El hecho: Desde el 15 de julio de 2026, la jornada laboral máxima en Colombia quedó fijada en 42 horas semanales, completando la reducción gradual prevista en la Ley 2101 de 2021.
¿Por qué es importante? La medida busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin reducir sus salarios y obliga a las empresas a reorganizar sus jornadas de trabajo.
¿Cuál es el contexto? La reducción comenzó en 2023, cuando la jornada pasó de 48 a 46 horas. Posteriormente se redujo a 44 horas y ahora llega a su meta final de 42 horas semanales.
¿A quiénes afecta y cómo? Impacta a empleadores y trabajadores del sector privado. Los empleados trabajarán menos horas con el mismo salario, mientras que las empresas deberán ajustar horarios y asumir cambios en algunos costos laborales.
¿Qué intereses hay en juego? El reto consiste en equilibrar la protección de los derechos laborales con la competitividad y sostenibilidad de las empresas, garantizando que la reducción de la jornada no afecte la productividad ni el empleo.
A partir de este 15 de julio comenzó a regir en Colombia la jornada laboral máxima de 42 horas semanales, una medida que marca el cierre del proceso de reducción gradual establecido por la Ley 2101 de 2021. El cambio aplica sin afectar el salario ni los derechos adquiridos por los trabajadores y representa uno de los ajustes más importantes para las relaciones laborales en los últimos años.
La disminución de la jornada se implementó de manera escalonada. El país pasó de una semana laboral de 48 horas a 46, posteriormente a 44 y, desde hoy, llega al límite definitivo de 42 horas. Con ello, las empresas deberán reorganizar sus horarios para cumplir con la nueva normativa, mientras que los trabajadores dispondrán de más tiempo de descanso sin que ello represente una reducción en sus ingresos.
La reducción de la jornada también impacta los costos laborales en Colombia
El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, recordó que esta es la etapa final del cronograma fijado por la ley y reiteró que el objetivo es mejorar el equilibrio entre la vida personal y laboral de los colombianos, manteniendo intactas las condiciones salariales.
Aunque los empleados continuarán recibiendo el mismo salario, la reducción del número de horas trabajadas incrementa el valor de la hora ordinaria. Esto significa que para las empresas podrían aumentar algunos costos relacionados con la operación, especialmente cuando se requiere laborar en domingos, festivos o realizar trabajo suplementario.

A este escenario se suma el incremento gradual de los recargos por trabajo dominical y festivo, contemplado en la reforma laboral, lo que obliga a muchas organizaciones a revisar la distribución de turnos y sus esquemas de contratación para mantener la productividad.
En materia de trabajo nocturno, la legislación mantiene como jornada diurna el horario comprendido entre las 6:00 de la mañana y las 7:00 de la noche. A partir de esa hora y hasta las 6:00 de la mañana siguiente se considera jornada nocturna, con los recargos correspondientes.
La normativa también conserva las reglas sobre el trabajo suplementario. Los empleadores deberán llevar un registro detallado de las horas extras realizadas por cada trabajador, indicando si corresponden a jornadas diurnas o nocturnas. Además, estas no podrán superar dos horas diarias.
Otro aspecto que influye en el tiempo efectivo de trabajo durante 2026 es el calendario de días festivos. Con la reducción de la jornada y los 19 festivos previstos para el año, el promedio de horas efectivamente trabajadas se acerca a las 40 horas semanales, una cifra que acerca al país a modelos laborales implementados en otras economías.
La entrada en vigor de esta medida representa un nuevo desafío para el sector empresarial, que deberá adaptar sus procesos para cumplir la norma sin afectar la operación. Al mismo tiempo, los trabajadores contarán con más tiempo disponible para el descanso, la vida familiar y otras actividades, en un cambio que busca fortalecer el bienestar laboral y promover mejores condiciones de empleo en Colombia.