 461 de este informe de 2025. Se trata de un desplome de 28 puntos, una caída bastante más pronunciada que la sufrida en matemáticas o ciencias en idéntico periodo.

Por qué es importante: La OCDE advierte que este debilitamiento ya venía gestándose antes de la pandemia de COVID-19. Los expertos coinciden en señalar que el fenómeno coindice temporalmente con una mayor digitalización, un aumento generalizado del tiempo de exposición a las pantallas y, sobre todo, una pérdida alarmante del hábito de leer por placer.

Este último punto se ve reflejado en tendencias recientes como la de Estados Unidos, donde apenas el 16,1% de los ciudadanos mayores de 15 años dedicó tiempo a la lectura recreativa en una jornada promedio de 2025, una cifra que contrasta fuertemente con el 27% registrado dos décadas antes, en 2005.

En un escenario donde la tecnología y los sistemas de inteligencia artificial facilitan la generación y difusión masiva de contenidos a una velocidad sin precedentes, los expertos subrayan que la capacidad de interpretar, evaluar y filtrar la información nunca había sido tan crucial. La lectura deja de ser un mero ejercicio académico para convertirse en la primera línea de defensa de la capacidad crítica de las nuevas generaciones.

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