El jueves 10 de septiembre, David Vélez y Cristina Junqueira subieron al escenario del Nu Stadium de Miami, la casa del Inter que la propia compañía patrocina, para anunciar el arranque de operaciones en Estados Unidos y el lanzamiento de Nu Global, una cuenta multidivisa en dólares y euros digitales pensada para moverse entre más de treinta y cinco países sin pagar comisión.
Más de catorce mil dispositivos siguieron la transmisión en vivo desde Brasil, México, Colombia y Estados Unidos, y la acción de Nu Holdings en la Bolsa de Nueva York subió 1,27 % ese mismo día, hasta los 15,19 dólares. Sin embargo, entender bien lo que significa ese anuncio exige mirar trece años atrás y revisar con cuidado cómo se ha movido esa acción en Wall Street, porque la historia de Nu no ha sido, ni de lejos, una línea recta de éxito. Todo empezó en 2013, en una casa pequeña del barrio Brooklin, en São Paulo. David Vélez, ingeniero colombiano que venía de trabajar como inversionista de riesgo en Sequoia Capital, llevaba tiempo frustrado con la burocracia y las tarifas del sistema bancario brasileño cuando conoció a Cristina Junqueira, que acababa de dejar Itaú Unibanco después de que el banco rechazara sus propuestas de tarjetas de crédito sin comisión.
Se les sumó el estadounidense Edward Wible, que aportó la parte tecnológica. En ese momento, apenas cinco bancos controlaban cerca del 80 % del mercado brasileño y las tarifas eran altas casi por defecto, así que el nombre Nu, que en portugués suena a «nu», de desnudo, y también evoca la palabra «nuevo» en inglés, buscaba justamente eso: transparencia frente a una banca opaca.
Sequoia y Kaszek Ventures respaldaron el proyecto desde el inicio y, a lo largo de los años siguientes, la compañía completó siete rondas de inversión antes de convertirse en lo que es hoy.
En Brasil, ese origen se tradujo con el tiempo en una posición que pocas fintechs del mundo pueden mostrar: Nu es hoy la mayor institución financiera privada del país, con casi 118 millones de clientes, una penetración del 62 % de la población adulta y una tasa de actividad mensual del 86 %, todo eso manteniendo un costo de servicio por cliente por debajo de un dólar al mes. Es, además, el mayor emisor de tarjetas de crédito del país y su sistema de pagos PIX, potenciado con inteligencia artificial, ya supera los diez millones de usuarios activos mensuales. La compañía incluso anunció que sumará una licencia bancaria más completa en su mercado de origen, un paso que habría sido difícil de imaginar para la startup que nació desafiando a esos mismos bancos hace poco más de una década.
El salto a la bolsa, sin embargo, no fue un camino fácil, y vale la pena recordarlo antes de celebrar cualquier anuncio en Miami. Nu debutó en la Bolsa de Nueva York el 9 de diciembre de 2021, con una valoración superior a los 50.000 millones de dólares, con Berkshire Hathaway, de Warren Buffett, entre los inversionistas de peso que respaldaron la operación. Pero la fiesta duró poco, porque, en medio de la caída global de las acciones tecnológicas y del temor por el vencimiento de los períodos de bloqueo accionario, el papel perdió más de un tercio de su valor en apenas cinco meses y tocó un mínimo histórico de 3,26 dólares el 25 de mayo de 2022.
Quien compró en el debut necesitó paciencia, y bastante, para ver esa apuesta dar frutos.
Esa paciencia empezó a pagar a partir de 2025, cuando la compañía encadenó trimestres de márgenes récord que llevaron la acción a un máximo histórico de 18,98 dólares el 29 de enero de 2026, impulsada por resultados que confirmaban que el modelo ya no dependía solo del crecimiento en usuarios, sino de una rentabilidad real. El segundo trimestre de este año fue el mejor ejemplo: utilidad neta de 1.100 millones de dólares, un 49 % más que un año atrás y la primera vez que la compañía supera la barrera de los mil millones en un solo trimestre, con un retorno sobre patrimonio del 33 % y un margen neto de interés ajustado al riesgo récord de 12,4 %, mientras la base global de clientes llegaba a 139 millones.
Pero el año no ha sido de subida en línea recta tampoco. En junio, la salida sorpresiva del director financiero Guilherme Lago golpeó la acción justo cuando el mercado ya vigilaba de cerca el deterioro de la cartera en Brasil, con una morosidad de más de noventa días que subió a 6,9 %, y Bank of America bajó su recomendación, mientras Citi recortaba su precio objetivo.
Dos meses después, los resultados del segundo trimestre revirtieron el ánimo del mercado y la acción saltó 11,6 % en operaciones fuera de hora. En el medio de esos vaivenes, Berkshire Hathaway redujo su posición en Nu en más de la mitad entre finales de 2024 y comienzos de 2025, quedándose con unos 400 millones de dólares en acciones, una señal de que incluso los inversionistas más pacientes fueron recortando exposición por el camino.
Hoy, la acción cotiza cerca de los 15 dólares, con una capitalización bursátil de unos 70.000 millones, y el consenso de analistas, dieciocho recomendaciones de compra contra una sola de venta, ubica el precio objetivo promedio en 18,78 dólares, es decir, un potencial de subida cercano al 22 %. Como para subrayar que apenas ahora empieza a cortejar a Wall Street en serio, Nu celebrará su primer Investor Day el 8 de diciembre en Nueva York, siete años después de haber salido a bolsa.
México cuenta una historia parecida a la brasileña, aunque más comprimida en el tiempo. Nu entró a ese mercado en 2020 y llegó al cierre del segundo trimestre de este año con 15,8 millones de clientes, cifra que subió a 16 millones en julio y que representa ya el 16,5 % de la población adulta mexicana, un nivel de penetración que la propia compañía compara con el que tenía Brasil en 2020.
En agosto completó, además, el salto de operar como una Sofipo, una figura financiera limitada, a convertirse en banco pleno, con lo que hoy es el banco digital más grande de México y el mayor emisor de tarjetas de crédito nuevas del país, respaldado por una inversión comprometida de 4.200 millones de dólares hasta 2030. La diferencia frente a Brasil es que, en México, la competencia digital se está poniendo dura más rápido: Plata, Openbank México, Revolut Bank México y Hey Banco ya suman, junto con Nu, más de 21 millones de clientes en bancos totalmente digitales, y Mercado Libre viene empujando sus propias ambiciones bancarias en el país.
Colombia, en cambio, muestra el lado más modesto de la expansión, aunque no por eso menos revelador. Nu superó apenas los cinco millones de clientes en el segundo trimestre, una cifra pequeña si se compara con Nequi, la billetera de Bancolombia que, desde el primero de septiembre, opera como compañía de financiamiento independiente dentro de Grupo Cibest y que ya suma 28 millones de usuarios, o con Daviplata, la de Davivienda, que ronda los 18 a 20 millones. Pero esas billeteras resolvieron el problema de los pagos, no el del crédito, y ahí está la jugada de Nu: de los 37,1 millones de adultos colombianos que tienen algún producto financiero, casi el 95 % de la población apta, solo un 35 % puede acceder a crédito formal, y apenas unos 8 millones tienen tarjeta de crédito. Es la misma brecha que Nu explotó en Brasil hace más de diez años, ahora aplicada a un mercado donde los grandes ya ganaron la guerra de las transferencias, pero dejaron abierta la del historial crediticio.
Argentina, por su parte, funciona casi como el contraejemplo dentro de esta historia. En 2019, Nu abrió una oficina de apenas doce personas en Buenos Aires y buscó comprar el banco digital Brubank, apostando a que ese sería su tercer mercado después de Brasil y México. El cambio de gobierno con la llegada de Alberto Fernández modificó las condiciones macroeconómicas y la compañía se retiró meses después, dejando atrás incluso una promesa de inversión de 2.000 millones de dólares que le había hecho al gobierno de Mauricio Macri y redirigiendo esos recursos hacia Colombia.
Siete años más tarde, Nu vuelve a intentarlo, esta vez con un plan de unos 474 millones de dólares a cinco años, centrado en un hub tecnológico y de exportación de servicios en Buenos Aires, con Cristina Junqueira, la misma ejecutiva que hoy lidera la apuesta en Estados Unidos, como vocera de la decisión, y con la mira puesta en competir con Mercado Pago. Mientras esa vuelta se concreta, Nu Global ya permite a los argentinos operar con dólares y euros digitales sin necesitar una licencia bancaria local, llegando de facto antes de que la reentrada regulada esté lista.
Leídos en conjunto, estos cuatro mercados muestran dos maneras distintas en que Nu se mueve fuera de Brasil. Cuando el país ya está bancarizado, pero le falta profundidad de crédito, como en México y Colombia, entra de frente con tarjetas y cuentas remuneradas. Y cuando el costo regulatorio de hacerlo de frente es demasiado alto, como en Argentina, primero entra por la puerta liviana de la infraestructura financiera, en este caso las stablecoins, y deja la licencia bancaria completa para después. Estados Unidos combina ambas estrategias a la vez: por un lado, un camino regulado y lento a través de una alianza con Lead Bank mientras espera el aval final de la Reserva Federal y del FDIC para su propia licencia, con un horizonte de entre doce y treinta meses, apuntando a comunidades latinoamericanas que, según la propia compañía, llevaban tiempo pidiendo el producto; por otro, el despliegue inmediato de Nu Global en más de treinta y cinco países a la vez.
Vale la pena cerrar con el dato que mejor mide la ambición real detrás del anuncio de Miami. El propio Vélez ha dicho que el gasto de esta expansión no añadirá más de un punto porcentual al índice de eficiencia consolidado de la compañía, lo que analistas traducen en un presupuesto de entre 200 y 250 millones de dólares para 2026 y 2027, una fracción de los 2.000 millones que alguna vez prometió en Argentina y nunca desembolsó.
Esa cautela sugiere que, a diferencia de aquel primer intento fallido, esta vez Nu prefiere crecer despacio y de forma comprobable antes que apostar fuerte y tener que replegarse. Robinhood, otra plataforma digital que llegó a la banca estadounidense con ambiciones similares, apenas había sumado 125.000 cuentas con fondos año y medio después de lanzar sus productos bancarios en 2025, un recordatorio de que ni el capital ni la marca garantizan velocidad en un mercado tan disputado. El verdadero veredicto sobre lo que pasó en el Nu Stadium no se conocerá este año, y probablemente tampoco el que viene, pero la propia acción de Nu ya demostró en 2026 lo rápido que el mercado puede cambiar de opinión sobre esta historia, para bien y para mal, en cuestión de meses.
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